<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?><rss version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/">
<channel> 
    <title>Portal ProVocación </title> 
    <link>http://www.portalprovocacion.com</link> 
    <language>es-AR</language> 
    <description>Donde estudiar, buscador de universidades</description> 
    <generator>portalprovocacion.com</generator> 
    <item> 
<title>Nueva carrera!</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-141</link> 

<pubDate>2012-04-20 13:16:44</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>La Escuela de <span class="spelle">Negocios</span> de la Universidad <span class="spelle">Torcuato</span> Di <span class="spelle">Tella</span> <span class="spelle">ofrece</span> dos <span class="spelle">carreras</span> <span class="spelle">diseñadas</span> <span class="spelle">para</span> <span class="spelle">emprender</span>, <span class="spelle">administrar</span> y <span class="spelle">dirigir</span> <span class="spelle">negocios</span> <span class="spelle">sustentables</span>: a la <span class="spelle">Licenciatura</span> en <span class="spelle">Economía</span> <span class="spelle">Empresarial</span>, <span class="spelle">que</span> <span class="spelle">ya</span> se dicta en la <span class="spelle">actualidad</span> se le <span class="spelle">suma</span> en 2013, la <span class="spelle">Licenciatura</span> en Administración de <span class="spelle">Empresas</span>.</p>
<p><span>El <span class="spelle">Licenciado</span> en Administración de <span class="spelle">Empresas</span> de la <span class="caps">UTDT</span> <span class="spelle">será</span> un <span class="spelle">profesional</span> con <span class="spelle">ánimo</span> <span class="spelle">emprendedor</span>, <span class="spelle">formado</span> <span class="spelle">para</span> la <span class="spelle">gestión</span> y <span class="spelle">dirección</span> de los <span class="spelle">recursos</span> de la <span class="spelle">empresa</span> <span class="spelle">desde</span> <span class="spelle">una</span> <span class="spelle">perspectiva</span> integral. Su <span class="spelle">formación</span> le <span class="spelle">permitirá</span> <span class="spelle">interactuar</span> con <span class="spelle">todos</span> los <span class="spelle">estamentos</span> de la <span class="spelle">organización</span>, con vistas a <span class="spelle">facilitar</span> la <span class="spelle">coordinación</span> <span class="spelle">para</span> <span class="spelle">lograr</span> <span class="spelle">objetivos</span> <span class="spelle">comunes</span>. <span class="spelle">Estará</span> <span class="spelle">capacitado</span> <span class="spelle">para</span> <span class="spelle">ayudar</span> a <span class="spelle">definir</span> los <span class="spelle">objetivos</span> <span class="spelle">estratégicos</span> de la firma, <span class="spelle">pero</span> <span class="spelle">también</span> <span class="spelle">para</span> <span class="spelle">tomar</span> y <span class="spelle">ejecutar</span> <span class="spelle">decisiones</span> <span class="spelle">que</span> <span class="spelle">permitan</span> <span class="spelle">alcanzarlos</span> <span class="spelle">eficazmente</span>. De <span class="spelle">acuerdo</span> al plan de estudio de la <span class="spelle">carrera</span>, <span class="spelle">adquirirá</span> en la Universidad la <span class="spelle">formación</span> <span class="spelle">necesaria</span> en administración general, <span class="spelle">contabilidad</span>, <span class="spelle">costos</span> e <span class="spelle">impuestos</span>, <span class="spelle">recursos</span> <span class="spelle">humanos</span>, <span class="spelle">estadística</span>, marketing, <span class="spelle">economía</span> y <span class="spelle">finanzas</span>.</span></p>
<p><span class="spelle"><span>Por</span></span><span> mayor <span class="spelle">información</span>: <a href="http://www.utdt.edu/ingreso">www.utdt.edu/ingreso</a></span></p>							
							<a href="Nueva_carrera!_nota-141"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/141_2012_04_20_13_19_01Itba.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Nueva carrera!" title="Nueva carrera!" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Jóvenes y profesionales: Dirección de Cine</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-140</link> 

<pubDate>2012-04-18 17:51:08</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Luis Aguer estudió Dirección de Cine en la Universidad del Cine, en Buenos Aires. En esta entrevista, recorremos su carrera y nos adentramos en su trabajo para conocer una de las salidas laborales de una industria por demás interesante.</strong></p>
<p><strong>¿Cómo surge tu interés por el cine?</strong></p>
<p>Siempre me encantó el cine, desde chiquito. Una de las cosas que más me divertía era ir al videoclub con mi madre, que se la pasaba alquilando películas. En muchas de las fotos de esa época, estoy disfrazado de Rambo o de ninja, y se ve mi cuarto empapelado de afiches de películas que me regalaban, justamente, en el video.<br /><strong></strong></p>
<p><strong>¿Te acordás de cómo te sentiste con el cambio del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>Fue difícil. Uno deja de tener la obligación de terminar la escuela por mandatos familiares. Me di cuenta de que realmente nadie me obligaría a hacer las cosas bien, y ese fue uno de los puntos en los que tuve que trabajar: hacerme cargo de que mi futuro dependía pura y exclusivamente de mí.</p>
<p><strong>¿Por qué elegiste la carrera de Dirección de Cine?</strong></p>
<p>Estaba entre publicidad y cine. Terminé estudiando cine en la Universidad del Cine porque un conocido que trabajaba en la televisión me la había recomendado. A la par, cursé un cuatrimestre en la Escuelita de Creativos para Publicidad, pero me decanté directamente por la UCINE.<br /> Las dudas aparecieron después de un par de años al ver lo difícil que era entrar en la industria para conseguir trabajo.</p>
<p><strong>¿En qué momento empezaste a trabajar? ¿Siempre lo hiciste en el mismo lugar?</strong></p>
<p>Arranqué siendo camarógrafo de un programa de entrevistas que pasaban por cable. No me pagaban, y en mi casa ya querían que generara mis propios ingresos. Luego de mandar currículum y golpear puertas durante unos meses sin respuestas, fui a trabajar con mi padre en una financiera (nada que ver...). Al poco tiempo, uno de los clientes me pasó el contacto de una productora ejecutiva que estaba armando un equipo para hacer &ldquo;La Lola&rdquo;, y la llamé. Tuve dos entrevistas y quedé como meritorio de producción. Desde ese día, no paré de trabajar y de pasearme por distintas productoras: pasé por Underground, Dori Media, Endemol, On Tv, Rosstoc y GP Media, entre otras. Lo último que hice fue &ldquo;Los Sónicos&rdquo;. En la tira, trabajé como jefe de producción en GP Media, donde estamos preparando &ldquo;Babylon&rdquo;, un unitario que empezamos a grabar en abril. Y estamos terminando la posproducción de un cortometraje de fútbol que produje con un amigo.</p>
<p><strong>¿Cómo se relaciona tu trabajo con la carrera que estudiaste?<br /> </strong><br /> Todo el bagaje teórico que uno incorpora luego lo puede ver plasmado en una industria, y eso es satisfactorio. Uno ve que las cosas funcionan como se las contaron. Se complementa a la perfección con los conocimientos que se van aprendiendo en el campo de acción, y a la larga terminan dando sus frutos. Se genera una alquimia interesante entre lo que uno leyó y todas las películas que vio en la aplicación a los proyectos que van saliendo.</p>
<p>Estudié dirección, que no es lo mismo que el trabajo de producción, pero me ayudó a empaparme de otros conceptos que tal vez no iba a poder incorporar trabajando de productor. Pero sí tuve que aprender mucho de producción y sigo haciéndolo al día de hoy.</p>
<p><strong>¿Cómo es un día en tu trabajo? <br /> </strong><br /> El director es el responsable de los actores y de hacer respetar el guión; el director de fotografía es responsable de la imagen y la luz, y el productor lo es de los tiempos y de que estén las condiciones dadas para grabar.</p>
<p>En mi caso, me levanto a las 6.30 de la mañana, para llegar a la locación a las 7.30, que es la hora en la que están citados el director, su asistente y el director de fotografía. Vemos la locación y definimos sobre la base del plan de grabación cuáles escenas nos conviene hacer primero según los distintos armados, ya sean de fotografía, de ambientación u otras variables que pueden entrar en juego, como producción de actores y demás. Definimos los tiempos en los que tenemos que terminar cada una de las escenas y le pasamos esa información al resto del equipo para comenzar a armar. Recibimos a los actores y supervisamos el armado. El asistente de dirección me indica cuando el <em>set</em> está listo, y arrancamos a grabar. Si hay traslados a otras locaciones en el medio del día, hacemos lo mismo las veces que sea necesario.</p>
<p>Las jornadas de grabación son de diez horas, así que, si empezamos a las 9 de la mañana, terminamos a las 19. Luego se realiza el desarme, que siempre es mas rápido que el armado porque todos se quieren ir a sus casas.<br /> El productor es como el motor del equipo (junto con el asistente de dirección) y tiene que ir juntando y arreando a la gente para que haga lo que tenga que hacer con tal de meter el plan de grabación.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?</strong></p>
<p>Me gusta mucho no estar encerrado en una oficina, poder conocer todos los días lugares diferentes. Me gusta ver cómo un equipo trabaja tirando para el mismo lado. Y me gusta rodearme de gente creativa para aprender y para disfrutar de sus aciertos. Es un trabajo cansador y estresante, pero muy divertido.</p>
<p><strong>Más allá de la rutina diaria, </strong><strong>¿empezar a trabajar cambió algo en tu vida? <br /> </strong><br /> El trabajo me dio dignidad, independencia económica y mental. No dependés de nadie más que de vos mismo, y cuando entendés eso, te dan más ganas de progresar para seguir ampliando esa libertad y esa seguridad.</p>
<p>Incorporarme en un trabajo me dio la posibilidad de conocer mucha gente interesante de la cual aprendí un montón en todos los sentidos, no solo en lo estrictamente laboral. Me abrió la cabeza.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que te motiva cada día para ir a trabajar?<br /> </strong><br /> El desafío, las ganas de aprender y demostrarme capaz. Pero también, y no menos importante, cobrar a fin de mes.<br /><strong></strong></p>
<p><strong>¿Qué le dirías a los chicos que están terminando el colegio?</strong></p>
<p>Que pongan mucha voluntad y que no tengan miedo. Siempre se empieza de abajo porque solo se puede ir subiendo. De todo se aprende, y no hay que bajar los brazos.</p>							
							<a href="Jóvenes_y_profesionales:_Dirección_de_Cine_nota-140"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/140_2012_04_18_17_51_08cine.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Jóvenes y profesionales: Dirección de Cine" title="Jóvenes y profesionales: Dirección de Cine" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Mi Buenos Aires en bici</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-139</link> 

<pubDate>2012-04-18 17:43:43</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Aunque todavía muchos no se dieron cuenta, la bici es el medio de transporte sustentable por excelencia de las grandes ciudades. No emite gases nocivos, no produce contaminación sonora, ocupa muy poco espacio y, además, contribuye al buen estado de salud de sus habitantes. Ciudades como París y Barcelona ya han demostrado que es una alternativa posible de aplicar.</p>
<p>Hace un par de años Buenos Aires comenzó a transformarse en una ciudad amigable con las bicis; cuenta con dos ventajas importantes: es prácticamente llana y tiene un clima templado durante casi todo el año.<br /> Sin embargo, nuestra capital enfrenta desafíos particulares como la necesidad de un cambio cultural que permita que los porteños acepten y adopten la bicicleta como parte de la escenografía diaria. El pesimismo de sus detractores, la delincuencia y el poco respeto por las normas de tránsito son algunos de los desafíos que debe vencer la ciudad para ser completamente <em>bike friendly.</em></p>
<p>Si bien la bici vuelve a ser noticia hace relativamente poco, hay personas que hace tiempo defienden con convicción este medio de transporte frente a la indiferencia y la negativa general.</p>
<p>Unos son los <em>bikers</em>, para quienes la bicicleta excede los límites de lo deportivo. La cultura <em>biker</em> es una forma de ver y entender la vida, de relacionarse con otros <em>riders</em>, solidarizándose ante las adversidades ajenas y compartiendo los buenos momentos. En nuestra ciudad, ellos tienen un punto de encuentro: el Ghetto, en el Parque Sarmiento. Una de las particularidades de este <em>bikepark</em> es que está construido con materiales reciclados: &ldquo;Principalmente metal y terciado fenólico. Son capas de terciados usados y reciclados. Reciclé todo lo que pude&rdquo;, cuenta Ricky Roich, responsable de que el sueño del <em>bikepark</em> porteño ya sea una realidad. Escuchar la forma en que Ricky relata su actividad nos lleva a entender el grado de pasión que siente por lo que hace. En cada una de sus palabras deja entrever una sana ambición por lograr en Buenos Aires algo inédito.<br /> &ldquo;Esto te lleva bastante tiempo entre que revolvés la basura, seleccionás lo que querés, lo cortas, lo soldás, lo armás y lo pintás. Encontré rampas de catorce años atrás, escaleras viejas y puertas oxidadas. Lijando un poco, pintando con antióxido y viendo que no se doblen, se pueden reutilizar muchos materiales&rdquo;, dice el <em>rider</em>.</p>
<p>El principal problema que enfrenta el ciclista en Buenos Aires es, según él, la falta de respeto en la vía pública. Sin embargo, se muestra optimista en cuanto se trata de una cuestión cultural que llevará tiempo modificar, pero que a largo plazo se puede revertir.</p>
<p>Los que también vienen apostando a la &ldquo;cleta&rdquo; desde hace muchos años, son quienes participan asiduamente de la Masa Crítica. Se trata de una convocatoria espontánea de personas que se reúnen un domingo al mes para bicicletear juntos y conformar justamente eso, una gran masa de ciclistas abrazados al concepto de que la unión hace la fuerza. Uno de sus objetivos es crear conciencia de los beneficios de utilizar este medio de transporte.</p>
<p>Si bien no hay organizadores o líderes en la Masa Crítica, existen personas que por su antigüedad y experiencia participando de las bicicleteadas pueden dar testimonio de lo que sucede en cada una de ellas. Es el caso de Félix Busso, quien desde hace más de dos años que participa de estas salidas en grupo por la ciudad. &ldquo;Moverte en bici te enseña a compartir y salir de la burbuja&rdquo;, asegura entusiasmado.<br /> La idea de una masa de ciclistas urbanos se ha ido contagiando desde y hacia distintas ciudades del mundo entero. La versión porteña convoca alrededor de mil personas en cada encuentro, un número asombroso si se considera que se trata de reuniones espontáneas y sin organizadores.<br /> Según Félix, &ldquo;son las personas quienes generan las condiciones&rdquo;, y no al revés. Es por eso que ellos ya decidieron que la bicicleta es su medio de transporte de cabecera y la seguirán utilizando sin esperar que la infraestructura sea óptima o que el tránsito acepte y respete la bici como se merece.</p>
<p>A pesar de que la Masa Crítica se compone por todo tipo de personas, los unen ciertos valores en común como la solidaridad, la mirada alternativa al transporte urbano y la búsqueda de romper con la individualidad que caracteriza a las grandes capitales mundiales. <br /> Hace unos meses pude participar en uno de sus encuentros y doy fe de que lo que se vive es una especie de alegría compartida. El solo hecho de estar pedaleando junto a un desconocido es excusa suficiente para entablar una conversación. ¡Hasta se podría decir que la Masa Crítica es un buen lugar para el levante!</p>
<p>Para enterarse acerca de las fechas de los encuentros, se los puede seguir por internet en varios foros y redes sociales que se encuentran fácilmente en Google. El paso siguiente es sumarse y empezar a encontrarse con gente que comparte una misma visión ecológica y social.</p>
<p>&ldquo;A quienes aún no se animaron a moverse en bici, les diría que no hay tiempo que perder. El cambio es hoy&rdquo;, concluye Félix.</p>
<p> </p>
<p><strong>La ciudad en dos ruedas</strong><br /> Afortunadamente para quienes creen que la bici es una alternativa posible ante el caos de tránsito porteño, el Gobierno de la Ciudad le ha dado un lugar de privilegio a las bicicletas dentro de su programa de movilidad sustentable. La construcción de una red de ciclovías y la inauguración de un sistema de alquiler de bicicletas públicas son mensajes oficiales que alientan a los ciudadanos a animarse a moverse sobre las dos ruedas. <br /> Mi experiencia al respecto es muy buena, aunque veo que todavía queda mucho camino por recorrer y a todos nos cabe una cuota de responsabilidad en eso. Es común que las ciclovías se encuentren invadidas por autos estacionados u otro tipo de obstáculos, asimismo por peatones que aún no han incorporado el concepto de &ldquo;circulación exclusiva de bicicletas&rdquo;, pero sin ánimo de juzgarlos, ya que estos cambios requieren del tiempo y la adaptación de todos. Por el lado de los ciclistas, una gran mayoría todavía no respeta los semáforos ni otras señales de tránsito, ignorando que, además de derechos, tenemos obligaciones que se nos imponen para lograr el bien común.</p>
<p>En cuanto al <em>bicing</em> porteño, es decir las bicicletas de uso público, el comienzo del sistema fue bueno, con bicicletas sólidas y en óptimo estado. Con el correr de los meses, ya pueden apreciarse algunas imperfecciones de orden estético (ploteos despegados, canastos flojos), pero mecánicamente mantienen un correcto funcionamiento. Un punto a favor es lo expeditivo del trámite para retirar y devolver las bicis. Simplemente con ingresar nuestro número de DNI y la clave de seguridad personal, ya podemos salir pedaleando.</p>
<p>En definitiva, los beneficios de esta nueva forma de moverse en Buenos Aires no son solo de carácter ecológico. La esfera social también se ve afectada de manera positiva. Tal como vimos en los ejemplos de los <em>bikers</em> o de la Masa Crítica, la bici genera un sentimiento de unidad. Rompe con el individualismo y recupera la solidaridad a la vez que fomenta el diálogo entre los habitantes de una gran ciudad. Como reza el dicho: el diálogo es la base del entendimiento. Es entonces cuando ese entendimiento se transforma sin dudas en el comienzo de una vida mejor.</p>
<p> </p>
<p><strong>Por Martín Lehmann para Ecomanía </strong><strong>| www.ecomania.org.ar</strong></p>							
							<a href="Mi_Buenos_Aires_en_bici_nota-139"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/139_2012_04_18_17_43_43bici.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Mi Buenos Aires en bici" title="Mi Buenos Aires en bici" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Diez consejos para mejorar la memoria</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-137</link> 

<pubDate>2012-02-06 16:37:07</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Aprendé a potenciar tu capacidad intelectual. ¿Cómo?  Ejercicios, eliminar estrés, dormir bien, utilizar recordatorios, aprender para poder luego enseñar y jugar son solo algunas recomendaciones</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>1.</strong> Hacer ejercicio y mantener el cuerpo en movimiento: el ejercicio no sólo ejercita el cuerpo, también ayuda a ejercitar nuestro cerebro.<br /> <br /> <strong>2.</strong> Eliminar los factores de estrés y buscar ayuda para la depresión (en caso necesario). Cualquier cosa que nos genere un gran estrés, como la ira o la ansiedad, empezará con el tiempo a devorar las partes de nuestro cerebro responsables de la memoria.<br /> <br /> <strong>3.</strong> Dormir bien por la noche ya que disfrutar de unas 7 u 8 horas seguidas de sueño cada noche aumentará nuestra memoria.<br /> <br /> <strong>4.</strong> Anotarlo: si hay algo que queremos recordar, escribirlo puede ayudar.<br /> <br /> <strong>5.</strong> Escuchar música: las investigaciones muestran que ciertos tipos de música son muy útiles para evocar recuerdos. La información que se aprende mientras se escucha una canción en particular o una colección a menudo se puede evocar pensando en la canción o "tocándola" mentalmente.<br /> <br /> <strong>6.</strong> Alimentar el cerebro: entre un 50 % y un 60 %  del peso total del cerebro es pura grasa, que se utiliza para aislar sus miles de millones de células nerviosas. Cuanto mejor aislada está una célula, más rápido podrá enviar mensajes y más rápido pensaremos. Por eso precisamente se recomienda a los padres que alimenten a sus hijos con leche entera cuando son pequeños y que se eviten las dietas, ya que sus cerebros necesitan grasa para crecer y funcionar adecuadamente. <br /> <br /> <strong>7.</strong> Visualizar los conceptos: con el fin de recordar las cosas, muchas personas necesitan visualizar la información que están estudiando. Prestar atención a las fotografías, gráficos y otras imágenes que puedan aparecer en nuestro libro de texto o tratar de hacer una imagen mental de lo que intentamos recordar.<br /> <br /> <strong>8.</strong> Enseñar a otra persona: se ha demostrado que leer un material en voz alta mejora significativamente la capacidad de recordar el material.<br /> <br /> <strong>9.</strong> Hacer crucigramas, leer o jugar a las cartas: los estudios han demostrado que practicar alguna de estas actividades a diario no sólo mantiene activo nuestro cerebro, sino que también ayuda a retrasar la pérdida de memoria, especialmente en las personas que desarrollan demencia.<br /> <br /> <strong>10.</strong> Desayunar bien y asegurarse de incluir un huevo: los huevos contienen vitaminas B que ayudan a las células nerviosas a quemar glucosa, antioxidantes que protegen contra el daño de las neuronas y ácidos grasos omega-3 que mantienen las células nerviosas funcionando a una velocidad óptima. Otros alimentos que se deben agregar al desayuno son frutas, verduras y proteínas magras. </p>
<p>Fuente: <a href="http://como-estudiar.estudiantes.info/">Como estudiar</a></p>							
							<a href="Diez_consejos_para_mejorar_la_memoria_nota-137"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/137_2012_02_06_16_37_01dory.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Diez consejos para mejorar la memoria" title="Diez consejos para mejorar la memoria" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>UADE: Jornadas Informativas y Clases Abiertas</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-136</link> 

<pubDate>2012-02-06 16:30:58</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>UADE realiza todos los meses Jornadas Informativas y Clases Abiertas para todas las carreras de grado de la Universidad. Los asistentes podrán interiorizarse sobre la salida laboral de la carrera de interés, así como el perfil y los alcances de la profesión, entre otras cuestiones. <br /><br />Asimismo, podrán participar de las Clases Abiertas que son encuentros específicos que creó UADE para que los participantes puedan ver, a través de un taller o actividad específica, cómo se ejerce en la práctica las distintas profesiones, las áreas de alcance de las mismas, y el perfil y la salida laboral, entre otras cuestiones. Son dictadas por los Directores de cada carrera, docentes especializados y técnicos de laboratorios, quienes están en contacto directo con la profesión para poder transmitir su esencia de la mejor manera. </p>
<p>Las actividades se realizan en el Campus Urbano UADE, Lima 775.<br /><br /><strong>Para conocer las fechas e inscribirse ingresar en </strong><a href="http://www.uade.edu.ar/inscripciones"><strong>www.uade.edu.ar/inscripciones</strong></a><strong>  </strong></p>							
							<a href="UADE:_Jornadas_Informativas_y_Clases_Abiertas_nota-136"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/136_2012_04_04_11_28_591.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="UADE: Jornadas Informativas y Clases Abiertas" title="UADE: Jornadas Informativas y Clases Abiertas" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Verano en San Andrés</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-135</link> 

<pubDate>2012-02-06 16:17:03</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Verano en San Andrés: programas para jóvenes  Si tenes entre 16 y 18 años y queres aprovechar el verano para desafiarte intelectualmente en un ambiente informal y desestructurado, San Andrés te propone dos tipos de programa. Pioneros y Fuera de Lugar han sido pensados para aquellos que desean vivir, durante una semana, una experiencia diferente en un campus universitario. Para conocer más sobre estos programas ingresa a: Programa Pioneros <a href="http://bit.ly/rT6lVz">http://bit.ly/rT6lVz </a> y  Fuera de Lugar <a href="http://bit.ly/siiPqw">http://bit.ly/siiPqw</a></p>							
							<a href="Verano_en_San_Andrés_nota-135"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/135_2012_04_04_11_28_332.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Verano en San Andrés" title="Verano en San Andrés" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Copa Provocación </title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-133</link> 

<pubDate>2011-11-30 12:08:20</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>¡La M.Banda y Flandria campeones!</p>
<p>Luego de varias semanas donde sólo se respiró fútbol el torneo llegó a su fin. Los grandes protagonistas de este día fueron La M.Banda y El Parche por un lado y Labardén y Flandria por el otro. Los 50 minutos de fútbol debían coronar a los campeones y todos los equipos salieron decididos a cumplir con sus objetivos. En la apasionante final de Oro el tiempo reglamentario no alcanzó para definir al campeón y fue necesario llegar a los penales. Fue ahí donde la figura de Felipe Madero apareció y, tapando los penales, le permitió a su equipo coronarse como el mejor equipo del torneo y quedarse con la Copa de Oro.</p>
<p>Simultáneamente Labradén y Flandria definían la Copa de Plata. En lo que fue un partidazo, donde la emoción y la tensión se mantuvo hasta el final, Flandria logró liquidarlo cerca del final para obtener el título y terminar de manera ideal su participación en el torneo. </p>
<p>Agradecemos a todos los equipos por su excelente participación en el torneo y su buena predisposición para que todo salga perfecto. Esperamos que se hayan divertido y sobretodo disfrutado del torneo y la competencia! Les deseamos un gran fin de año y los esperamos el año que viene. ¡Muchas gracias a todos!</p>							
							<a href="Copa_Provocación__nota-133"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/133_2011_12_01_10_51_39futbol.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Copa Provocación " title="Copa Provocación " /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Estudiantes universitarios te presentan sus carreras</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-128</link> 

<pubDate>2011-11-09 14:35:40</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Decidimos consultar a varios estudiantes de diferentes universidades sobre lo que piensan de sus carreras y como están viviendo este momento.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span style="font-size: medium;"><span style="font-size: small;"><strong><strong><strong>U.C.A:</strong></strong> Juan Francisco Mattioli (</strong><strong>21 años) -</strong></span><strong><span style="font-size: small;"> Administración de Empresas </span><strong> </strong></strong></span></p>
<p><strong> </strong><strong>¿En qué cambió tu vida desde que entraste en la universidad?</strong></p>
<p>Con respecto a los tiempos, tengo que organizarme por mi cuenta; elijo mis horarios, materias y actividades extracurriculares. Por otro lado, lo que hago, lo hago porque quiero (aunque a veces, obviamente, me da fiaca), pero justamente por eso son responsabilidades, a pesar de que las elija uno, a veces cuestan. A mis amigos del colegio los sigo viendo, siempre y cuando podamos. Es más difícil, pero siempre que tengamos ganas de vernos, nos vemos. Lo bueno de la facultad es que también hacés nuevos amigos, con otras ideologías y experiencias. Encontré amigos que piensan más como yo que los del colegio, con los que no quedaba otra que llevarte bien porque los veías todos los días.</p>
<p><strong>¿Por qué elegiste esta  carrera? ¿Te costó la decisión?</strong></p>
<p>Elegí, no porque sabía qué quería, sino más bien porque sabía lo que no quería. Estoy en tercer año y sigo sosteniendo que es una carrera muy abarcativa, muy amplia. Tuve la suerte de que me gustaron la mayoría de las materias que me tocó cursar. </p>
<p><strong> </strong><strong>¿Fue difícil el paso del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>Es un gran cambio. No me costó mucho, pero, como todo cambio, implica un proceso de adaptación. Al principio, prefería el colegio, quizá por costumbre, porque te daban todo servido. Pero con el tiempo (después del primer cuatrimestre en el que recursé casi todo), maduré y opté por hacer el clic, ya que tarde o temprano iba a terminar haciéndolo.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de la vida universitaria?</strong></p>
<p>Honestamente, no hay nada en particular que me guste por sobre otras cosas. Simplemente vivo la vida con toda la buena onda que puedo. Lo demás lo dejo en manos de Dios<strong>.</strong></p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>U.B.A: </strong><strong>Elisa Altuna (</strong><strong>22 años) -</strong><strong> Ciencia Política</strong></span></p>
<p><strong>¿En qué cambió tu vida desde que entraste en la universidad?</strong></p>
<p>Fueron varios los cambios: aprendí a tomar mis propias decisiones y a pensar en cómo organizar mis tiempos, soy más responsable, salgo poco con mis amigos y no vivo más con mi familia.</p>
<p><strong>¿Por qué elegiste esta  carrera? ¿Te costó la decisión?</strong></p>
<p>Empecé estudiando Trabajo Social, y me cambié luego de medio año a la carrera de Ciencia Política. Estoy muy conforme, la elegí porque quería avocarme a lo social, pero desde una carrera más amplia, con la idea de especializarme luego.</p>
<p><strong>¿Fue difícil el paso del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>No me costó mucho. Es algo que estaba esperando y que sabía que tenía que llegar en algún momento.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de la vida universitaria?</strong></p>
<p>Vivir sola con mi hermano y no tener que hacer las cosas porque otra persona te las pide. Todo depende de uno, y es siempre un desafío.</p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Cievyc: </strong><strong>Lucas Balbiani (</strong><strong>21 años) -</strong><strong> Dirección de Cine</strong></span></p>
<p><strong>¿En qué cambió tu vida desde que entraste en la universidad?</strong></p>
<p>Cambió muchísimo. Empezar a organizarse uno solo los tiempos y elegir qué hacer en cada momento del día fue, y sigue siendo, algo que me gusta un montón. Uno empieza a hacerse responsable del 100 % de sus elecciones, y creo que es uno de los mejores desafíos que me tocaron hasta ahora.</p>
<p><strong> </strong><strong>¿Por qué elegiste esta  carrera? ¿Te costó la decisión?</strong></p>
<p>Antes de estudiar Dirección de Cine, cursé un año y medio de Marketing, pero veía que no iba con ganas a la facultad. Me gustaba, pero no era lo que realmente me apasionaba. Así que volví a mi primera opción: el cine. Ahora estoy feliz. Disfruto muchísimo hacer los trabajos e ir a cursar. Eso no quiere decir que no haya días en los que te dé fiaca ir, pero es algo que me llena mucho. Estoy muy contento con mi elección.</p>
<p><strong>¿Fue difícil el paso del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>A pesar de que es un cambio grande, no me costó. Tenía muchas ganas de terminar el colegio lo antes posible para poder manejar mis tiempos y hacer las cosas que me gusta hacer.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de la vida universitaria?</strong></p>
<p>Disfruto hacerme cargo de mis cosas y ser independiente. Me gusta el hecho de darse a conocer y autoconocerse en distintos ambientes. Aprender del otro y abrir la cabeza a nuevas cosas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><br /></strong></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong><strong>Universidad del Salvador: </strong></strong><strong>Álvaro Santoro (</strong><strong>25 años) - </strong><strong>Licenciatura en Ciencias Ambientales </strong></span></p>
<p><strong>¿En qué cambió tu vida desde que entraste en la universidad?</strong></p>
<p>Gané mucha independencia, ya que tuve que empezar a moverme solo. Dentro de la facultad, tenés que anotarte en las materias, decidir cuáles querés hacer, organizar tus horarios en función de otras actividades. Esto último también cambió mucho, ya que todas las cosas fuera de la universidad que uno quiere hacer, hay que buscarlas por uno mismo (como estudiar idiomas o hacer cursos). Y lo mismo si uno quiere empezar a trabajar. Es un gran cambio pasar de tener todo organizado por el colegio a tener que organizarte todo solo.</p>
<p>Respecto a los amigos, al principio es raro no verlos todos los días como en el colegio. Pero después empezás a valorar más los momentos en que decís &ldquo;uh, hoy estamos todos. ¡Qué bueno!&rdquo;, y a darte cuenta de quiénes son los que van a estar siempre. Está bueno organizar un día fijo en la semana para juntarse un rato aunque sea a comer algo y ponerse al día de lo que hace cada uno.</p>
<p><strong>¿Por qué elegiste esta  carrera? ¿Te costó la decisión?</strong></p>
<p>Elegí el área de medio ambiente por varios motivos: me interesaban mucho las ciencias naturales; me impactó la situación ambiental global y pensé que hacer una carrera que aportara al menos un granito de arena era la forma de comenzar un cambio. Además, cuando me informé sobre qué trabajo realizaban los licenciados en Ciencias Ambientales, me gustó que no fuera un trabajo puramente de oficina, ya que hay mucho de interrelación social y trabajo de campo.</p>
<p>La decisión me costó porque tenía otras áreas en mente, como Medicina, Biología o Geología, pero elegí esta carrera porque es más abarcativa, y estoy contento con la decisión.</p>
<p><strong>¿Fue difícil el paso del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>No me costó mucho. Creo que me adapté rápido al estilo de vida. Me favoreció el hecho de que entré a una carrera solo, es decir, sin amigos del colegio. De esa forma, estuve obligado a hacer relaciones y formar grupo. Eso está bueno porque te encontrás con gente que tal vez es muy distinta a vos, pero te llevas bárbaro. </p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de la vida universitaria?</strong></p>
<p>Pude conocer personas que, al día de hoy (terminando la carrera), son de mis mejores amigos. Por otro lado, está buenísimo el hecho de poder empezar a elegir las cosas que te gustan y desarrollar tu vocación como vos quieras.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><br /></strong></p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Universidad de San Andrés: </strong><strong>Juana Arauz Castex (</strong><strong>18 años) - </strong><strong>Ciencias de la Educación</strong></span></p>
<p><strong> </strong><strong>¿En qué cambió tu vida desde que entraste en la universidad?</strong></p>
<p>Mi vida cambió en muchos sentidos, desde el manejo de mi tiempo y mi responsabilidad, mi autoestima y valoración propia, el tiempo que comparto con mis amigas y familia&hellip; Pero más que nada, cambió mi manera de valorar las oportunidades y el tiempo. La decisión de estudiar en la universidad me brinda mucha independencia y, a la vez, me carga con una responsabilidad muy grande, lo cual por momentos asusta, pero es todo parte de este gran desafío.</p>
<p><strong>¿Por qué elegiste esta  carrera? ¿Te costó la decisión?</strong></p>
<p>Elegí Ciencias de la Educación porque siento la fuerte vocación de enseñar y transmitir valores educativos y formativos, y de ayudar a las personas, especialmente a los chicos y jóvenes, a crecer y a desarrollarse como personas íntegras y ejemplares. Me costó decidir qué elegir a partir de lo que me gusta, además porque las alternativas eran muchas y muy diversas, pero en fin tomé esta decisión, de la que estoy muy contenta y conforme. Por momentos freno y pienso qué hubiera sido si tomaba otra decisión y no esta, si fue lo que verdaderamente quería o si se relaciona con lo que otros me decían que hiciera. Llego a la conclusión de que la decisión fue propia y de que siempre hay momentos en los que uno quiere bajar los brazos, porque es parte del proceso y de la decisión, pero que nunca hay que rendirse ni dejar que las dificultades que van presentándose te venzan. Es necesario dudar para reconfirmar lo que uno quiere y también caer para levantarse fortalecido.</p>
<p><strong>¿Fue difícil el paso del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>Al principio me costó, no solo por el manejo de mi tiempo y su aprovechamiento, sino por pasar de ver a mis amigas todos los días de la semana a verlas tres o cuatro veces (con suerte). En un comienzo, fue duro, pero ahora siento que el cambio fue positivo. Valoramos muchísimo más los encuentros entre amigas y el tiempo que pasamos juntas.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de la vida universitaria?</strong></p>
<p>Siento que es una decisión que yo tomé, para mí y para nadie más. Este gran desafío me ayuda a ser consciente de mis capacidades y a reconocer el valor del estudio como fuente primera para la formación de toda persona, para su desarrollo y su crecimiento en todos los ámbitos de la vida; intelectual, moral, etcétera.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><span style="font-size: small;"><strong>Universidad del Cema: </strong><strong>María Zubizarreta (</strong><strong>20 años) -</strong><strong> Licenciatura en Economía</strong></span></p>
<p><strong> </strong><strong>¿En qué cambió tu vida desde que entraste en la universidad</strong></p>
<p>Mi vida cambió positivamente, ya que estudio lo que me gusta y tengo la libertad de manejar mis tiempos porque la carga horaria en la universidad es mucho menor a la que tenía en el colegio. <br /> En la universidad, mis responsabilidades cambiaron, ya que tengo independencia. Otro aspecto positivo es que me hice amiga de varias de las chicas que estudian conmigo y sigo en contacto con mis compañeras del colegio.<br /><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Por qué elegiste esta  carrera? ¿Te costó la decisión?</strong></p>
<p>Recién en el último año de colegio me puse a pensar qué carrera quería seguir, y no dudé de que quería estudiar Economía. Siempre me interesó mucho, así que no tuve ningún problema para decidir. Además, sabía que, en la carrera, también tendría mucha matemática e historia, que son materias que me gustan mucho. Y la verdad, no me equivoqué en mi elección. Nunca quise cambiarme y estoy muy contenta.</p>
<p><strong>¿Fue difícil el paso del colegio a la universidad?</strong></p>
<p>Para nada. Tenía muchas ganas de terminar el colegio y empezar a estudiar lo que verdaderamente me gusta y, realmente, disfruto mucho más el clima de la universidad.</p>
<p><strong>¿Qué es lo que más te gusta de la vida universitaria?</strong></p>
<p>Aprender acerca de temas que me gustan, sabiendo que estoy preparándome con diferentes herramientas para trabajar en un futuro.</p>							
							<a href="Estudiantes_universitarios_te_presentan_sus_carreras_nota-128"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/128_2011_11_09_14_36_38opiniones.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Estudiantes universitarios te presentan sus carreras" title="Estudiantes universitarios te presentan sus carreras" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>¡EUREKA! Un sueño colectivo</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-127</link> 

<pubDate>2011-11-09 14:06:11</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Por Eileen Murphy</p>
<p> </p>
<p>Mate, un buen piano que suena de fondo y un lugar para escribir: una hoja en blanco. Esas hojas en blanco que a muchos nos gusta llenar. Aquellas hojas en blanco que diez chicos lograron empezar a escribir. Un sueño colectivo. Porque en equipo, se puede.</p>
<p>Hacía tiempo que veía un colectivo estacionado a la vuelta de mi casa. No era cualquier colectivo, sino que tenía rasgos particulares. Un día era un &ldquo;escolares&rdquo;. Dos semanas después, se había convertido en un <em>motor-home</em> último modelo. Siguiendo mi curiosidad, decidí contactar a sus dueños y descubrí que Eureka (así se llama el micro) es parte de un sueño de varios jóvenes estudiantes de distintas carreras, y el resultado de mucho trabajo en equipo y la suerte de haber ganado un concurso creativo de Nokia.</p>
<p>Santiago Britos, uno de los diez integrantes de esta historia, nos invita a subirnos a subirme a Eureka y a viajar por los caminos del sur de la Argentina a través de un relato que no tiene desperdicio.</p>
<p> </p>
<p><strong>¿Cómo surge el sueño colectivo?</strong></p>
<p>Eureka nace de las ganas de compartir entre amigos algo que quede para el resto de nuestras vidas, eso que les podremos relatar a nuestros nietos cuando nos pidan &ldquo;Abuelo, ¿me contás esa historia de cuando te compraste un colectivo con tus amigos para viajar?&rdquo;.</p>
<p>En marzo de 2010, estábamos comiendo en el barco de uno de los chicos y hablando de qué hacer en las vacaciones. Teníamos un año entero por delante y, sin embargo, ya poníamos nuestras mentes en las próximas vacaciones. Sin duda, teníamos que viajar todos juntos. Hacer algo distinto, algo nuestro, un viaje donde el camino fuera más valioso que el destino. Y uno de los chicos preguntó: &ldquo;¿Por qué no compramos un colectivo?&rdquo;. Esas fueron sus últimas palabras antes de irse a su casa y, cuando yo llegué a la mía, ya tenía un mail en el que pedía que empezara a averiguar costos. Enseguida me puse a armar un archivo de Excel en el que volcaba todas mis averiguaciones. Como estaba sin estudiar, podía dedicarme a investigar sin inconvenientes. Así fue como nos encontró nuestro sueño. Desprevenidos pero motivados y con algo claro en mente: empezábamos a escribir nuestra historia.</p>
<p> </p>
<p><strong>Manos a la obra</strong></p>
<p>De una selección de colectivos para ver, decidimos acotar la lista. Elegimos los cuatro que nos parecían mejores, según las imágenes publicadas en Internet, armamos un recorrido en Google Maps, invitamos a un mecánico amigo a que nos acompañara, y partimos ilusionados a ver en vivo y en directo los posibles motores de nuestro sueño. De San Isidro a Ezeiza con cuatro escalas. El último de la selección fue el que nos hizo dar el grito de satisfacción y felicidad: ¡Eureka! El colectivo Mercedes 1112 fue aprobado por el mecánico, y sin pensarlo demasiado, a la semana siguiente lo compramos entre los diez que nos habíamos sumado al sueño. A partir de ahí hicimos un proyecto: cuánto íbamos a gastar, a dónde íbamos a ir, qué es lo que íbamos a hacer en el colectivo. Era un colectivo escolar que teníamos que remodelar para que pudiera ser nuestro hogar. Y claro que todo queríamos hacerlo con nuestras propias manos. No cualquiera tiene la posibilidad de transformar un colectivo de los 80 en una nave de 2011. Transformar su interior, su historia, su pasado, y llevarlo al futuro.</p>
<p>El primer paso fue sacar todos los asientos y luego, sacamos el piso. No bien terminamos con este trabajo, que era el más pesado, porque las tuercas estaban oxidadas y el piso se partía cuando lo sacábamos, llegó la parte divertida: tirar abajo el techo, las luces y dejar el colectivo pelado para darle una nueva personalidad. Lo pintamos adentro para que no se oxidara y empezamos a construir. En ese momento, y sin dejar de trabajar, nos metimos en el concurso &ldquo;Embajadores&rdquo;, de Nokia. La empresa le da $ 50.000 a los tres mejores proyectos relacionados con la tecnología. El eslogan es &ldquo;¿Qué querrías hacer con $ 50.000?&rdquo;, y hay un jurado que decide cuáles son esos tres proyectos. Fuimos seleccionados entre aproximadamente dos mil iniciativas más. Teníamos que lograr, a través de la creatividad e innovación, el uso óptimo de la tecnología para crear un <em>motor-home </em>moderno y llamativo, nacido de un primitivo colectivo escolar. Un emblema. Camas triples, iluminación de LED, televisión satelital, GPS, cámaras, cocina, heladera. Todo último modelo. Nokia nos dio la plata, nosotros hicimos el resto. Eureka nos esperaba en el taller donde lo habíamos dejado cuando lo compramos. Dos semanas intensas y de trabajo continuo hicieron que Eureka sea hoy lo que es: un sueño colectivo. Un sueño que conlleva la satisfacción de haber sido trabajado por nuestras propias manos, remodelado por nosotros. Un sueño que desde el primer día nos enseñó que podemos.</p>
<p> </p>
<p><strong>Primer viaje</strong></p>
<p>Ansiedad, intriga, satisfacción, nervios. Muchos sentimientos diferentes se activaron al momento de darle contacto a Eureka para emprender nuestro primer viaje. El destino elegido fue el sur de la Argentina. Partimos el 28 de diciembre de 2010 a Mar del Plata, donde pasamos Año Nuevo, y de ahí seguimos viaje hacia el sur a bordo de Eureka. En busca de nuestra primera experiencia.</p>
<p> </p>
<p><strong>Anécdotas </strong></p>
<p>Uno de los diez que participó en el proyecto no pudo acompañarnos en el viaje. Subió al colectivo cuando salimos de San Isidro y, cuando llegamos a Capital, bajó su bicicleta y volvió pedaleando. Antes de llegar a Puerto Madero, tuvimos el primer problema: se incendió un cable y se cortó la electricidad. Como la instalación la habíamos hecho nosotros, no tuvimos mucho inconveniente para solucionarlo. Saliendo de Puerto Madero, nos encontramos con la segunda complicación: el acelerador es como una palanquita que se aprieta por un cable cuando quien maneja acelera. Ese cable se salía todo el día, y hubo que solucionarlo. El tercer problema fue el más complicado. Los frenos del colectivo son de aire: si los apretás mucho tiempo, se gastan; se va bajando la aguja hasta quedar en cero, y te vas de largo. Así es como el colectivo quedó clavado cuando estábamos entrando al lago Verde. No logramos sacarlo entre nosotros, así que vinieron a ayudarnos con una grúa. No pasó prácticamente nada para lo que podría haber pasado. A Eureka le quedaron un par de bollos, pero nada grave, aunque tuvimos este problema otra vez en Bariloche.</p>
<p> </p>
<p><strong>De vuelta en Buenos Aires</strong></p>
<p>Hacia el final del viaje quedamos tres de los nueve que íbamos a bordo de Eureka porque los demás tuvieron que volver antes. Los tres manejábamos así que, en dos días, logramos volver de Esquel a Buenos Aires. Eureka no nos dejó en ningún momento.</p>
<p> </p>
<p><strong>Próximo destino</strong></p>
<p>Eureka está en el taller&hellip; ¡y nosotros trazando los mapas para recorrer la costa uruguaya en busca de nuevas experiencias!</p>							
							<a href="¡EUREKA!_Un_sueño_colectivo_nota-127"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/127_2011_11_09_14_06_11bondi.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="¡EUREKA! Un sueño colectivo" title="¡EUREKA! Un sueño colectivo" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>La vocación se revela en la experiencia y no en el pensamiento   </title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-126</link> 

<pubDate>2011-11-09 13:58:53</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>¿Por qué seguimos creyendo que lo que uno quiere &ldquo;ser y hacer&rdquo; en la vida se descubre solo pensando?</p>
<p>Salir de los propios pensamientos implica asumir un riesgo, porque estando en la mente nada ocurre, nada se transforma, nada nos penetra.</p>
<p>Mientras pasamos años, meses, días, horas y segundos pensando, nos olvidamos de que la mismísima vida cotidiana nos ofrece una multiplicidad de experiencias y que, si nos animamos a transitarlas y no pensarlas, podemos comenzar a decidir qué nos interesa realmente. Por lo tanto, &ldquo;darnos cuenta&rdquo; de qué deseamos en el día a día es una clave importantísima que puede ayudarnos a aclarar cuáles son nuestros deseos para el futuro.</p>
<p>La vocación se revela en las experiencias. Solo allí se puede sentir y vivenciar qué es lo que nos da placer, alegría, esperanza, ganas de compartir y de vivir, etcétera. Tal vez sería bueno preguntarse cuáles de todas las experiencias que vivimos nos hacen sentir vivos, alegres y felices. Este interrogante puede ser el puntapié que despierte en nosotros la dirección que queremos darle a la vida.</p>
<p>Es por esto que la vocación se revela en la experiencia. Mientras que en la mente solo hay especulaciones, en la experiencia existen transformaciones y movimientos reales. La mente es conservadora y temerosa; la experiencia es impulsora de deseos e intereses.</p>
<p>¿Cómo hace un adolescente para elegir en qué universidad quiere estudiar? Muchos eligen porque se la han recomendado; algunos se sienten presionados y eligen la universidad de sus padres, pero muchos otros, porque fueron a visitar las instituciones, y eligieron &ldquo;mirando y escuchando&rdquo; en vivo y en directo. Pero para esto es necesario pagar un costo: &ldquo;moverse&rdquo;, &ldquo;salir&rdquo;, &ldquo;preguntar&rdquo; y no quedarse pensando tanto.</p>
<p>Se trata entonces de animarse a transitar una experiencia, un proceso, aunque muchas veces no estemos completamente seguros de lo que estamos eligiendo.</p>
<p>Por lo tanto, la vocación se revelará en la medida en que cada uno pueda asumir la &ldquo;responsabilidad de tomar riesgos, transitar experiencias&rdquo;, y comprender que este modo de vida es mucho más fructífero que el del mero pensar sin riesgo.</p>
<p> </p>
<p><strong>Lic. Rafael Martini</strong></p>
<p><strong>Psicólogo</strong></p>							
							<a href="La_vocación_se_revela_en_la_experiencia_y_no_en_el_pensamiento____nota-126"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/126_2011_11_09_13_59_52vocacion.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="La vocación se revela en la experiencia y no en el pensamiento   " title="La vocación se revela en la experiencia y no en el pensamiento   " /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Un domingo en las primarias</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-125</link> 

<pubDate>2011-11-09 13:54:49</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Mi primera experiencia como fiscal en una elección</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por Felicitas Roldán</strong></p>
<p> </p>
<p><strong>Hace un par de meses vino mi mamá, me contó que era fiscal general (es quien coordina a los fiscales de mesa y da apoyo durante todo el día) y me preguntó si quería ser fiscal de mesa en las elecciones de este año. Mi primera respuesta fue un &ldquo;no&rdquo; con signos de admiración. Después, lo pensé un poco, me dio algo de lástima y le dije que sí. </strong></p>
<p><strong>Conocí un foro cívico apartidario, esto quiere decir que no está a favor de ningún partido, y lo que busca es garantizar elecciones transparentes. A pesar de que la política nunca me interesó, me gustó lo que proponía el foro y decidí que era hora de cumplir mi deber cívico con un poco más de fuerza&hellip;</strong></p>
<p> </p>
<p>Domingo 14 de agosto a las 7:30 de la mañana. En la Escuela Nacional de San Isidro, el gendarme, con un rifle gigantesco, pregunta autoritariamente: </p>
<p>ââ‚¬â€¢ ¿Son fiscales de mesa? </p>
<p>Ante la respuesta afirmativa, abre la puerta y me deja pasar.   </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Ahí están los fiscales generales ââ‚¬â€¢señala con un movimiento de cabeza a un grupo de personas con sobres que charlan en el medio del patio. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Vos sos de la mesa 21 y representás al Proyecto Sur. Acá están el padrón, el instructivo y el poder. Es en el primer piso ââ‚¬â€¢dice mi fiscal general. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Gracias, ma. ââ‚¬â€¢Y todavía preguntándome &ldquo;¿qué hago acá?&rdquo;, empiezo a subir las escaleras. </p>
<p>Son casi las 8 de la mañana, y el presidente de la mesa 21 aún no llega. Los únicos presentes somos los cinco fiscales de mesa, los que voluntariamente nos ofrecimos para ayudar en estas elecciones primarias. </p>
<p>Julio Oscar Acevedo parece uniformado: está completamente vestido de River. Un pantalón negro con las tres clásicas rayas blancas y el escudo de su equipo de fútbol, con un buzo y una gorra que supo ser negra, pero ya se olvidó, haciendo juego. Lleva bajo el brazo, y cuidándolas como si fueran un tesoro, las boletas de su partido, que luego desplegará con mucho cuidado y casi cariño en el cuarto oscuro. Con una sonrisa donde faltan algunos dientes, toma su lugar junto a los otros fiscales y dice con voz grave: &ldquo;Buenos días, yo soy Julio&rdquo;. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Yo soy suplente de otra mesa, pero me ofrecí voluntariamente para ser presidente acá. Mi nombre es Ana ââ‚¬â€¢dice una señora escoltada por un fiscal general mientras deja sus múltiples bolsos sobre una silla. Tiene puestos como tres sweaters de colores y lleva el pelo rubio lleno de rulos atado en un rodete. Agarra la bolsa negra con las boletas, y se dirige al cuarto oscuro rengueando y haciendo exagerados gestos de dolorââ‚¬â€¢. Tengo quebrado el dedo chiquito, pero no importa. Bueno, vamos a preparar esto. </p>
<p>El aula 6 del segundo piso de la escuela es el cuarto oscuro de la mesa que nos tocó. Los bancos están desordenados y las sillas apiladas de cualquier manera. El piso está lleno de papeles y pedazos de útiles. Las paredes están tapizadas de frases escritas por los alumnos que van desde lo gracioso hasta lo obsceno y múltiples imágenes recortadas de revistas. Un pizarrón a medio escribir indica que la última clase que tuvieron fue de literatura: &ldquo;Inglaterra: <em>Beowolf</em>; Francia: <em>La Chanson de Roland</em>; España: <em>El Cantar de Mio Cid&rdquo;</em>.   </p>
<p>En la puerta aparece una mujer con un papel en la mano y una profunda expresión desorientada. El papel indica que es la presidente suplente de la mesa 21. Ana hace un gesto con la mano, sacándole importancia al asunto. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Vos podés ser mi asistente ââ‚¬â€¢asegura con una sonrisa que nos hace recordar que ella es la máxima autoridad en la mesa. Uno de los tantos fiscales generales que husmeaban por la zona y que aparentemente se aprendió todo el Código Electoral empieza a recitar estatutos y reglas que dicen que la presidente de mesa tiene que ser la asignada como suplente de dicha mesa. A modo de respuesta, Ana toma sus bártulos y se va rengueando.</p>
<p>ââ‚¬â€¢ Llegué tarde porque pensé que el presidente o el vicepresidente iban a venir. La verdad no tengo idea de lo que tengo que hacer ââ‚¬â€¢explica Florencia Lozano mientras se sienta junto a la urna, con cara de sorpresa. ââ‚¬â€¢Y bueno, gordo, andá, me voy a tener que quedar. Coman una pizza, no sé, después te llamo ââ‚¬â€¢le dice a su marido, que esperaba junto a la mesa.</p>
<p>Empieza lentamente la dinámica que va a seguir igual durante todo el día:</p>
<p>Preguntar el nombre de la persona que vota, chequear el número de votante, DNI y anotar "votó" en la columna correspondiente.</p>
<p>"Mesa 21, tienen un discapacitado", anuncia por cuarta vez Roberto, un fiscal general que estaba apostado firmemente en las escaleras y organizaba cual agente de tránsito el tráfico del primer piso.</p>
<p>Florencia suspira y toma la urna. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Esto está cada vez más pesado ââ‚¬â€¢se queja.</p>
<p>Agarro el padrón oficial, una birome, meto el sello en mi bolsillo y acompaño a la presidente al piso de abajo. Una señora con un bastón está sentada esperando pacientemente. Cuando ve bajar la urna no puede evitar un suspiro de alivio y, agradeciendo, entrega su documento. Florencia le da el sobre correspondiente y la señora entra sin prisa pero sin pausa a un cuarto oscuro en el piso de abajo, preparado especialmente para los discapacitados que no pueden subir las escaleras. Mientras, busco en el padrón oficial a la votante. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Está bueno esto, porque cada tanto movemos un poco las piernas ââ‚¬â€¢dice Florencia al subir las escaleras. Frente a la mesa, hay un enfermero negro.</p>
<p>ââ‚¬â€¢Yo vengo con un señor cuadripléjico. Hay que sacar la urna. ¿Podemos ahora? ââ‚¬â€¢ pregunta amablemente. Florencia asiente encarando nuevamente las escaleras. El comportamiento de la gente frente a la urna es algo curioso: se corren como si fuera una bomba, la miran como si fuera un rey. </p>
<p>Me acerco a un gendarme apostado junto al mástil del patio. No sé si es rápidamente reconocible por su postura marcial, por su uniforme o simplemente porque no se queja.</p>
<p>ââ‚¬â€¢ Hola... Soy de la mesa 21 y tenemos un votante que no puede bajarse del auto.</p>
<p>ââ‚¬â€¢ Ya me avisaron, tienen que salir conmigo ââ‚¬â€¢dice mientras saca de su espalda un rifle de mi tamaño y amaga una sonrisa ante mi cara de horror.</p>
<p>La urna sale vigilada por este amable gendarme y varios policías que cortan el tránsito para que nuestro votante pueda hacer efectivo su voto. Volvemos a entrar al colegio en fila india, siempre vigilando la urna de cerca.</p>
<p>Siete y media de la noche, la última votante mete el sobre en la urna y surge un aplauso de los seis integrantes de la mesa. Habíamos terminado una parte del trabajo, pero estábamos lejos de cantar victoria. Dentro del cuarto oscuro nos esperaban apilados de a diez un total de 271 sobres para hacer el recuento.</p>
<p>Roberto despliega una lámina gigante y la pega en el pizarrón: es una copia del acta de escrutinio.</p>
<p>ââ‚¬â€¢ Lo empezamos a hacer hace un par de elecciones. La primera vez se quejaron. Dijeron que no servía o que no correspondía. La vez siguiente preguntaron "¿Cómo? ¿No lo trajeron?". La verdad es que es mucho más cómodo y ayuda a tener todo bien claro ââ‚¬â€¢explica.</p>
<p>Y comienza el escrutinio, que va a durar un rato largo. Los resultados son un poco diferentes al del resto del país: con un poco más del 45 % de los votos, gana Unión para el Desarrollo en todas las categorías y Frente para la Victoria está en tercer lugar.</p>
<p>ââ‚¬â€¢ ¿Listo? ¿Ya terminamos? ââ‚¬â€¢pregunto con ilusión al chico con pechera del Correo Argentino que ayuda a cerrar la urna y a llenar el telegrama.</p>
<p>ââ‚¬â€¢ Casi. Ahora tienen que firmar todos y llenar el acta ââ‚¬â€¢explica y agarra la urna cerrada como si fuera una bomba. </p>
<p>ââ‚¬â€¢ Ay, qué bueno, estamos desde las 7.30 acá. Me quiero ir a mi casa ââ‚¬â€¢dice Camila, otra de las fiscales</p>
<p>ââ‚¬â€¢ Peor yo. Estoy desde las 5 de la mañana ââ‚¬â€¢dice el nuevo Guardián-de-la-urnaââ‚¬â€¢. Y los gendarmes... están desde el viernes.</p>
<p>Llegando a la conclusión de que dentro de todo no estuvo tan mal, saludo a mis compañeros de mesa y salgo del colegio con la sensación de un deber cumplido.</p>
<p>Número de votante. DNI. Votó. </p>
<p> </p>							
							<a href="Un_domingo_en_las_primarias_nota-125"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/125_2011_11_09_13_55_48elecciones.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Un domingo en las primarias" title="Un domingo en las primarias" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Detrás de esta nota se encuentra el ganador. ¡Hace clic y fijate si es tu nombre el que figura!</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-123</link> 

<pubDate>2011-10-20 16:53:02</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Después de dos meses de nuevos "fans" en el Facebook del Portal Provocación llegó el momento del sorteo.</p>
<p>Antes de anunciar al ganador queremos agradecerles por haber participado y les decimos que este fue recién el primero de muchos concursos más.</p>
<p>Ahora sí, el ganador de un longboard GoodPeople completo es&hellip;. <strong>Gaspar Mura Gilardotti</strong>, FELICITACIONES!</p>
<p>Para retirar tu premio mandanos a través de Facebook tu nombre completo y apellido, DNI y un mail para que te contactemos.</p>
<p>Hasta la próxima!</p>							
							<a href="Detrás_de_esta_nota_se_encuentra_el_ganador._¡Hace_clic_y_fijate_si_es_tu_nombre_el_que_figura!_nota-123"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/123_2011_10_20_17_00_08ganador-long2.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Detrás de esta nota se encuentra el ganador. ¡Hace clic y fijate si es tu nombre el que figura!" title="Detrás de esta nota se encuentra el ganador. ¡Hace clic y fijate si es tu nombre el que figura!" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Charito Luchetti: Alma de Leona</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-122</link> 

<pubDate>2011-10-19 09:21:06</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Rosario Luchetti, posiblemente más conocida como &ldquo;Charito&rdquo;, es, para muchas chicas, una de las referentes del mundo del hockey. En diálogo con <em>Provocación</em>, nos cuenta cómo surgió su pasión por este deporte y cómo fue el camino recorrido para llegar a la selección mayor. Un deporte de equipo que implica un gran compromiso, contado por una de sus protagonistas.</strong></p>
<p><strong>¿A qué edad empezaste a practicar hockey?</strong></p>
<p>Empecé a jugar a los 7 años. Debido a la edad que tenía, no fue una decisión propia. En el club al que iba, en Belgrano, por lo general las chicas jugaban hockey o tenis, y mis papás me llevaron a hockey. Al principio no me gustaba mucho. Iba solamente porque jugaba con mi hermana más grande. Después fui haciendo amigas y le enganché la onda. Al principio siempre trataba de faltar, pero después empecé a practicar con más ganas.</p>
<p><strong>¿Cuándo supiste que el hockey era lo tuyo?</strong></p>
<p>Después de un par de fines de semana, de partidos que jugaba de chica. Cuando hice mi grupo de amigas, empecé a pasarla bien en los entrenamientos, y más o menos sabía qué era lo que quería hacer de grande.</p>
<p><strong>¿Cómo empezó tu carrera profesional en el hockey?</strong></p>
<p>Es un proceso; no se dio de un día al otro. Jugaba en el club, después participé del regional en Buenos Aires y de los torneos argentinos que se disputaban todos los años. Luego, estuve en la selección junior y jugué el Panamericano y el Mundial. Con el tiempo, llegó el seleccionado mayor. Por eso decía que fue un proceso. No pensaba en alcanzar algo, sino que iba jugando y aprovechando las oportunidades que aparecían.<br /><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Cómo te sentiste cuando comenzaste a jugar con la selección mayor?</strong></p>
<p>Me sentí muy bien, estuvo muy bueno. Fue sorpresivo, porque me lo dijeron al final del Mundial Junior en Chile. Me avisaron directamente que, a la jornada siguiente, tenía que empezar a entrenar con la selección mayor. Todo esto me puso muy contenta, sobre todo cuando empecé a entrenar y a tomar conciencia de dónde estaba.</p>
<p><strong>¿Cómo se siente jugar con Luciana Aymar, la mejor del mundo?</strong></p>
<p>Es fácil. (Risas) Está bueno tener a la mejor del mundo de este lado, compartir la cancha con ella, pero también otras cosas, no solo como jugadora, sino como persona. Es una buena oportunidad que nos da el hockey.</p>
<p><strong>¿Qué desafíos te planteás en cuanto a tu juego?</strong></p>
<p>Seguir creciendo y evaluando los aspectos que hay para mejorar, que siempre existen. Pero a corto plazo, pienso en la clasificación para los Juegos Olímpicos.</p>
<p><strong>¿Cómo es la preparación mental para la clasificación?</strong></p>
<p>Entrenamos un montón. Tenemos la cabeza puesta en el objetivo, con responsabilidad, con mucho compromiso, porque es una plaza única y creo que somos candidatos, pero no por eso hay que relajarse. Lo más importante es el compromiso y asumir el lugar en el que está el equipo, y sobre la base de eso, entrenarse a <em>full</em>.</p>
<p><strong>¿Cuáles creés que son tus puntos fuertes dentro de la cancha?</strong></p>
<p>La perseverancia. Soy bastante luchadora. Quizá no me caracterizo por la habilidad, como sí ocurre con muchas de las chicas, pero creo que mi fuerte es no dar las pelotas por perdidas, correr hasta lo último. La lucha y la perseverancia, diría. <br /><strong> </strong></p>
<p><strong>Al dedicarse al hockey, ¿se dejan cosas de lado?</strong></p>
<p>Claro. Es un estilo de vida que uno elige, que tiene muchos aspectos copados, pero van dejándose un montón de cosas de lado que, en algunos casos, está bueno y en otros, no tanto. Es como todo en la vida: uno tiene que elegir y jugarse por algo. No me pasa solo a mí, sino a todas. Pero se gana desde otro lado: los torneos, los viajes, las mil cosas vividas con el seleccionado te devuelven todo lo que se deja de lado. A mí me hace feliz. Obviamente hay momentos en los que tengo que elegir por el seleccionado y dejar cosas de lado. <br /> <br /><strong> En tu opinión, ¿qué valores promueve el hockey?</strong></p>
<p>Al ser un deporte en equipo, de por sí incluye muchos valores: el compromiso, la responsabilidad para con los demás, el compañerismo, la humildad. Creo que casi todos los deportes en equipo conllevan los mismos valores. Está muy bueno que sea así.</p>
<p><strong>¿Tenés alguna cábala?</strong></p>
<p>No son cábalas, pero hay rutinas, sobre todo, en los torneos. Por ejemplo, usar las mismas gomitas de pelo&hellip; Como equipo también tenemos rutinas: en el micro vamos de determinada manera, cuando entramos a la cancha lo hacemos de una manera; cosas que por ahí se implementan el primer día del torneo y se hacen hasta el último, pero no son cábalas estructuradas.</p>
<p><strong>¿Qué les dirías a los chicos que están eligiendo qué hacer?</strong></p>
<p>Que le den para adelante. Si eligen un deporte en equipo, es buenísimo porque se comparten un montón de cosas entre las personas &ndash;no solo del mismo equipo, sino de otros equipos también&ndash;. Me gustaría que el hockey se elija, se difunda y vaya despertando interés en los chicos, o siga haciéndolo.</p>							
							<a href="Charito_Luchetti:_Alma_de_Leona_nota-122"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/122_2011_10_19_09_21_07charito-web.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Charito Luchetti: Alma de Leona" title="Charito Luchetti: Alma de Leona" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>¿Te sentís preparado para los cambios entre el colegio y la universidad?</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-88</link> 

<pubDate>2011-08-29 21:26:49</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong><em>Sofía Verado - Michael Ham Collage </em></strong></p>
<p>No siento que estoy muy preparada para empezar la universidad. Pero, de todas formas, tengo muchas ganas de empezar una carrera. Creo que no poder sentirme cómoda entre toda la gente nueva que va a haber cuando empiece la universidad me da un poco de miedo, además de acostumbrarme al cambio de rutina, ya que van a cambiar muchas cosas: no voy a tener tanto tiempo libre para estar con mis amigas, me voy a tener que organizar más y mejor. Estoy muy cómoda en el colegio, con el estudio y los tiempos, pero me gusta el desafío. </p>
<p><strong><em>Paz Constantini &ndash; Colegio St. Catherine´s</em></strong></p>
<p>Me da miedo no poder sentirme tan cómoda como en el colegio y no entender lo que la universidad quiere de mí. Creo que va a cambiar mucho mi vida cuando comience allí. La gente, las materias y mis compañeras van a cambiar. La exigencia y los tiempos van a ser diferentes. Algunos días me siento súper preparada y estoy ansiosa, pero otros días no quiero saber nada con terminar el colegio. Espero poder adaptarme y disfrutar todos los cambios. </p>
<p><strong><em>Gastón Viau - Colegio Holly Cross</em></strong></p>
<p>No estoy seguro de que sea miedo, pero algo raro me genera el hecho de elegir una carrera y saber que, quizá, dentro de un par de años me de cuenta de que lo que elegí no sea mi vocación. Creo que eso no estaría bueno. Dejar el colegio va a hacer que todo cambie: la organización en el estudio, el tiempo, los amigos. Voy a ser mucho más independiente. Todavía no sé si me siento preparado para el paso, pero tengo ganas de hacer un cambio como este. </p>
<p><strong><em>Tobías Bianchi - Colegio Labardén </em></strong></p>
<p>No me siento del todo preparado para el cambio. Por un lado, quiero terminar el colegio, pero por el otro, no quiero empezar ya la universidad. Además, todavía no estoy seguro de lo que quiero hacer y donde estudiar y no quiero empezar hasta no estar completamente decidido. Me da miedo más que nada elegir algo que no me guste tanto y después decidir dejarlo. No es que eso sea algo malo, pero a mí no me gustaría. Además me preocupa el cambio: pasar de tener todo preparado a tener que decidir y prepararme para lo que hay que estudiar. Voy a ser mucho más independiente de lo que soy hoy, voy a tener que organizar más mis tiempos para estudiar y para estar con amigos. </p>
<p><strong><em>María Breur Moreno - Colegio San Miguel Arcángel </em></strong></p>
<p>Me da un poco de miedo el ambiente, la gente nueva, no poder relacionarme fácilmente con la gente. Mi vida va a cambiar. Voy a estar haciendo algo por mí misma, con &ldquo;independencia&rdquo;. Eso es algo que siempre quise, encontrarme conmigo misma. Me siento preparada porque siempre quise empezar la nueva etapa, ¡aunque estoy segura de que a fin de año voy a estar aterrada!</p>
<p><strong><em><br /></em></strong></p>							
							<a href="¿Te_sentís_preparado_para_los_cambios_entre_el_colegio_y_la_universidad?_nota-88"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/88_2011_08_29_21_29_18tu-espacio.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="¿Te sentís preparado para los cambios entre el colegio y la universidad?" title="¿Te sentís preparado para los cambios entre el colegio y la universidad?" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Benjamí­n Rojas</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-87</link> 

<pubDate>2011-08-29 21:02:38</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Yago, Pablo Bustamante, Franco Fritzenwalden, Cruz Navarro, Cacho de Buenos Aires, Jake & Blake. Todos distintos, pero siempre el mismo. Muchos personajes de ficción, pero uno solo que es real. Benjamín Rojas nació el 16 de abril de 1985 en La Plata. Hoy, tiene 26 años y 14 de experiencia en la actuación. Empezó su carrera de la mano de Cris Morena, en <em>Chiquititas</em>. Actualmente, forma parte del gran elenco de la nueva telenovela de Telefé: <em>Cuando me sonreís</em>.</strong></p>
<p><strong>Simple y con muy buena onda, nos comparte un poco de su vida y de su experiencia en la televisión.</strong></p>
<p> </p>
<p><strong>¿Qué recuerdos tenés de tu infancia?</strong></p>
<p>Tengo los mejores recuerdos. Mi infancia comienza en Río Grande, una ciudad de Tierra del Fuego. Ahí vivimos los Rojas unos tres años. ¡No paraba de jugar en la vereda! Después volví a mi ciudad natal: La Plata. Mucho partidito de futbol en la plaza, mucha escondida y juegos con mis hermanos.</p>
<p> </p>
<p><strong>¿Cuándo descubriste qué es lo que querías hacer?</strong></p>
<p>Cuando terminé quinto año en el colegio. Si bien a esa altura estaba trabajando hace cinco años ya, recién ahí me di cuenta de que no quería dedicarme a otra cosa.</p>
<p> </p>
<p><strong>Arrancaste de muy chico en la tele. ¿Qué te acordás de esos momentos?</strong></p>
<p>Tenía 12 años. Mi primer personaje era un chico de la selva, se llamaba Yago (<em>Chiquititas</em>, 1998). Se trataba de un mundo nuevo para mí, pero me fascinó. Era un juego hermoso actuar. Y después hacer teatro, con tres mil personas en frente. Para mí era como estar en <em>Disney</em>.</p>
<p> </p>
<p><strong>¿Y tuviste que dejar algo de lado por la actuación? </strong></p>
<p>El <em>rugby</em>. Vengo de una familia que siempre hizo ese deporte, en <em>La  Plata Rugby</em><em> Club</em>.  Me costó muchísimo dejarlo, pero, a la hora de decidir, pesó más la pasión por la actuación. Mis dos hermanos mayores, actualmente, siguen jugando. Yo voy los sábados para verlos. Ahí también tengo amigos de la infancia.<br /> <br /> <strong> </strong></p>
<p><strong>Pienso que, en varios aspectos, habrás estado desfasado con compañeros de colegio durante tu adolescencia, viviendo cosas que ellos, posiblemente, no vivían. ¿Sentías esa diferencia? </strong></p>
<p>Naturalmente, la sentía en su momento. Pero nunca me afectó en la relación con nadie. De hecho, al estar estar con ellos y compartir las mismas cosas en esa etapa de la vida, me ayudó a no creérmela.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Desde el principio de tu carrera trabajaste con actores muy reconocidos. ¿Cómo influyeron ellos en tu profesión?</strong></p>
<p>Fueron clave para mi profesión. Siempre digo que los grandes actores siempre te enseñan; con solo observarlos, te enseñan.<br /> <br /></p>
<p><strong>Si tuvieras que elegir una anécdota que haya pasado a lo largo de tu carrera, ¿cuál elegirías?</strong></p>
<p>¡Qué difícil! Creo que la más graciosa fue en un <em>show</em> de <em>Floricienta</em>, en el estadio  Vélez, en 2005. ¡Me olvidé de salir a escena en un momento de la obra! Se abrió el telón, se encendió la luz y yo no estaba. En frente, 45.000 personas lo vieron. Me pasó porque fue una noche <em>shockeante</em> para mí. Ver todo el estadio lleno me distrajo y me quedé comentando eso en camarines, ¡y me olvidé de salir!<br /> <br /> <br /> <strong> </strong></p>
<p><strong>¿Cuál es hoy, después de tantos años, tu sensación cuando te ves actuando?</strong></p>
<p>Cada trabajo me da sensaciones distintas, porque cada personaje es diferente. En general, trato de ver el trabajo una vez terminado para, luego, analizar lo que hice.<br /> <br /></p>
<p><strong>Cortitas y al pie:</strong></p>
<p><strong>Personalidad:</strong> Un tipo impaciente, pero que le pone mucho humor a la vida. <br /><strong> </strong></p>
<p><strong>Tiempo libre:</strong> Ir a La Plata a visitar familia y amigos. Y viajar, me encanta viajar.</p>
<p><strong><em>Hobbie</em>: </strong>Tocar la guitarra.</p>
<p><strong>Argentina:</strong> Un lugar al que extraño si no estoy.</p>
<p><strong>Secundaria: </strong>Inolvidable. Me dio a mis amigos de hoy.</p>
<p><strong>Sueño:</strong> Nunca dejar de actuar.</p>
<p><strong>Un lugar perfecto: </strong>Un escenario en una gira.</p>
<p><strong>Tema de música preferido:</strong> ¡Me gustan todos! Desde John Mayer hasta <em>Los Redondos</em>.</p>
<p><strong>Futuro:</strong> Seguir actuando. En cine, teatro o TV, pero actuando.</p>							
							<a href="Benjamí­n_Rojas_nota-87"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/87_2011_08_29_21_02_43benjamin.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Benjamí­n Rojas" title="Benjamí­n Rojas" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Diseño de moda: Cintia Kern creadora de Kosiuko</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-86</link> 

<pubDate>2011-08-29 20:48:19</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Hace tiempo que existe la moda entre nosotros. Cada año, cada temporada, cada día, aparece algo nuevo. Algo distinto que nos sorprende y nos gusta.</p>
<p>La historia de la moda no tiene un origen exacto, pero se puede decir que durante cientos de años fueron los monarcas y los nobles los que marcaron las pautas del uso de las prendas. En el siglo xvii, el rey de Francia Luis XIII decidió ocultar su calvicie con una peluca. Al poco tiempo, los nobles europeos comenzaron a afeitarse la cabeza y a seguir su ejemplo, imponiendo un estilo que duró más de una centuria. Ya, desde esa época, encontramos la tendencia.</p>
<p>En el siglo xix, las revistas femeninas comenzaron a promocionar las nuevas tendencias e incluso a ofrecer patrones económicos para que las mujeres pudieran confeccionarse su propia ropa. Con la llegada del siglo xx y la popularidad del cine y la televisión, las estrellas de la pantalla se convirtieron en ídolos internacionales y empezaron a imponer la moda.</p>
<p>Los diseñadores de moda se dedican al diseño de ropa y de accesorios. Sus creaciones se encuentran determinadas por un espacio-tiempo, ya que deben trabajar teniendo en cuenta las influencias culturales y sociales de la época. La moda se reconoce como un estilo de vida, porque para crear es necesario conocer al cliente en todos sus aspectos: nivel económico, gustos de todo tipo, etc.</p>
<p>La carrera de Diseño de Modas de las diferentes universidades forma profesionales para afrontar los desafíos del mercado en el ámbito del diseño y de la confección de prendas de vestir.</p>
<p>Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes la historia de Cintia Kern, una de las empresarias más reconocidas en la industria indumentaria, dueña del gran imperio <em>Kosiuko</em>. Nos contará su experiencia en un mundo donde la moda no se detiene y donde habrá que estar siempre a la orden del día.</p>
<p> </p>
<p><strong>¿Cómo se inició el proyecto <em>Kosiuko</em>?</strong></p>
<p>Cuando terminé el colegio, empecé a estudiar el Profesorado de Jardín de Infantes en el Centro Italiano, en Olivos. Eran dos años y seis meses de residencia. Durante el segundo año de la carrera, surgió la idea, junto con una amiga que trabajaba en un local de ropa, de empezar un negocio en el rubro de la indumentaria. La idea era ver de qué manera arrancar con un proyecto. La confianza que teníamos era plena, así que, sin dudar demasiado, decidimos jugarnos y empezar. Eran tantas las ganas que tenía de hacer algo que no pensaba que podía llegar a fracasar, no escuchaba lo negativo, sino que ya cabía en mí las ganas de decir: &ldquo;bueno, VOY&rdquo;. La verdad es que yo no tenía nada que ver con la ropa ni con el diseño. Siempre me gustó aplicar el estilo y vestirme bien, estar atenta a la ropa que uso, aunque me guié por el buen gusto y por lo personal. Con todas estas ganas que teníamos de comenzar, partimos para Once a comprar telas sin ni siquiera darnos cuenta de que, los sábados, la mayoría de los negocios están cerrados. De todas formas, compramos telas contra viento y marea ese día, y el lunes, salimos de nuevo porque muchos locales divinos estaban cerrados. Con nuestro pequeño capital empezamos a comprar algunos metros de tela y algunas pocas cantidades de botones. Encontré un taller de costura, donde trabajaba Gladys, quien cortaba y cocía las prendas. Pude poner en un solo lugar todo el circuito de trabajo. Me prendí de esta mujer maravillosa del taller y allí comenzamos a marcar los modelos que teníamos.</p>
<p>El capital, al principio, era muy chico. Todo era inversión económica que estaba destinada directamente a comprar más materia prima. Empezamos teniendo diez pantalones, siete camisas y vendiendo a amigas y a amigas de nuestras amigas. Así, estuvimos un año y medio, y el capital iba creciendo. Vendíamos y recuperábamos plata, ganábamos y volvíamos a invertir. Si bien nuestra formación era muy precaria, los negocios iban siendo redituables. Hacíamos ferias en las casas y anotábamos en un cuadernito. Hasta que un día salimos a ofrecer a los locales porque ya teníamos unos percheros bastante grandes y cargados. Entramos a negocios donde había marcas buenas, especialmente, en zona sur y zona oeste. En esos días, teníamos la marca Mc. Kern, pero todavía no nos conocía ni el loro.</p>
<p><strong>¿Les compraban la ropa que tenían directamente en los locales?</strong></p>
<p>Nosotras le poníamos la mejor onda para que nos compren, pero no perdíamos el entusiasmo y el buen humor cuando nos encontrábamos con gente que, tal vez, no tenía el mejor humor y nos decía: &ldquo;Otra marquita más del montón. Dejáme en consignación y listo&rdquo;. Le dejábamos la ropa en consignación y, a la semana siguiente, pasábamos a cobrar las cosas que por suerte se vendían. De todas formas, al tiempo decidimos no dejar más en consignación, porque ya veíamos que las cosas se vendían, entonces fuimos levantando los pedidos. Poco a poco se generó una cadena de trabajo muy interesante y, como todo era favorable, llegó un momento en que nos pudimos alquilar una casita en Vicente López para utilizarla como centro de ventas, oficinas y distribución. Nos dimos cuenta de que cada vez estábamos más <em>aggiornadas</em> con el producto. Decidimos entonces que era el momento de hacernos cargo de la parte crediticia del negocio. Nos dimos cuenta de que no era solo hacer productos lindos, sino que el negocio era también temas legales, tener un contador, etc., pero nos pusimos a trabajar con todo, todo el día, con una garra que no había quien nos parara.</p>
<p><strong>¿Cuál es la sensación que tuvieron cuando su proyecto empezó a despegar y a crecer?<br /> </strong>La sensación era muy agradable. Nunca nos la creímos ni perdimos el norte de dónde estábamos parados. Nunca gastamos más de lo que teníamos. Estaba todo muy apuntado para cubrir los compromisos que teníamos y era trabajar y trabajar. Como íbamos viendo los frutos y era tanto el regalo que recibíamos de la vida con lo que se iba gestando, no teníamos problema en seguir con el proyecto. El costo-beneficio era muy gratificante.</p>
<p><strong>¿Hubo algún momento en el que se afianzó el negocio y se quedaron tranquilos?<br /> </strong>Creo que en ningún negocio está bueno relajarse. Sí estoy segura de que hay que saber disfrutar de lo que tenés. En nuestro caso, nunca nos relajamos. Seguimos al pie de la letra el refrán que dice: &ldquo;No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy&rdquo;. Con mi marido le compramos la parte a mi socia y quedamos como dueños. La empresa va a cumplir 20 años. De esos veinte, los primeros dos o tres años fueron de aprendizaje total. Lo importante de esto es que nunca perdimos el foco. Los valores, el respeto &ndash;ya sea a los bancos, a los proveedores, a los clientes&ndash; era un compromiso de estar siempre ofreciéndole a la gente lo que más iba a necesitar.</p>
<p><strong>¿Eras consciente de que podías llegar hasta donde estás hoy?</strong></p>
<p>Creo que si lo hubiera sido desde el primer día, no sé si lo hubiera logrado. Quizá me hubiera asustado.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Como emprendedora, ¿qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar con su</strong> <strong>propio proyecto?</strong></p>
<p>Mi consejo es que traten de decir: &ldquo;Voy a arrancar hoy, con lo que sea, y voy a tener fe en que va a ser de la mejor manera posible y no voy a bajar los brazos por las trabas que tenga&rdquo;. Trabas van a haber siempre. Contengámonos en los momentos de crisis y dificultad, pero sigamos para adelante. Siempre va a haber alguien que te tira para abajo, o van a haber imponderables. Sin embargo, la vida me enseñó que a los problemas hay que darle soluciones. Entonces cuando hay obstáculos o imponderables, saco el pecho y los resuelvo. Pasa como una anécdota más del día, y pasó. No hay que quedarse llorando bajo los laureles, sino que hay que seguir. Hoy veo que en la sociedad está mucho el &ldquo;me tienen que ayudar&rdquo; o conseguir las cosas servidas. Yo tengo 41 años, tampoco estoy en una generación tan alejada a la de hoy. Es bueno tratar de educarse en una cultura de que uno tiene que salir a buscarse las cosas. No hay nada más lindo que irse a dormir pensando lo bueno que es lo poco o mucho que uno logró en el día. Yo empecé con mi meta de no pedirle dinero a mi madre para la entrada de una fiesta y, desde ese momento, tuve la satisfacción de decir: &ldquo;Pude hacer esto&rdquo;. Después terminé pagándome mi primer viaje, o ayudando, 10 años después, a alguno que lo necesitaba.</p>
<p>La vida está llena de altos y bajos, donde es bueno tratar de verse internamente para ver qué se puede cambiar, qué se puede mejorar. Hay que ponerse metas cortas, pero sólidas. No te las quita nadie.</p>
<p> </p>
<p>Fotos: gentileza REVISTA MUJER/DIARIO LA TERCERA.</p>
<p>Bibliografía: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Moda">http://es.wikipedia.org/wiki/Moda</a></p>
<p> </p>
<p><strong> </strong></p>							
							<a href="Diseño_de_moda:_Cintia_Kern_creadora_de_Kosiuko_nota-86"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/86_2011_08_29_20_48_24KOSIUKO.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Diseño de moda: Cintia Kern creadora de Kosiuko" title="Diseño de moda: Cintia Kern creadora de Kosiuko" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Mirada innovadora sobre la orientación vocacional </title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-84</link> 

<pubDate>2011-08-26 12:02:36</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>La carrera universitaria es una herramienta para alcanzar el potencial, no una vocación. Ese es el mensaje que promueve el nuevo proyecto de la Universidad Torcuato Di Tella, Off Road, que busca ayudar a los estudiantes secundarios cuando llega el momento de decidir su futuro. Una instancia que genera inquietud y en la que también suelen influir los mandatos familiares.</p>
<p> </p>
<p>La propuesta tuvo su punto de partida en un análisis realizado por el departamento de admisiones y de comunicación de la universidad hace aproximadamente un año, cuando notaron una gran brecha entre el mundo de los adolescentes y las orientaciones vocacionales tradicionales. Así, el taller Off Road -que ya se realizó en diez colegios porteños y del Gran Buenos Aires- busca que los jóvenes a punto de ingresar a la universidad se pregunten qué es lo que quieren ser en su vida, y no sólo qué carrera elegir. Con la carismática participación de los psicólogos Cesar Sylveira y Clara Plos, los adolescentes son interpelados desde un lugar no tradicional.</p>
<p> </p>
<p>"¿Para qué tengo adentro esto que me hace sentir pasión por algo?, ¿Trabajar es estar muchas horas sufriendo para que te den plata?", fueron algunos de los interrogantes que Sylveira planteó a los 15 jóvenes reunidos en la UTDT para participar del taller. Una respuesta fue: "Cuando el esfuerzo no te cuesta, estás haciendo algo que te apasiona". Otra giró sobre la necesidad de darse tiempo para "escuchar" lo que uno es. Y si uno no se ajusta a los moldes establecidos, buscar el propio camino.</p>
<p> </p>
<p>Fue una hora y media donde los adolescentes escucharon absortos una suerte de aval o permiso a tener miedos. "Los chicos tienen un gran tema con lo impuesto por la sociedad, por los padres? Existen muchos prejuicios sobre el deber ser, cuánto dinero ganar por año, cada cuánto ser ascendido. Hay tal presión sobre los chicos que se sienten fracasados si no tienen éxito económico con celeridad o si no conocen el mundo laboral, lo que en realidad es casi imposible", reflexiona Paz Storni, directora del departamento de admisiones de grado de la universidad y una de las impulsoras del proyecto.</p>
<p> </p>
<p>En línea con la tradición vanguardista de la Universidad Di Tella, Storni y Leonardo Blanco (director del departamento de comunicaciones) emprendieron hace un año la búsqueda de alguna actividad que ofreciera una orientación vocacional "diferente, disruptiva". Según explicaron a LA NACION, los adolescentes se someten a los tests vocacionales tradicionales, que miden sus aptitudes pero desestiman sus gustos o pasiones y fueron pergeñados, además, cuando el mundo era otro y la oferta universitaria era escasa.</p>
<p> </p>
<p>"Pensamos que nos iban a echar a todos", recuerda Blanco el momento en que mostraron la propuesta a las autoridades de la universidad. "La presentación comenzó de forma tradicional y de pronto empezaron a cantar un rap", recuerda Blanco. Minutos más tarde, el rector de aquel momento, Manuel Mora y Araujo, estaba rapeando junto con Sylveira y Plos.</p>
<p> </p>
<p>Un año más tarde ya son 700 los jóvenes que han participado de Off Road y se suman los pedidos de escuelas para que la experiencia se realice en sus instituciones. Los talleres se dividen en dos y las actividades van desde debates sobre las diferencias entre vocación y carrera universitaria hasta el análisis de imágenes, juegos de actividad física y raps. Es evidente que los jóvenes agradecen el enfoque no convencional: "Me ayudó mucho porque estoy muy perdida", dijo Sofía Bougain, de 18 años. "Me dejó pensando", concluyó.</p>
<p class="primero"> </p>
<p> </p>
<p>Fuente: Por <a title="Ver todas las notas de Julieta Molina" rel="author,up" href="http://www.lanacion.com.ar/autor/julieta-molina-103"><strong>Julieta Molina</strong></a>  <span>|</span> <span>LA NACION</span></p>							
							<a href="Mirada_innovadora_sobre_la_orientación_vocacional__nota-84"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/84_2011_08_26_12_02_39di-tella.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Mirada innovadora sobre la orientación vocacional " title="Mirada innovadora sobre la orientación vocacional " /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Pablo Mouche</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-40</link> 

<pubDate>2011-07-07 18:28:15</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Pablo Mouche nació el 11 de octubre de 1987. En 2003, a los 15 años, debutó en la primera B de Estudiantes de Buenos Aires y, en 2005, cumpliendo su gran sueño, pasó a Boca Juniors. En 2007, estuvo a préstamo en Arsenal de Sarandí, donde disputó pocos partidos debido a una lesión en los ligamentos cruzados. Terminando la recuperación, regresó al club xeneize y es allí donde juega hasta el día de hoy con la camiseta número 7. En una entrevista exclusiva, Mouche nos cuenta cómo hizo carrera en el fútbol profesional.</strong></p>
<p><strong>¿A qué edad descubriste que el fútbol era tu vocación?</strong></p>
<p>A los 5 o 6 años, empecé a jugar en el club de barrio al Baby Fútbol, y en ese momento, arranqué con la idea o el sueño de llegar a jugar en primera profesionalmente. Desde chico, siempre lo supe. Sentía que era lo único que quería hacer, mi objetivo y mi sueño principal.</p>
<p><strong>¿Qué tuviste que dejar de lado por esta decisión?</strong></p>
<p>Por suerte, nada, ni siquiera el colegio. Siempre busqué la vuelta para seguir cursando. Obviamente, cambié muchísimas veces de escuela por los horarios y terminé yendo a la noche a un colegio del Estado en Caseros. Se me complicaba un poco con los viajes, pero la idea era no dejar el colegio. Tenía que impedirlo algo muy importante.</p>
<p>Lo que sí tuve que dejar de lado fue el famoso viaje de egresados, y por supuesto, las salidas con mis amigos los fines de semana cuando tenía que jugar sábado o domingo. Para cuidarme y llegar bien, trataba de no hacer nada el día anterior a los partidos.</p>
<p><strong>¿Tu familia te apoyó desde un principio o en algún momento dudaron de tu carrera?</strong></p>
<p>Siempre me apoyaron. En mi familia, todos son deportistas, entonces, más o menos, entendían el tema. Sabían con qué se encontrarían, así que nunca me prohibieron nada, y las decisiones sobre qué hacer en el deporte y demás siempre las tomé yo.</p>
<p><strong>Empezaste en Estudiantes de Buenos Aires, ¿cómo fue pasar a Boca?</strong></p>
<p>Fue un cambio brusco, importante. El tema de la adaptación, de ir de un club tan chico de la B al club más grande de la Argentina, es un cambio bastante grande. Pero obviamente, con el tiempo, uno va acostumbrándose, asimilando las cosas, aprendiendo y tratando de adaptarse lo más rápido posible. Sin duda, la ayuda de los compañeros y del técnico es fundamental. Cuando uno viene de afuera, ellos dan una ayudita más para que uno pueda acomodarse lo mejor posible.</p>
<p><strong>¿Qué significa jugar en Boca? ¿Es un sueño cumplido?</strong></p>
<p>Es el sueño inesperado que tuve, porque de chico, mi objetivo era jugar al fútbol en primera, pero nunca me imaginé que iba a llegar a Boca. Quizá sí esperaba llegar a otros clubes más chicos, como San Lorenzo o Vélez. Más que nada, por el lugar donde estaba yo, en un equipo chico de la B. Pensé que iba a ser más difícil entrar en un equipo tan grande, pero llegó de sorpresa, y se disfrutó el doble. Además, soy hincha de Boca, siempre lo fui; por eso, también fue doblemente placentero. Hubo un conjunto de cosas que llevaron a que se disfrutara mucho más.</p>
<p><strong>¿Cómo es jugar al lado de Riquelme y Palermo?</strong></p>
<p>Cuando era chico, los veía por la televisión ganando títulos, haciendo goles, y ahora estar dentro de la cancha o en el día a día compartiendo momentos con esa clase de jugadores me enorgullece y se disfruta. Es un sueño para cualquiera.</p>
<p><strong>¿Qué diferencias encontrás entre tu paso por Boca y tu presencia en Arsenal?</strong></p>
<p>Hay muchas diferencias, pero para darte cuenta, tenés que irte del club. Si estás en Boca y cambiás de club, notás las diferencias con un lugar más precario. A mí me tocó ir de Estudiantes a Boca, es decir, un cambio para mejor. Luego, por una lesión en los ligamentos, tuve que irme casi seis meses a Arsenal, y entonces, realmente noté el cambio, porque de tener tanto, te vas a otro lugar muy diferente. En Arsenal, me trataron muy bien y tengo los mejores recuerdos, pero obviamente, las condiciones de la institución y lo que genera Boca es totalmente diferente.</p>
<p><strong>¿Jugar en Europa es un objetivo o no te vuelve loco un pase al exterior?</strong></p>
<p>Siempre quiero más; no me conformo ni me relajo con lo que logré hasta el momento. El objetivo de la mayor parte de los jugadores, o por lo menos el mío, es seguir progresando en la carrera. Definitivamente, un paso muy importante sería ir a Europa y tratar de triunfar allá. Para mí, siempre es fundamental tener en la cabeza nuevos objetivos. Es parte de lo que me motiva.</p>
<p><strong>Fuera de la cancha, ¿cómo es un día en la vida de Pablo Mouche?</strong></p>
<p>A la mañana, temprano, entreno. Al mediodía, cuando salgo del entrenamiento, generalmente, voy a comer con algún amigo, y después es indispensable la siesta. No soy de armar muchos planes, sino que me gusta que las cosas se den en el momento. A veces, me junto con mis amigos, voy de <em>shopping</em> o al cine con mi pareja, o voy a cenar&hellip; Lo que se arme en el momento es bienvenido.</p>
<p><strong>¿Cómo es tu relación con los hinchas?</strong></p>
<p>Siempre fui amable y respetuoso con la gente, porque cuando era chico y veía a los jugadores, me gustaba que fueran amigables. No me molesta dar autógrafos ni sacarme fotos, pero sí la falta de respeto. Que la gente se desubique para pedir cosas me molesta.</p>
<p><strong>¿Qué les dirías a los chicos que están terminando el colegio?</strong></p>
<p>Que le pongan pilas a lo que quieren hacer, que sepan que tienen que disfrutar lo que hacen. No hay padecer las elecciones, sino disfrutarlas en el día a día, porque si sufren, es muy difícil que les vaya bien y que sean felices a largo plazo. Disfruten, hagan lo que les gusta y sean felices.</p>							
							<a href="Pablo_Mouche_nota-40"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/40_2011_07_07_18_28_18mouche.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Pablo Mouche" title="Pablo Mouche" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Me gusta todo... o no me gusta nada.</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-39</link> 

<pubDate>2011-07-07 18:19:09</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Recién empiezan su último año, y ya por todos lados no deben dejar de escuchar la gran pregunta: ¿Ya sabés qué y donde estudiar? Las caras de indecisión y confusión son miles, pero las variadas respuestas podrían agruparse en tan solo dos grandes grupos:</p>
<p> </p>
<p>-       No me gusta nada</p>
<p>-       Me gusta de todo</p>
<p> </p>
<p>No desesperen. Ya fuimos muchos los que pasamos por eso de elegir carrera y universidad.</p>
<p>Sin duda son dos posturas bastante extremas, ¿no? Sin embargo, es muy común que al momento de elegir estudiar una carrera nos encontremos plantados en una o en la otra, mientras que la incertidumbre y la ansiedad nos juegan malas pasadas. Generalmente es algo pasajero, que tiene que ver con la dificultad al tener que tomar una decisión, la falta de información, las presiones familiares&hellip; Pero en cada postura se juegan cosas diferentes, y detectarlas es lo que nos va a ayudar a salir de eso. Veamos:</p>
<p>¿Qué pasa cuando &ldquo;me gusta todo&rdquo;? Se puede dar entre carreras de una misma área o absolutamente diferentes, porque todas las carreras son &ldquo;perfectas&rdquo; o porque todas tienen un &ldquo;pero&rdquo; y más o menos me da lo mismo cualquiera. A veces aparece la fantasía de que tiene que haber una profesión que abarque todos mis gustos y todas las posibilidades, una carrera hecha a medida. O también ideas como &ldquo;puedo hacer las 3 carreras, total, en el cole curso 14 materias, no puede ser tan difícil&rdquo;. Si bien es posible que la vocación tire para más de un rumbo, también pueden estar pasando otras cosas, como que conozcamos a fondo las opciones que tenemos; o que nos falte darnos tiempo para sentarnos a pensar qué queremos realmente. Pero la verdad es que tener que elegir &ldquo;por descarte&rdquo; seguramente nos lleve, tarde o temprano, a una frustración.</p>
<p>Cuando el problema es que &ldquo;no me gusta nada&rdquo;, ninguna carrera me convence, lo primero que tenemos que explorar es la propia persona. Probablemente todavía no haya encontrado algo que me apasione, nada que no se resuelva cuestionándome seriamente algunos puntos. Para poder elegir universidad tengo que saber como soy y quien quiero ser: ¿me conozco lo suficiente como para tomar esta decisión? Y otra fundamental es ¿qué rol juegan mis miedos en esta indecisión? Muchas veces pasa que las presiones de la familia y de la gente cercana hacen que no nos animemos a descubrir algo que, en el fondo, está bien definido.</p>
<p>El miedo y la ansiedad suelen ser los peores enemigos al momento de elegir, y esta no es la excepción. A veces es miedo por creer que hay una elección &ldquo;correcta&rdquo;, como si uno pudiera &ldquo;pifiarle&rdquo;; a veces es miedo respecto del futuro frente a la imposibilidad de imaginarnos qué puede llegar a ser de nosotros; también puede ser miedo a la carrera misma, a fracasar o aburrirse al estudiar una carrera.</p>
<p>¿Qué hacer en estos casos? Primero que nada tengo que escucharme un poco a mi mismo: ¿a qué me quiero dedicar? y ¿tengo en claro qué es lo que busco cuando pienso estudiar una carrera? ¿a qué universidad quiero ir? Parece obvio, pero no lo es tanto. ¿Qué priorizo cuando pienso en mi futuro laboral? Algunos ítems que podemos considerar: horarios, lugar de trabajo, remuneración, posibilidad de viajar, salida laboral actual de esa carrera.</p>
<p>En segundo lugar, ¡a informarse! Una excelente opción para saber qué y donde estudiar es consultar <a href="../">la guía de carreras</a>, haciendo un listado de las carreras que más nos interesan y otro de aquellas de las que queremos más información. Después se puede leer qué dice sobre cada carrera (es un buen momento para ver qué carreras están relacionadas entre sí), e incluso contactarse con egresados que nos puedan dar una perspectiva más amplia sobre la misma.</p>
<p>Cuando ya hicimos una pre-selección y nos quedan poquitas opciones, un cuadro comparativo siempre ayuda (sobre todo cuando son carreras muy similares). ¿En qué área de la realidad me desempeñaría y cómo? ¿Qué salidas laborales me ofrece la carrera? ¿Con qué otros profesionales trabajaría? ¿En qué instituciones? ¿Qué ventajas y desventajas veo en ellas?</p>
<p>En todos los casos es importante no tirarse a vago: si estamos haciendo listados o cuadros, pasarlos a papel para que no se pierdan las ideas; si no nos queda claro algo de una carrera, averiguarlo; si podemos contactar a un profesional, no pensarlo dos veces. Acuérdense que la satisfacción que nos brinde una carrera no está dada por que haya elegido tal o cual carrera, sino por la calidad del proceso de esa elección. No hay que tenerle miedo a las preguntas, a la incertidumbre, al desafío que se presenta, sino que hay que animarse a seguirle la huella para ver a dónde nos conduce.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Josefina Maria Lafosse</p>
<p>Estudiante de Psicología</p>
<p><a href="mailto:josefina.lafosse@gmail.com">josefina.lafosse@gmail.com</a></p>							
							<a href="Me_gusta_todo..._o_no_me_gusta_nada._nota-39"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/39_2011_07_07_18_19_09nose.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Me gusta todo... o no me gusta nada." title="Me gusta todo... o no me gusta nada." /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>La media vuelta de Albert Casals</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-38</link> 

<pubDate>2011-07-07 17:56:22</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><em>Gentileza Revista ORSAI (</em><em> </em><em>Por </em><em>Adrià Cuatrecases, adaptación Pablo Aragone)</em></p>
<div><strong>Albert Casals tiene casi veinte años y va en silla de ruedas. Perdió su capacidad de andar a los ocho, por culpa de una leucemia grave. Pasó la mitad de su infancia tumbado en una cama de hospital, viendo cómo se iban desvaneciendo sus opciones de saltar en ella.</strong></div>
<p><strong>Álex, su padre, relegó su trabajo para tener tiempo de ir de librería en librería comprando volúmenes escritos por físicos, filósofos, sociólogos o matemáticos. Con ese cargamento, Álex ejerció a la vez de padre, de profesor y de compañero de pupitre del hijo postrado. Leyeron juntos, compartieron dudas y aprendieron a la par. Se hicieron cómplices. Tejieron un vínculo muy especial, único, del que uno se percata nada más con escucharlos hablar.</strong></p>
<p><strong>Cuando Albert descubrió que su pasión era viajar, simplemente inició el camino. Se despreocupó de dónde dormiría, de qué se alimentaría o cuál ruta sería la más conveniente. Al cumplir los catorce años, el chico no pidió a sus padres una (otra) consola de videojuegos, sino permiso para cruzar Europa sin un solo euro ni nadie a su lado. Él con su silla. Y así empieza la historia real que más nos gusta de las que por ahora conocemos.</strong></p>
<p> </p>
<p>(&hellip;)</p>
<p><strong>&ldquo;T</strong><strong>IENES RAZÓN</strong><strong>, </strong><strong>HAZ LO QUE QUIERAS</strong><strong>&rdquo;</strong></p>
<p>Albert es un chico de Esparreguera, un pueblo de la provincia de Barcelona, y lleva el pelo pintado del mismo color azul de sus ojos. Tiene unos brazos largos y delgados, y una sonrisa epidémica. Pero, sobre todo, Albert es un muchacho riguroso. Alguien que se ciñe con escrúpulos a la premisa que se ha impuesto: hacer solamente aquello que lo hace feliz. Única y exclusivamente lo que lo hace feliz. Y hacerlo de un modo impulsivo, sin planificar nada. Sin ahorros. Sin miedos.</p>
<p>Una tarde, a los trece o catorce años, le dijo a su padre que deseaba explorar el mundo, tan pronto pudiera salir de la cama. Su espíritu de aventuras era mucho más grande que su discapacidad creciente.</p>
<p>&ndash;Estuvo tan cerca de la muerte &ndash;nos contó Álex, su padre&ndash; que no le podía regatear lo único que ambicionaba de la vida. ¿Cómo iba a prohibírselo?</p>
<p>La única condición de Álex fue compartir con el pequeño Albert un primer viaje de entrenamiento.</p>
<p>Padre e hijo fueron hasta Bruselas como lección práctica. Hasta entonces, Albert no había salido de Catalunya. Por eso, estuvo atento a la experiencia, aprendiendo el funcionamiento de una estación de tren, descubriendo la permisividad de algunas iglesias para dormir sin pagar, o anotando mentalmente medidas de prudencia básicas para evitar maleantes y atracadores.</p>
<p>A esas alturas, Albert ya era un virtuoso sobre la silla de ruedas. Para un aventurero, cada barrera arquitectónica es un reto a superar. Cada obstáculo, una misión. Es como un ciclista escalador al que subir o bajar escaleras con pendiente no le provoca vértigo sino una excitación estúpida.</p>
<p>No solo eso: Albert repta por el suelo cuando no hay forma de avanzar sobre la silla, trepa a los árboles con sus brazos alámbricos, y se precipita escalones abajo como un kamikaze japonés dejando manos sobre las cabezas a su paso. Su exhibición &ndash;ante la mirada atónita de quien lo observa manejar su silla&ndash; suele terminar en lección práctica: se baja de su trono, te invita a ocupar su asiento y te da instrucciones concisas para que pruebes sus acrobacias.</p>
<p>&ndash;¡Sin miedo! &ndash;te exige.</p>
<p>Y lo dice porque sabe que esa es la clave. No solo para lograr hacer piruetas sobre la silla de ruedas, sino para cualquiera que sea tu propósito.</p>
<p>Albert domó su silla con la misma facilidad que absorbe las lecturas o aprende los idiomas. Hablar con él es desconcertante. Su bagaje cultural es vasto para alguien de su edad, pero, sobre todo, es un conocimiento distinto al saber habitual de su generación. A esos años en cama, leyendo y discutiendo con su padre Álex sobre física cuántica o la caverna de Platón, va añadiendo todo aquello que aprende en ruta. Se empapa de las culturas que visita y exprime de cada nueva amistad que hace por el camino.</p>
<p>En cierto modo, desespera discutir con Albert. Desespera a sus padres, desespera a su sufridora abuela, a su hermana pequeña, a sus amigos y a su novia Anna. Porque Albert siempre se sale con la suya. Utiliza su retórica como un espadachín, aprovechando que su modo de vivir es tan distinto que te tiene desarmado. Él sabe de su capacidad de convicción aunque la disimule. Quizá no sepa que los demás le adivinamos las intenciones, pero da lo mismo porque, aun sabiendo que te está llevando a su terreno para que le des la razón, se la terminás dando. &ldquo;Tenés razón, Albert, hacé lo que quieras&rdquo;. Si convenció a un padre y a una madre para que lo dejaran salir de viaje con quince años, sin dinero, sin compañía y sin piernas hábiles, ¿qué otra cosa se le puede resistir ahora, que casi tiene veinte?</p>
<p> </p>
<p><strong>L</strong><strong>OS PRIMEROS VIAJES</strong></p>
<p>Albert recorrió el discutible Viejo Continente pasando por Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Grecia, Gran Bretaña, Italia, Bosnia, Serbia, Croacia, Hungría, Rumania y Grecia. Durmió en un parque público de Roma, en la playa de una minúscula isla desierta perdida en el</p>
<p>Mediterráneo, o en un barco al que se había colado con descaro.</p>
<p>No sé si debería contar su sistema para embarcar como polizón, porque los trucos de los magos jamás se revelan. Pero puedo hacer la excepción, que quede entre nosotros, entonces. Albert se pone, con mucha estrategia, en la cola de los pasajeros. Y avanza hasta que solo tiene dos o tres personas delante de él. En ese punto, cuando ya tiene muy cerca al encargado de revisar los billetes (que él no lleva), Albert se inclina hacia un lado. Carga todo su poco peso a derecha o izquierda y se deja caer. Logra siempre una caída con estruendo. Un muchacho frágil en una silla de ruedas accidentada provoca una alarma inmediata en la cola. Los otros pasajeros reaccionan instintivamente recolocando la silla y el revisor de los billetes acude a su auxilio. Entre unos y otros lo levantan, mientras él finge que la caída ha sido tremebunda. Lo colocan de nuevo sobre la silla, le preguntan &ldquo;¿estás bien?&rdquo; reiteradamente, y le ayudan a subir al barco para evitar que se produzca ningún vuelco más. Nadie osa pedirle a un minusválido recién accidentado su billete. Sería casi de tan mal gusto como que ese minusválido estuviera aprovechando su circunstancia para colarse en el barco sin pagar.</p>
<p>El que viaja sin dinero viaja, a su vez, sin prisas. Quien se mueve sin equipaje se mueve, a su vez, sin posesiones (puesto que habría que cargarlas). El que vive sin miedos vive, a su vez, sin límites. Y Albert volvió a casa tras su periplo europeo habiéndose inoculado la sensación de libertad e independencia de quien no tiene planes ni obligaciones. Adquirió, en ese breve lapso de tres meses, el vicio de no tener rumbo ni destino. Y por supuesto, como suele ocurrir con estas intuiciones de hacer lo que a uno se le antoja, Albert contrajo el deseo vírico de repetir.</p>
<p>Lo recibieron en casa como a un pequeño héroe. Verlo regresar con vida fue un alivio mayúsculo para su familia. Pero verlo regresar feliz fue, quizá, lo que hizo felices a todos. En Esparreguera, las sobremesas se alargaron con todas las anécdotas que Albert les fue contando de su viaje. Y a medida que lo escuchaban narrar lo vivido, sus padres y sus amigos descubrieron lo inevitable: que esa excursión veraniega era solo el principio.</p>
<p>Contuvo su instinto viajero durante todo un curso escolar. Albert aguardó pacientemente hasta el verano siguiente, el de 2007, para proponer (del modo imperativo en que él pide las cosas) que se volvía a marchar. De nuevo solo. De nuevo sin dinero. Aunque esta vez algo más lejos.</p>
<p><strong><br /></strong></p>
<p><strong>W</strong><strong>ELCOME TO </strong><strong>T</strong><strong>HAILAND</strong></p>
<p>En su mochila tenía el billete de avión más barato que encontró para aterrizar en Asia. El más accesible era el pasaje de una compañía de los Emiratos Árabes, que pudo comprar con el dinero ganado con el sudor de sus dedos, en una competición del videojuego Dragon Ball Z Budokai</p>
<p>Tenkaichi 2. Tenía dieciséis años, ¿qué esperaban? ¿Que hubiera ganado el dinero invirtiendo en la bolsa?</p>
<p>A pesar de partir con el visado en regla, su llegada a Tailandia provocó el shock de las autoridades del aeropuerto de Bangkok. Al verlo, le preguntaron dónde estaban sus padres. Albert dibujó su rostro más inocente y les contestó que posiblemente en el salón de casa, viendo la tele. A diez mil kilómetros de allí.</p>
<p>&ndash;¿Un menor entrando solo en Tailandia? Ni hablar &ndash;fue la respuesta inmediata en el aeropuerto de Bangkok.</p>
<p>Legalmente no había problema, pero no había precedentes. Durante una hora y veinte minutos,</p>
<p>Albert presenció llamadas, consultas y discusiones en una lengua extraña. Durante ese largo rato de retención, alguien que no teme dormir en plena calle de una ciudad desconocida temió que le facturaran de vuelta. El agente, aún sin comprender cómo era posible, le comunicó el veredicto: &ldquo;<em>Welcome to Thailand&rdquo;</em>. Así los habitantes de Tailandia, Malasia y Singapur vieron pasearse entre ellos a un chico blanco de pelo azul y en silla de ruedas. Albert ejerció de ayudante de cocina a cambio de un almuerzo, asistió como invitado a una boda autóctona, se resguardó de los monzones en cuevas, y huyó &ndash;en una barca con <em>overbooking (sobreventa)</em>&ndash; de un huracán que se llevó volando todo el equipaje de quienes llevaban equipaje. Es decir, la típica ruta turística.</p>
<p>Lo cierto es que hoy en día el viajero solitario tiene apoyos tecnológicos que le dan cierta tranquilidad. Suele llevar un simple teléfono móvil al que recurrir si en algún momento es necesario pedir auxilio de algún tipo. Pero Albert rehuye las facilidades. Así que cuando viaja no lleva celular.</p>
<p>Y así tampoco hay riesgo de que ningún huracán se lo averíe.</p>
<p>Durante los meses en que Albert debía contener su sed viajera, releía su diario de bitácora, las notas que escribía en las noches al raso contando lo ocurrido durante el día. Luego convirtió ese</p>
<p>dietario en un libro (<em>El món sobre rodes</em>, Edicions 62), con la intención de evangelizar a quien lo leyera con su filosofía del &ldquo;felicismo&rdquo;, pero, sobre todo, para sacarse un dinero suficiente para comprar un billete a Japón (la tierra de sus cómics preferidos) y otro para cruzar el Atlántico.</p>
<p>El caluroso verano de 2008 coincidió con la finalización de sus estudios obligatorios y el inicio de un nuevo modus vivendi para Albert. El muchacho ponía fin a sus viajecitos de uno o dos meses. Iba a dedicar el próximo medio año a recorrer Sudamérica. Su familia no se sorprendió a estas alturas. Y le dio nuevamente su apoyo con una mezcla de orgullo y resignación.</p>
<p> </p>
<p><strong>S</strong><strong>UDAMÉRICA</strong><strong>, Á</strong><strong>FRICA Y EL AMOR</strong></p>
<p>Recorrió México, Ecuador, Chile, Brasil, Paraguay y Argentina.</p>
<p>&ndash;Hice nuevos amigos ejecutando trucos de magia a los que se me acercaban &ndash;nos contará a su regreso&ndash;. Gané algunas propinas apostando al tres en raya. Subí sobre la carga de un camión de sandías, viajando como una sandía más. Y me desplacé por el Amazonas en una embarcación de narcotraficantes.</p>
<p>Albert prosigue contándonos aventuras que a nosotros nos provocan pánico y envidia a partes iguales. Mitad y mitad. Y nos confiesa su nuevo propósito. Cuando esos seis meses latinos se extinguían, él ya tenía en mente pasar otros seis en África.</p>
<p>Hizo &ldquo;sillastop&rdquo; desde Esparreguera hasta Andalucía. Recurrió a la táctica de la caída tonta en la cola de un barco para cruzar hasta Marruecos. Y de ahí hacia el sur. Con las dificultades añadidas (o retos añadidos) de pasar por zonas en conflicto y los impedimentos burocráticos de las fronteras. Puede que el mundo no esté diseñado para vivir como vive Albert. Pero tampoco para sospechar de alguien como él.</p>
<p>A su paso por Mauritania, conoció una ONG española en ruta por la zona. Hicieron buenas migas y se ofrecieron a llevarlo hasta la frontera con Senegal.</p>
<p>&ndash;Pero no podemos cruzar la frontera contigo &ndash;le advirtieron&ndash;, porque no tienes visado y en la aduana nos exigen la documentación.</p>
<p>Albert comprendió la situación, pero no estaba dispuesto a desaprovecharla.</p>
<p>Se bajó de la furgoneta de la ONG unos kilómetros antes de llegar a la frontera. Se despidió de ellos con sincero agradecimiento por la ayuda prestada y un hasta pronto. La furgoneta siguió su camino, cruzó la frontera abonando los papeles y las monedas necesarias, y desapareció en el desierto. Era el momento de la acción para Albert: se acercó a una comisaría de policía mauritana lloroso, explicando que sus compatriotas de la ONG se habían olvidado de él por descuido. Los agentes quedaron estupefactos ante ese panorama y reaccionaron subiéndolo a un coche oficial de la policía, encendiendo la sirena y arrancando a todo gas. Llegaron a la frontera, discutieron con los agentes senegaleses en una lengua que Albert desconocía, y comprobaron que hacía un rato había pasado por allí la furgoneta que el chico blanco había descrito. Subieron la barrera, apartaron las metralletas y el coche de policía del país vecino entró en Senegal. Acelerando otra vez hasta atrapar el contingente de la ONG.</p>
<p>El conductor español de la furgoneta solidaria se detuvo al ser advertido con luces largas por un vehículo policial. Sospechó casi cualquier cosa, excepto que de ese coche saldría Albert, sonriendo y al grito de:</p>
<p>&ndash;¡Cómo os he echado de menos!</p>
<p>La aventura africana terminó antes de lo previsto. No porque se le rompiera la silla de ruedas, ni porque pasara hambre en algunas travesías, ni porque enfermara por alguna picadura tropical.</p>
<p>Albert no concretó los seis meses de viaje por una razón de peso: a medio camino, descubrió que se había enamorado sin querer.</p>
<p>Durante el periplo africano, se dio cuenta de que extrañaba a una chica que había conocido meses antes, en Barcelona. Así que dio media vuelta, desanduvo lo andado y cruzó el continente hasta la casa de Anna, para decírselo. Para decirle que, por primera vez en su vida, había algo que deseaba más que seguir viajando solo. Que la quería a su lado. Que la quería, a secas.</p>
<p> </p>
<p><strong>E</strong><strong>L SEÑOR QUE VIVE ABAJO</strong></p>
<p>Un aventurero enamorado sigue siendo un aventurero. Del mismo modo que un periodista que escribe ficción sigue siendo un periodista. Albert no iba a dejar de viajar, y su historia no termina aquí, sino que empieza.</p>
<p>&ndash;¿Y ahora qué? &ndash;le preguntamos a su regreso de África.</p>
<p>&ndash;¿Ahora? Ahora me marcho con ella &ndash;respondió Albert.</p>
<p>Su nueva aventura es la mayor de todas las que se ha planteado. Es una historia que ningún padre del sobreprotector siglo XXI permitiría. La que ningún inventor de historias osaría imaginar.</p>
<p>Un día de 2010, hace pocos meses, Albert quiso pasearse por el Google Earth para descubrir qué había, exactamente, en las antípodas terrestres de su casa de Esparreguera. Unió coordenadas, longitudes y latitudes. Hizo cálculos precisos. Y el resultado fue una granja, humilde, en Nueva Zelanda. Ese sitio exacto es el lugar más lejano del mundo y, también, el lugar donde vive el señor de abajo de la casa de Albert. Abajo es abajo.</p>
<p>Lo más abajo que existe.</p>
<p>Este granjero neozelandés, con huso horario contrario al de Albert, no sospecha que una peculiar parejita catalana y una silla de ruedas se está dirigiendo allí, a su granja, cruzando medio mundo.</p>
<p>No sabe, este pobre granjero, que a finales de 2011 puede tener visitas. Y él con la sala sin barrer.</p>
<p>Albert quiere saber si el señor de abajo de su casa es buena gente. Si este granjero desconocido le dará albergue cuando llegue con su novia. Si le hará algo de comer y le dará conversación. Y a nosotros esta nos parece, de lejos, la mejor historia del mundo. No solamente porque es real, sino, y sobre todo, porque está ocurriendo ahora, mientras estás leyendo esta revista.</p>
<p>El viaje es alucinante: cruzarán Europa, visitarán el delicado Oriente Medio, pasarán de puntillas por Irán y Paquistán (si los dejan), recorrerán la India, circularán &ndash;haciendo piruetas&ndash; por la Muralla China, saltarán de islita en islita hasta Australia y llegarán, como polizones, a Nueva Zelanda. A ese punto preciso de Nueva Zelanda en donde un desconocido de longitud y latitud inversa les dirá si al otro lado del mundo nos espera alguien con la comida caliente. </p>							
							<a href="La_media_vuelta_de_Albert_Casals_nota-38"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/38_2011_07_07_17_56_22alvert.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="La media vuelta de Albert Casals" title="La media vuelta de Albert Casals" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>¿Qué querés ser cuando seas grande?</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-37</link> 

<pubDate>2011-07-07 17:42:46</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Desde que estamos en el jardín de infantes, una de las preguntas más frecuentes que nos hacen los adultos es &ldquo;¿Qué querés ser cuando seas grande?&rdquo;. Y uno de los problemas más frecuentes es creer que la respuesta hay que darla recién unos quince años más tarde, cuando decidimos qué estudiar y donde estudiar. En realidad, es todo lo que pasa en el medio lo que define nuestra vocación: las habilidades e intereses que desarrollamos, las personas significativas que nos sirven de ejemplo y con quienes nos identificamos, la familia, los amigos, las oportunidades y presiones del entorno en el cual nos movemos, las decisiones que vamos tomando&hellip; ¡Es todo un proceso!</p>
<p>Pero, ¿qué es la vocación? Hay autores, como López Bonelli, que hablan de una identidad vocacional, entendida como la respuesta al por qué y para qué elijo un determinado rol ocupacional. La vocación implica también un llamado, algo que nos &ldquo;tienta&rdquo; desde la realidad, que nos cuestiona y nos exige una respuesta.</p>
<p>López Bonelli diferencia distintas etapas en el descubrimiento de la vocación:</p>
<p> </p>
<p>1.  Un período de elecciones fantaseadas, que dura hasta los 11 años, aproximadamente, y que está ligado al deseo de ser grande, y a partir de la observación de la conducta de otros, aparece el juego de distintos roles (el nene que juega a ser vendedor y cliente, maestro y alumno, etc.).</p>
<p> </p>
<p>2. Un período de proyectos, que se da hasta los 17 años, más o menos, en el que el juego empieza a ser un tanteo de las posibilidades reales, porque hay un mayor conocimiento de sí mismo.</p>
<p> </p>
<p>3. Finalmente, describe el período de la elección realista, que puede extenderse más o menos, dependiendo de cada chico. Algunos llegan al final de la secundaria con una decisión tomada, mientras que otros necesitan mucho más tiempo para decidirse. En este momento, toman conciencia de la importancia de la elección, empiezan a descartar las carreras que no se consideran adecuadas, a formular planes para su futuro inmediato, y a tomar medidas concretas para lograr sus objetivos.</p>
<p> </p>
<p>Este proceso no se da solo, sino que, por generarse en la adolescencia, va a estar incluido en la construcción de la identidad de la persona. Es una etapa de muchos cambios, en la que se van ganando libertades (en todos los aspectos de la vida), y también se pierden seguridades: el colegio, los profesores de siempre, los amigos que nos acompañaron durante el secundario. Para muchos, la elección vocacional es la primera decisión &ldquo;seria&rdquo; que tienen que tomar, y eso hace que sea más difícil. La falta de información suele ser el peor enemigo en esta etapa: no sé si voy a poder vivir de lo que me gusta, así que me tiro a lo seguro; no sé si voy a poder cumplir con las terribles exigencias de la universidad, y me lleno de miedos e inseguridades antes de empezar, me enojo con el colegio &ldquo;que me enseñó cosas que no sirven para nada&rdquo;; no sé si la carrera que elegí va a cumplir con mis expectativas, y eso genera angustia y desgano al momento de empezar. Por todo esto, es muy importante tener claro el panorama al momento de elegir. Esto implica movilizarse y averiguar en fuentes confiables (¡no dejarse llevar por lo que se comenta!).</p>
<p>Definir la vocación nos exige fantasear con lo que nos gustaría poder hacer, pero también conocernos con cierta profundidad, para poder elegir desde nuestras capacidades e intereses; y averiguar la realidad de las distintas ocupaciones (qué debo estudiar, de qué podría trabajar) y de la sociedad (para tener una perspectiva realista de las posibilidades laborales a futuro). Todas estas cuestiones no van a determinar qué es lo que debemos seguir, pero sin duda van a influir... En última instancia, lo que cuenta es la elección que hagamos.</p>
<p>No siempre los motivos que nos mueven son del todo conscientes, pero hay que tratar de evaluarlos, porque elegir por las razones equivocadas puede llevar a la insatisfacción con la carrera o la profesión. La motivación puede ser intrínseca y estar dirigida a los aspectos esenciales de la profesión (cuando nos dejamos atrapar por lo que nos apasiona y buscamos ponerlo en práctica a través de nuestra profesión); o ser extrínseca y estar orientada a lo que no es esencial (por ejemplo, cuando pensamos sólo en lo económico o en cumplir con una expectativa ajena). En una elección genuina, predominará la motivación intrínseca, pero es natural que ambas coexistan en distintas medidas.</p>
<p>Muchas veces, ocurre que hay más de una vocación o más de un interés en juego. Si bien, por estar eligiendo, siempre hay algo que resignar, muchas veces pueden complementarse. La mayoría de las carreras (por no decir todas) tienen una salida laboral mucho más amplia de lo que uno se imagina viéndolas desde afuera. En estos casos, puede ayudar hablar con profesionales de las distintas carreras y de cada universidad que nos informen sobre las posibilidades de desarrollo en diversas áreas. Cuando los intereses no son compatibles dentro de una profesión (por ejemplo, si me gustan el derecho y el alpinismo), siempre existe la posibilidad de desarrollar alguno como hobby.</p>
<p>Una vez me dijeron que, más allá de la profesión que uno elige, la diferencia real está en cómo decido ejercerla, en el lugar en que me posiciono al momento de desempeñarme como profesional. Parece obvio, ¿no?, pero creo que a veces nos olvidamos de que la profesión puede ser algo más que la actividad que tengo la obligación de desempeñar entre las 8 y las 18 horas. La pregunta original era &ldquo;¿Qué querés SER cuando seas grande?&rdquo;, no &ldquo;¿Qué querés HACER?&rdquo;. Se puede ser un excelente maestro trabajando media jornada en un colegio privado de Recoleta, o laburando todo el día en una escuelita rural o de villa. Ambos eligen estudiar lo mismo, pero ¿es la misma vocación? La pasión que mueve a uno o a otro en su trabajo hace que elijan un lugar distinto, con distintas condiciones, con otro público y diferentes compañeros de trabajo.</p>
<p>La clave está en poder hacer el enlace entre esa persona que quiero ser (y que soy, potencialmente) y alguna de las miles de carreras que nos miran con cara de nada desde la guía del estudiante. Para lograrlo, es necesario tener paciencia, dedicarle tiempo, informarse, conocerse y, si es necesario, pedir consejo a quienes tenemos cerca.</p>
<p>La respuesta está en cada uno. Más allá de la implicancia que tiene el entorno cambiante en el que vivimos hoy, mucho menos estructurado y con muchísima más variedad de carreras que hace algunos años atrás. Más allá del qué dirán, de lo que estudiaron nuestros padres y abuelos. Más allá de lo que se espera de uno. La respuesta siempre la encontraremos en lo más profundo de nosotros. Es necesario buscar, conocer, informarse para encontrar un sentido, pero no hay que olvidarse de que este sentido se va formando a lo largo de los años. Por lo tanto, a no desesperar. Date tiempo para elegir. La confusión y la duda son necesarias para descubrir lo que queremos. Hay que saber cómo sacarles provecho para que nos den esa respuesta que estamos buscando. Uno se va haciendo en el camino, y la vocación se va fabricando con nuestro crecimiento. Hay que saber detectarla, siempre en movimiento, siempre informado y buscando. </p>
<p>Josefina María Lafosse</p>
<p>Estudiante de Psicología</p>
<p><a href="mailto:josefina.lafosse@gmail.com">josefina.lafosse@gmail.com</a></p>
<p> </p>
<p><strong><br /></strong></p>							
							<a href="¿Qué_querés_ser_cuando_seas_grande?_nota-37"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/37_2011_07_07_17_42_46que-quiero.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="¿Qué querés ser cuando seas grande?" title="¿Qué querés ser cuando seas grande?" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Dady Brieva</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-36</link> 

<pubDate>2011-07-07 17:34:05</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Estoy en un bar a punto de cenar cuando comienza a sonar mi teléfono. En la pantalla, figura un número desconocido, pero sospecho quién puede ser. Esa misma tarde había intentado ubicar a Dady Brieva para una entrevista, y el resultado había sido un mensaje que decía que él se comunicaría conmigo entre las 19 y las 20. Son las 21, e intrigada, contesto la llamada. Para mi sorpresa, era él. Al intentar explicarle de qué se trata la revista, me interrumpe y me dice: &ldquo;Haceme las preguntas nomás; accedo a todo lo que me pide mi hijo&rdquo;. Y claro, su hijo fue a quien previamente le había dado las explicaciones y los detalles de <em>Provocación</em>.</p>
<p>Dady Brieva, nacido el 5 de marzo de 1957 en Santa Fe, es un actor y cómico argentino. Desde Mar del Plata, se tomó la molestia de devolver mi llamado para compartir con ustedes su historia y su vocación por la actuación.</p>
<p><strong>-¿Qué recuerdos tenés de tu infancia en Santa Fe?<br /> </strong>-Hermosos, maravillosos, de una infancia muy feliz. Recuerdos de mi padre, un hombre muy trabajador, de mi madre baldeando la vereda, sacando el agua a la calle, haciendo mandados. Tengo tantos recuerdos que hasta hago monólogos con ellos.</p>
<p><strong>-¿Cuándo descubriste que tu sueño era ser actor?</strong><br /> -Desde muy chico me gustaba hacer <em>shows</em> en el colegio, y desde ese momento, se definió qué es lo que iba a ser al crecer.</p>
<p><strong>-¿Cómo hiciste para volver ese sueño realidad?</strong><br /> -Empecé a hacer teatro el 28 de noviembre de 1973, cuando iba a la secundaria. Era una época de militancias. Nuestra &ldquo;red social&rdquo; era la militancia, y toda nuestra vida estaba ahí: la novia, las salidas, etc. Nos comunicábamos a través de lo que pensábamos y teníamos una vida social que pasaba por una acción política que contaba con varios rubros: gráfica, comunicación social, música, danza o teatro. Así se me abrió la puerta al teatro. Más adelante, hice teatro dramático y para chicos; después nunca dejé. Entre 1973 y 1983, durante diez años y en época de la dictadura, hacíamos obras que no convocaban muchos espectadores, no sólo por no ser populares, sino porque además estaban prohibidas. En 1983, conocí a los Midachi y cambió mi vida.</p>
<p><strong>-¿Qué sentiste la primera vez que estuviste en el escenario junto con los Midachi?<br /> </strong>-Cuando subí con ellos, pensé que todo era cuestión de tiempo, que el teatro era lo mío. Le tenía fe y le apostaba a eso todos los días.</p>
<p><strong>-¿Te sentiste cómodo desde la primera vez que estuviste en el escenario frente al público?<br /> </strong>-Sí, en el escenario es en el único lugar donde siempre me siento bien.</p>
<p><strong>-¿En la televisión esto es diferente?<br /> </strong>-El teatro es donde puedo explayarme, y hacer cosas más artesanales y mías. Lo demás es trabajo: la radio, el cine, la televisión&hellip; todo me gusta, pero es trabajo. Dirigí películas, escribí un libro, pero sin duda el teatro es lo vivo, es el <em>ring</em> y es lo que me apasiona.</p>
<p><strong>-¿Cuándo creíste que podías triunfar?<br /> </strong>-El día que subí al teatro con Midachi, el 16 de julio de 1983, mi frase fue: &ldquo;Creo que es una cuestión de tiempo&rdquo;. Sabía que, tarde o temprano, iba a llegar lejos. Desde ese momento, eso era lo mío.</p>
<p><strong>-¿Cómo recordás tus épocas de colegio?<br /> </strong>En el colegio no me iba nada bien, era muy bruto para matemática, para los problemas de ingenio, nunca aprendí logaritmos, ni potenciales pero alguna maestras me perdonaron la vida. Además, me costaba mucho concentrarme y tenía problemas de visión cosa que empeoraba aún más mi concentración.</p>
<p><strong>-¿Qué les recomendarías, sobre todo a quienes están terminando el colegio?</strong></p>
<p>-Que hagan lo que sienten, que escuchen su corazón, su pasión y que le den para adelante. Que indaguen qué es lo que realmente les gusta y apasiona. No tiene que ser nada importante ni para los padres ni para el <em>establishement</em>, sino para ellos mismos. Siempre les dije a mis hijos que si ellos se dedican a juntar tapitas de cerveza, quiero que sean los mejores en eso. No desdeño ningún oficio ni profesión. Creo que todo lo que se hace con pasión, con ganas, todo lo que te da adrenalina, es la vida. Adoro y apoyo a cualquier joven que sienta esas cosas por algo, que viva apasionadamente sin importar el nombre de ese algo. Justamente el regalo que Dios te da de ser joven es que tenés la posibilidad de ser un apasionado sin muchas responsabilidades.</p>							
							<a href="Dady_Brieva_nota-36"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/36_2011_07_07_17_34_08dady.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Dady Brieva" title="Dady Brieva" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>La Sole</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-35</link> 

<pubDate>2011-07-07 17:30:14</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><em>¬¿Hola?</em></p>
<p>Una voz conocida responde al otro lado del teléfono.</p>
<p>Después de idas y vueltas, y a pesar de la distancia, logramos comunicarnos. Sin duda, es ella.</p>
<p> </p>
<p>El 12 de octubre de 1980, en el pueblo de Casilda, al sur de la provincia de Santa Fe, nació Soledad Pastorutti, más conocida como &ldquo;La Sole&rdquo;. Arequito fue el lugar que la vio crecer, y es allí donde vive hasta el día de hoy. Habla con sencillez y tranquilidad, y nos cuenta su experiencia, deseos, decisiones y proyectos.</p>
<p><strong>Cuando te preguntaban qué querías ser cuando fueras grande, ¿cuál era tu respuesta?</strong></p>
<p>Más de una vez dije odontóloga, pero no sé si en realidad quería serlo. Me parece que estaba más relacionado con los problemas de dentadura que afectaban la estética y no podía resolver por problemas económicos. No siempre tuve tan claro qué es lo que quería hacer, siempre contestaba lo primero que me venía a la mente.<br /><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Qué recordás de la época del colegio?</strong></p>
<p>Siempre fui una persona muy aplicada, de muy buenas notas. Empecé a trabajar cuando estaba en el secundario. A veces, llegaba de cantar a las 5 de la mañana, y a las 7 tenía que entrar a la escuela. Todo lo que quería era ir a clase, que me dieran lo que tenía que hacer, e irme. La mayoría de los chicos estaban en otra sintonía: cómo la pasaban el fin de semana, adónde salían, etcétera. Por supuesto que también me acuerdo de haberla pasado muy bien con mis amigos. A pesar de ser revoltosa, hacer bromas y hablar mucho, siempre fui muy respetuosa con las profesoras y nunca descuidé el estudio. Recuerdo que el primer año de secundario fue un cambio tan grande para mí que los primeros días volvía del colegio prácticamente llorando. Venía de una maestra cariñosa, y el secundario es diferente. Creía que no podía, pero al final pude y terminé queriendo tanto a mis profesoras como lo hacía con mis maestras en primaria. La verdad es que es una de las etapas más lindas de la vida.<br /><strong> </strong></p>
<p><strong>Y cuando terminaste 5° año, ¿cómo fue el cambio?</strong></p>
<p>Ya estaba trabajando. Mi situación fue muy diferente a la de muchos chicos y a la de mis compañeros. Ya tenía una responsabilidad de trabajo, y ellos recién empezaban a pensar qué carrera estudiar.</p>
<p>Cuando uno elige algo, siempre está dejando cosas de lado. En mi caso, elegí ser cantante. Terminé el secundario en un nocturno porque ya en cuarto año trabajaba tanto que faltaba mucho a la escuela, y cuando quise rendir todo de manera libre, la que era la directora en ese momento me exigía tener las carpetas completas con mi propia letra. Por mis tiempos, eso era imposible. La verdad es que me fue muy bien, con mis compañeros me llevé bárbaro. <br /><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Cuándo te diste cuenta de que cantar era lo que querías hacer?</strong></p>
<p>Empecé a cantar desde muy chica, siempre me gustó, eso es innegable. Pero al principio era más el deseo de mi papá que el mío. <br /><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Cuándo lo convertiste en tu deseo?</strong></p>
<p>Creo que fue cuando decidí dejar el secundario para dedicarme de lleno a mi carrera. Me costó mucho tomar esa decisión porque no significaba sólo dejar de estudiar, sino que tenía que dejar de estar todos los días con mis compañeros, a una edad en que uno los necesita y los vive como únicos. En la adolescencia, los amigos pasan a ser casi o más importantes que la familia. Me dolió mucho esa parte porque perdés códigos y momentos. Pero mi papá me habló claro y me dijo: &ldquo;La oportunidad que se está dando a vos &ndash;que ya había estado en Cosquín y había grabado en Buenos Aires&ndash; es única. Podés terminar el secundario en otro momento; vas a tener tiempo. Es lo que vos elijas&rdquo;. Así fue como decidí dejarlo y terminarlo después. <br /><strong></strong></p>
<p><strong>Teniendo en cuenta tu carrera profesional, ¿cómo evaluás el crecimiento que tuviste?</strong></p>
<p>Es muy difícil hacerlo. Siempre agradezco a Dios la oportunidad que me dio y a la gente por la paciencia que me tuvo. Arranqué siendo cantante y no me consideré nunca una artista. Tenía carisma, una muy buena comunicación con el público, pero no sé si con lo artístico sostenía todo eso. Con el tiempo y sobre la marcha &ndash;porque ya era conocida&ndash;, logré ir perfeccionándome. Estudié mucho canto y fui superando, junto con profesora, médicos y maestros, mi problema en la garganta, que consistía en quedarme disfónica después de cantar dos o tres temas. Creo que lo importante es la constancia, el esfuerzo, y saber que, en esta época, nadie te regala nada, las cosas no vienen solas.</p>
<p>Cuando se trabaja con esfuerzo, la satisfacción es otra y es mucho más grande. A mí me pasó eso; a pesar de tener un nombre, de ser Soledad, sigo renegando con un montón de cosas, sabiendo que tengo que mejorar un montón de otras, eso es la vida. Todos los días hay que empezar y seguir. Lo importante es que hagas con cariño y amor cualquier cosas que hagas, porque es de esa manera que saldrá bien. Además, hay que saber que existen etapas en las que hay que hacer cosas que no gustan tanto, pero que son escalones para llegar al lugar que uno desea.    </p>
<p><strong>¿Qué sensaciones recordás de la primera vez que te subiste a un escenario?</strong></p>
<p>Sin ser profesional todavía, la primera vez fue en Arequito, mi pueblo, en una especie de peña. No había más de doscientas personas en el público, y yo estaba tan nerviosa como si la gente me hubiese ido a ver sólo a mí. Los que actuábamos éramos todos hijos del público, de los presentes. Recuerdo que sólo me acordaba de la mitad de la canción que iba a cantar; entonces tuve que repetir la letra en la otra mitad. Por otro lado, me acuerdo de que no me movía tanto cuando empecé a cantar. El folklore siempre fue bastante estático, creo que comencé a moverme porque, en los festivales, la gente iba a comer y no te daba ni cinco de bolilla cuando estabas cantando, entonces tenía que tratar de captar la atención de la gente de alguna manera. Siempre digo que, para mí, por eso empecé a los gritos y a revolear el poncho, porque si no, no me daban bolilla. Cuando uno va a un recital de ese tipo, la gente aplaude porque te conoce, porque es del pueblo, y los padres aplauden a sus hijos y a los compañeros, pero es más un compromiso que un sentimiento generado por algo artístico. <br /><strong></strong></p>
<p><strong>¿Y ahora?</strong></p>
<p>Es distinto, dependiendo del escenario. Si es dentro de la Argentina, donde ya conozco los códigos porque tenemos una forma de ser determinada, me encanta. Lo veo como un desafío y me digo: &ldquo;Esta noche la voy a romper&rdquo;. Siempre pongo todo de mí. Si es un escenario que ya pisé, trato de hacer un <em>show</em> diferente cada vez, y buscar qué canciones hice anteriormente para no repetir. Si es un escenario internacional, también. Cosquín, por ejemplo, me pone muy nerviosa. Está toda la prensa, toda la gente, y los comentarios que salen de ahí cobran tanto vuelo que después recaen directamente en la cantidad de trabajo que puedas llegar a tener. Si te va bien, y si la gente dice que te va bien, tu verano se llena de trabajo, y si no, se hace más difícil.</p>
<p>Nunca me ha ido mal; por supuesto, he tenido momentos mejores que otros, pero llega un punto en que me importa que me vaya bien porque soy una chica popular y eso significa trabajo. Pero también estoy tan convencida de que hago esto porque me gusta, que no sé si hoy sólo me interesaría buscar el éxito.</p>
<p><strong>En el Bicentenario, cantaste muy cerca de la fecha que tenías para el parto de Antonia, ¿cómo te sentiste de poder estar ahí? </strong></p>
<p>Era un momento histórico que no quería perderme por nada, a pesar de que el médico me había sugerido que no fuera y que mi marido me decía que estaba loca. Es importantísimo vivir momentos como esos, que ocurren en el país una vez cada doscientos años, ya no como artista, sino como argentino. A mí no me interesó el reconocimiento de la gente, me interesó estar con mi música, compartiendo con todo el país un momento tan importante como fue el Bicentenario. Me parece que había una cuestión de consenso general, sin importar diferencias, y ahí quería estar.</p>
<p><strong>Formar una familia es algo que hace que uno cambie en varios aspectos. ¿Cómo cambió tu vida?</strong></p>
<p>Es un giro de 360 grados. Todo el tiempo que antes tenía para mí, que a veces era muchísimo, ahora lo dedico a Antonia y me pregunto qué hacía con tanto tiempo antes y cómo puede ser que ahora no me alcance. Un bebé requiere que le des de comer, que lo hagas dormir, que le cambies el pañal, un montón de cosas que dependen de vos. En cuanto a lo profesional, siento que las mujeres tenemos una pequeña desventaja, aunque queramos pensar o demostrar lo contrario. Tenemos una obligación diferente con los hijos y, además, llevamos adelante varios aspectos de la casa. Por eso creo que se nos hace un poco más difícil, pero no imposible. Como dije en algunas notas: si pudieron mi abuela y mi mamá, con menos comodidades y con más hijos, ¿por qué no voy a poder yo? Hay que tratar de buscar el equilibro, de no dejar de lado lo que uno está haciendo y dedicar tiempo a la familia. En mi caso, es el trabajo. Trato de que ella sepa que todas las cosas se consiguen con sacrificio y que nada es fácil. Además, de a poco intento que entienda cuál es mi trabajo, por qué me voy, por qué viajo tanto.</p>
<p><strong>Hay una frase que dice que la felicidad sólo es real cuando es compartida&hellip;</strong></p>
<p>Nunca la había escuchado, pero me parece que es totalmente cierta. Sinceramente, creo que hoy no podría estar cantando feliz en un escenario si no la tuviese a Antonia. Ella es la razón y el motor que me da fuerza para hacer todo lo que hago.</p>
<p><strong>¿Cómo es un día en tu vida?</strong></p>
<p>Si es un día de trabajo, en el que voy a cantar, trato de no hablar mucho, descansar y dormir bien, para cuidar mi garganta. Por supuesto que también me preparo, me visto, me peino, me maquillo y caliento la voz para el <em>show</em>. Normalmente, ese día también viajo, porque cada día canto en un lugar diferente. Siempre se termina tardísimo, como a las 5 o 6 de la mañana. Me acuesto de día y me levanto de día.</p>
<p>En cambio, si es un día tranquilo, estoy en mi casa, me dedico a las cosas del hogar. Tengo mi computadora y trato de trabajar, responder e-mails, contactarme con la gente que me maneja desde Buenos Aires, hago canciones, notas de prensa. Si está saliendo un disco, tengo muchas notas que hacer para difundirlo.</p>
<p>Además soy muy inquieta, me gusta salir a correr e intento mantener un equilibrio aunque no se logra muy fácilmente. Muchas veces me gustaría tener una rutina de ejercicio en la semana y poder cumplirla, pero a veces lo logro y otras no, sobre todo, ahora con la gorda.</p>
<p><strong>¿Qué desafíos te planteás a futuro?</strong></p>
<p>Soy una persona que siempre tiene muchos deseos, sueños, y creo que no hay imposibles. Obviamente, hay que moverse para que las cosas se cumplan, pero también hay que desearlas mucho. Tengo varios proyectos; el más ambicioso es que mi carrera pueda tomar un vuelo internacional para poder trabajar también en otros países. Sé que si se abre el espectro de trabajo hay más posibilidades de trabajar más parejo. Por otro lado, lo más real y tangible es que, dentro de poco, empiezo con la filmación de la película &ldquo;Soledad y Larguirucho&rdquo;, con los personajes de García Ferré, que combina dibujos animados con mi presencia real. También estamos trabajando en la música de esa película. En aproximadamente un mes, vuelvo a la televisión con &ldquo;Ecos de mi Tierra&rdquo;, el programa que hago todos los domingos por Canal 7.</p>
<p>Antes de todo eso, en abril, me voy a tomar vacaciones porque ya el cuerpo me está pidiendo un descansito. </p>
<p><strong>¿Qué les recomendarías a los jóvenes para su futuro profesional?</strong></p>
<p>Primero, creer mucho en que se puede y en uno mismo. De esa forma, es imposible que les vaya mal. Por supuesto, hay que ser realista y consciente de cuánto se está dispuesto a dar o a dejar por lo que se eligió.</p>
<p>También les diría que decidan con respeto, responsabilidad, dedicación y con mucho amor.</p>							
							<a href="La_Sole_nota-35"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/35_2011_07_07_17_30_17sole.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="La Sole" title="La Sole" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Mejor hablar de ciertas cosas: Abandono escolar </title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-34</link> 

<pubDate>2011-07-07 17:20:11</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Desde principios del siglo XX, la educación pública, gratuita y obligatoria contribuyó al progreso y a la integración social de los argentinos. Pero las posteriores crisis que sacudieron al país arrastraron consigo al sistema educativo y pusieron en jaque el rol de la escuela como generadora de oportunidades. Hoy el sistema educativo argentino está trabajando para comprender cuáles son las nuevas necesidades de los chicos en edad escolar. En los últimos años, se logró recuperar los niveles históricos de escolaridad. Ahora el desafío más importante es mantener al mayor número de alumnos, y si es posible a todos, dentro del sistema.</p>
<p>Desde hace tres décadas, la Argentina sufre una crisis estructural. Años de decadencia económica llevaron a que los niveles de pobreza y de exclusión social crecieran de manera alarmante. Los efectos en el sistema educativo fueron devastadores.</p>
<p>La desesperación por cubrir las necesidades básicas, la falta de confianza en la escuela y en un futuro más esperanzador&hellip; llevó a que muchos chicos abandonaran la escuela.</p>
<p>Hoy, en el país que fue un modelo de educación pública, progreso y movilidad social, unos 720 mil chicos en edad escolar están fuera del sistema.</p>
<p>En un país donde la brecha entre ricos y pobres se ensancha cada vez más, las estadísticas hablan por sí solas. Según datos del programa del Ministerio de Educación Todos a Estudiar de 2003, el 70 por cieno de los chicos en edad escolar pertenece a hogares carenciados y sólo el 27,3 de ellos termina el secundario. Las provincias con mayor deserción en el nivel secundario son Buenos Aires con el 24 por ciento; Jujuy y Chaco, con el 21; y Santa Fe, con el 20.</p>
<p>La realidad de la escuela argentina del siglo XXI es compleja: en los últimos años, se extendió la obligatoriedad escolar y se inscribieron más chicos. La contracara es que, para poder lograrlo, la escuela debió bajar el nivel de exigencia.</p>
<p>Jaime Perczyk es el director nacional de Políticas Socieducativas. Según su análisis, &ldquo;los chicos que más dejan la escuela son los chicos que están en situación de mayor pobreza, que pasan situaciones de mayor complejidad social, como puede ser que no haya un adulto en la casa para hacerse cargo y proteger los derechos de esos chicos, cuidado de hermanos y trabajo infantil&rdquo;.</p>
<p>En un mundo con desigualdades sociales cada vez más marcadas, un chico que deja la escuela se convierte en una persona vulnerable, expulsada, con altas posibilidades de ser un excluido social. Hoy el estado y el sistema educativo argentino tienen que encontrar la manera de retener a todos los alumnos en las aulas, hacer que todos los chicos del país vuelvan a creer en la escuela y vuelvan a sentirla como propia.</p>
<p>&ldquo;Yo me acuerdo en los barrios, en el año 2000, 2001, 2002, la mejor alternativa que tenía un chico era la escuela, porque no había otra cosa, ni siquiera había unos mangos para estar en la esquina. Entonces la mejor alternativa que tenían era la escuela&rdquo;, asegura Perczyk. Pero hoy existe una reactivación importante y los chicos tienen otras alternativas: ir a hacer changas. Muchas veces por necesidad. Lo que está claro, es que esas changas, esas alternativas que se le producen a la escuela, son en empleo informal, de baja calificación y de la cual nunca los chicos van a terminar de salir.</p>
<p>&ldquo;La escuela tiene que ir generando, determinado tipo de reconocimiento de la situación de los adolescentes que trabajan&rdquo;, explica Irene Kit, licenciada en Ciencias de la Educación e integrante de la asociación civil Educación para Todos. &ldquo;Debe tener flexibilidad de horarios, por ejemplo. Por estar en la situación de trabajo, una adecuación en los tiempos de exámenes. Supongamos, en lugar de tener que rendir todo en una fecha en diciembre, fraccionársela en dos o tres exámenes, para que pueda ir acompasando su ritmo de estudio con su situación de trabajo&rdquo;, reflexiona Kit.</p>
<p>A partir de 2007, la nueva Ley de Educación Nacional estableció 13 años de escolaridad obligatoria: el nivel preescolar, siete años de primaria y cinco de secundaria. La ley da el marco legal para los nueve millones de chicos en edad escolar. Pero llega tarde para corregir una realidad que dejó la crisis: diez millones de adultos no completaron su educación secundaria; y 800 mil argentinos mayores de 15 años ni siquiera saben leer y escribir.</p>
<p> </p>
<p><strong>Dejar y volver</strong></p>
<p>Claudio Sosa tiene 22 años, la piel morena y las manos ajadas. Cuando tenía 15, decidió que su camino no era rodeado de pizarrones y guardapolvos. &ldquo;Nací en Villa Fiorito. Desde chico vivo acá y prácticamente nos criamos solos con mi hermano. Desde el jardín que vamos y venimos solos. Nos cocinamos nosotros solos. Mi vieja laburó toda su vida y trabajaba con cama y no la veíamos los días de semana, así que también era ese problema&rdquo;, cuenta Claudio.</p>
<p>&ldquo;Llegué hasta lo que era 8º grado y ya no quise estudiar más. Mi vieja se había quedado sin laburo y tenía que salir a buscar ayuda. Fue lo primero que conseguí y agarré viaje: me fui a cartonear. Cartoneé casi 6 años, más o menos&rdquo;, asegura.</p>
<p>Claudio fija la vista y cuenta que nunca se le había ocurrido dejar el colegio antes de eso. Pero también confiesa que se había estado llevando materias los años anteriores y que la relación con los profesores era cada vez peor. Hasta que un día dijo basta y no fue más al colegio.</p>
<p>&ldquo;Abandoné, nomás. Dejé octavo. Podía haber dado las materias y seguir hasta terminar la primaria, pero dije que no. No quería saber más nada. Empecé a estar en la esquina, a hacer una vida que no corresponde, a levantarme a las 7 de la mañana, pero no para salir a buscar un laburo, sino para estar en la esquina con los pibes, fumando, tomando. Y así era todos los días y todos los días y cada vez un poquito más, un poquito más de aquello, un poquito más de lo otro y como que eso te va cambiando como persona&rdquo;, afirma.</p>
<p>En la Argentina de los últimos años, los casos como el de Claudio son miles. Hay cada vez más. Perczyk lo sabe y apunta: &ldquo;Nosotros tenemos que poder resolver las situaciones de injusticia, de chicos que dejan la escuela, de chicos que la pasan mal, de chicos que son expulsados de la sociedad, de las instituciones, de la escuela, que viven en situaciones de exclusión y tenemos que tener claro que esto es una deuda que tenemos como sociedad. Y las deudas hay que pagarlas porque sino cada vez se hace más grande&rdquo;.</p>
<p>Según el director nacional de Políticas Socieducativas, es deber del Estado y de todos los habitantes volver a construir una sociedad en la que el que trabaja o el que trabaja en la escuela, el que se esfuerza, tenga su premio. &ldquo;Tenemos que volver a instalar ese discurso del trabajo de todos los días&rdquo;, asegura. Y reflexiona: &ldquo;Cuando un chico no viene, hay que ir a buscarlo. Esto no es la primera vez que se hace en la Argentina. Se hizo durante toda la historia del sistema educativo argentino y eso tiene logros que son importantísimos. El chico pasa a ser un individuo, una persona de carne y hueso, con nombre propio, para la cual el Estado, encarnado en ese docente que está golpeando la puerta de un chico, lo va a buscar&rdquo;.</p>
<p>Así fue cómo Claudio pudo volver. Lo fueron a buscar, cuenta. &ldquo;Un día vinieron unos chicos a casa. Eran de la Fundación de Organización Comunitaria (FOC). Vinieron y me comentaron de un programa Desafío, que daban cursos, que eran en unos colegios. Ya cuando dijeron colegios, como que no me gustó, les dije que no, que no quería saber nada. Pensé que ya no iban a molestar más. Al otro día volvieron. Y al otro día volvieron. Así me tuvieron una semana, hinchándome, estando atrás mío y yo no quería saber nada. Entonces opté por ir una vez para que me dejen de molestar. Habían pasado casi seis años que yo no pisaba un colegio y ahora volver a entrar a uno&hellip; No sé, me daba cosa. No entendía nada lo que era el curso y me parecía una clase común y corriente, me senté en el fondo y lo que hacía era escuchar nomás. Ellos empezaron a charlar sobre los problemas que tenían, por qué también habían dejado el colegio, que problemas tienen los jóvenes y yo solamente escuchaba. Hicieron juegos y yo me enganché y me pareció copado, pero lo que me demostraron en el curso fue que no estás solo, porque cuando terminó el curso, todos los chicos agarraron y se abrazaron, vinieron todos juntos y me abrazaron y es como que yo decía: &lsquo;Bueno, ¿qué onda acá? ¿Qué pasó?&rsquo;. Y bueno, eran dos veces por semana el curso y a la segunda clase ya no me fueron a buscar, sino que fui yo solo y ya empecé a hacer todas las semanas, me anoté en otro curso&rdquo;.</p>
<p>La vida parecía ir encaminándose para Claudio, aunque todavía faltaba el mayor de los saltos: el colegio. &ldquo;Uno de los chicos me preguntó: &lsquo;¿Y vos al colegio lo terminaste ya?&rsquo;. Le contesté que no y que había dejado en octavo. &lsquo;¿Y si yo te consigo para que termines ahora?&rsquo;. Quedaban seis meses creo. A mí no me divertía la idea, pero le dije que bueno, que veamos. Me llevó al colegio y me presentó a la Directora, que me explicó y me dijo que sólo tenía que ir tres horas, lo que resta hasta diciembre. Empecé. Y lo terminé&rdquo;, cuenta con un orgullo contagioso.</p>
<p> </p>
<p><strong>Datos, tan sólo datos</strong></p>
<p>Al comenzar la primaria, prácticamente el 100% de los chicos se inscribe en las escuelas de todo el país. Sin embargo, al llegar al nivel secundario, este panorama cambia completamente. Según datos suministrados por el Ministerio de Educación, si en primer grado hay alrededor de 700 mil inscriptos, al final de la escolaridad llega sólo la tercera parte. Es decir, solamente uno de cada tres jóvenes hace toda su escuela en tiempo y forma. La mitad de los adolescentes no termina el secundario y, cada año, 400 mil jóvenes de entre 15 y 17 años quedan fuera del sistema educativo.</p>
<p>En 2007 más de un millón de chicos no logró pasar de año. Al empezar el nivel secundario, repitieron alrededor del 9 por ciento de los estudiantes y, en los cursos finales, los repitientes llegaron al 19. En los últimos ocho años, se duplicaron los alumnos secundarios que no pasan de año, y creció, del 7 al 16 por ciento, la cantidad de chicos que abandonan por esta causa.</p>
<p>La educación es un elemento decisivo para construir sociedades más democráticas, libres y participativas. Por eso cuando miles de chicos abandonan la escuela, están abandonando su posibilidad de capacitarse, de progresar. A pesar de que el tema de la deserción escolar no ocupa las primeras planas de los diarios, es algo muy grave frente a lo que no podemos ser indiferentes.</p>
<p>Las causas que alejan a un chico de la escuela son muy complejas. Van desde las crisis económicas hasta la desintegración familiar, el fastidio ante el fracaso, la repitencia, el sentimiento de exclusión social y el descreimiento de la educación como inversión a futuro. En este contexto, todo el tiempo, es necesario pensar qué es y qué representa la escuela. Para que los chicos sientan que quedarse tiene valor.</p>
<p>Para Perczyk, &ldquo;La escuela primaria tiene un alto grado de retención, siempre lo tuvo. La escuela primaria es para todos y los que trabajamos en la escuela primaria tenemos la idea de que es una obligación de la escuela retener a los chicos. La escuela secundaria fue pensada para otra cosa, fue pensada en el mismo momento que esa escuela primaria, pero fue pensada para algunos, para formar a los dirigentes de Argentina. Y sin embargo, hoy tenemos ya con avances en algunas jurisdicciones, pero a partir de la Ley de Educación Nacional, la idea de que la escuela secundaria es obligatoria y es para todos. Creo que hay que empezar a poder pensar al revés estas cosas. Cuando un chico no aprende, fracasó la escuela, fracasó la sociedad, son deudas que tiene la escuela y que tenemos como sociedad&rdquo;.</p>
<p> </p>
<p><strong>Yolanda & Yolanda</strong></p>
<p>Yolanda Moreno tiene 14 años y el cuerpo chiquito. Vive en Mendoza, en el barrio Los Pajaritos. Esté en séptimo grado y está en claro riesgo de abandonar la escuela. Ella, como otros tantos chicos de la zona, va todas las tardes hasta el comedor de Yolanda Bertochi, una mujer grande, con la edad en el cuerpo. Allí van en busca de una copa de leche y, en segundo término, al apoyo escolar la propia Bertochi les brinda. Ella es, muchas veces, el único sostén que tienen los chicos para seguir en la escuela.</p>
<p>&ldquo;Hay niños que no van a la escuela, porque no tienen zapatillas. Y bueno, hay que moverse y conseguirlas, porque deben ir a la escuela, porque es la única posibilidad que tienen. Son casi hijos míos y no quiero para ellos un futuro del desperdicio y la carretela. No porque los menosprecie, pero merecen un mundo mejor y únicamente con la escuela pueden lograrlo&rdquo;, afirma y postula.</p>
<p>Yolanda, la niña, la mira desde un costado de la mesa. Sabe bien de lo que Yolanda habla. &ldquo;Yo alguna vez pensé en dejar el colegio, porque ya no quiero seguir más. Porque yo sé cómo está la situación ahora y no quiero seguir más la escuela. Me gustaría que sigan mis hermanos, para que el día de mañana sean alguien, pero yo no quiero seguir más&rdquo;, confiesa con pudor. Para Yolanda, la grande, la clave es que son hijos de hogares donde no hay mucha instrucción, y que en consecuencia no se les puede pedir a los padres que cumplan el rol que tienen en ayudar a sus niños en la escuela.</p>
<p>Sigue Yoli: &ldquo;La situación en mi casa es bastante mala. Mi mamá no trabaja y mi papá en lo único que trabaja es en construcción, porque no sabe ni leer y escribir. Ahora nos han pedido un libro que nos sale cincuenta pesos y yo sé que mis papás no lo van a poder comprar y no les he dicho nada, pero igual no lo quiero comprar yo tampoco, aunque me sienta menos que los otros, pero igual no lo quiero&rdquo;.</p>
<p>Ante la atenta mirada de Yolanda, Yoli se suelta. Deja salir desde algún rincón del cuerpo un sentimiento que la ahoga, y todo desemboca en un diálogo tierno y apasionante.</p>
<p>- YOLI: Yo ahora no quiero seguir más la escuela, pero pienso en la Yolanda que ha hecho tanto por nosotros y cómo no voy a seguir más la escuela. Estoy yendo ahora a la escuela, pero lo hago por mi familia, pero lo hago más por Yolanda que siempre nos ha ayudado más. Cuando veo que alguien en el comedor termina la escuela me da mucha alegría, porque lo pudieron hacer y me gustaría que mis hermanos el día de mañana y yo también, pudiéramos hacer lo mismo.</p>
<p>- YOLANDA: Pero es que vos te estás negando esa posibilidad, porque vos lo has dispuesto, todavía no sabemos lo que te puede deparar la vida más adelante, cómo se te puede ayudar, vos tenés que estudiar hoy y mañana seguiremos adelante. No va a faltar quien te ayude, niñita.</p>
<p>- YOLI: No, eso lo sé, pero yo no quiero seguir más la escuela&hellip;</p>
<p>- YOLANDA: No debe ser una vergüenza, recibir la ayuda del otro tampoco, porque uno la hace de corazón.</p>
<p>- YOLI: A veces&hellip; sí, pienso que sí, que tiene razón.</p>
<p>- YOLANDA: Pensemos en hoy, mañana veremos, de algún lado saldrá... Además, Yoli, ¿en que podés trabajar? Si no sabés nada&hellip;</p>
<p>- YOLI: No, es que es verdad, estoy en séptimo, si no estudio no voy a trabajar en nada, solamente limpiando pisos nada más, pero igual, yo no quiero seguir más la escuela.</p>
<p>- YOLANDA: Pero no podés negarte la posibilidad mañana de tener un trabajo mucho mejor y eso se consigue únicamente con estudio, entonces, un esfuercito Yolanda ¿Eh?</p>
<p>- YOLI: Sí. Voy a hacer un esfuerzo.</p>
<p>- YOLANDA: Bueno, promesa pública.</p>
<p> </p>
<p><strong>Mejor, quedate</strong></p>
<p>Muchos chicos abandonan el colegio por motivos familiares y económicos que los afectan directamente; muchos otros, porque no le ven sentido, o no les interesa lo que aprenden. Esto provoca que queden marginados, sin la posibilidad de capacitarse, limitando su futuro a trabajos de baja calificación. Volver a la escuela te da las herramientas para ser una persona más libre, para desarrollar tu vocación y tomar tus propias decisiones para elegir qué querés de tu vida.</p>
<p>Terminar la escuela no sólo es un derecho, es una necesidad. Significa tener un futuro con más oportunidades. El esfuerzo vale la pena. Cada día que un chico se queda en la escuela representa la posibilidad de lograr sus objetivos, de tener un mejor trabajo y de participar más activamente como ciudadano.</p>
<p>La deserción escolar es un problema del presente, pero que, si no se lo corrige, va a tener serias consecuencias en el futuro. En esta etapa el Estado tiene que poner su parte; la familia, otra; y el alumno, el resto.</p>
<p> </p>
<p>Gentileza Rosstoc</p>							
							<a href="Mejor_hablar_de_ciertas_cosas:_Abandono_escolar__nota-34"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/34_2011_07_07_17_20_11abandono.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Mejor hablar de ciertas cosas: Abandono escolar " title="Mejor hablar de ciertas cosas: Abandono escolar " /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Hábitos de estudio: claves para el éxito en la universidad</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-33</link> 

<pubDate>2011-07-07 17:14:29</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Vos podés encarar los estudios universitarios de forma distinta al secundario. Esta elección no la hacen tus padres. La hacés vos mismo, para vos y para tu beneficio personal.</p>
<p>No te preocupes si al principio te cuesta: le pasa a la mayoría. Con el paso del tiempo, te vas a ir acostumbrando al ritmo de la universidad. Además, si alguna materia no te gusta o te cuesta, tené presente tu meta, hacia dónde vas, tu proyecto de vida y recordá que, a medida que transcurre el tiempo, te vas a ir metiendo más en tema y entendiendo más cada una de las asignaturas. Además, los contenidos por estudiar seguramente estarán cada vez más relacionados con la profesión que elegiste.</p>
<p>Te recomiendo que te esfuerces desde el principio, con la mente puesta en lo que te proponés. Recordá que el título universitario es una herramienta muy importante, que te va a facilitar el acceso al área laboral. <strong>Estudiás no sólo para conseguir un trabajo, sino para ser mejor persona, mejor ciudadano e insertarte mejor en la sociedad.</strong><strong> </strong>No olvides que &ldquo;<em>el fin principal de ir a la universidad no es simplemente conseguir un buen empleo, sino construir una mente fuerte que aumente la conciencia de uno mismo, la capacidad, la satisfacción y las posibilidades de servicio, lo cual, por cierto, debería servirnos para obtener un empleo mejor</em>&rdquo; (<em>Las seis decisiones más importantes de tu vida</em>, Sean Covey).</p>
<p>Tené en cuenta que los <strong>hábitos de estudio</strong> son el mejor y más potente predictor del éxito académico. Lo que determina que el buen desempeño académico es el tiempo que le dediques y el ritmo que le imprimas a tu trabajo.</p>
<p>En la universidad, el estilo pedagógico es diferente al del colegio. Hay más contenido y niveles de exigencia, y, en general, hay menos control externo. No vas a tener al profesor al lado tuyo revisando tus apuntes, o tomándote lecciones o exámenes en forma periódica como en el secundario.</p>
<p>Comenzar la universidad requiere que mejores tus estrategias de organización del tiempo, tu habilidad para tomar notas, tus técnicas de búsqueda y selección de información. Además tu atención y concentración tendrán que ser más prolongadas.</p>
<p>Conocer y entrenarte en hábitos de estudio que potencien y faciliten tu habilidad para aprender son pasos clave para sacar el máximo provecho y conseguir el mejor rendimiento en tus años de formación académica</p>
<p><strong>Por tal razón, aquí te propongo algunas estrategias básicas que, con algo de esfuerzo, pueden ayudarte a aprovechar tu tiempo de estudio.</strong></p>
<p><em><strong> </strong></em><strong>1. Prepará un horario personal</strong>. Planificá tus actividades y tus horas de estudio semanal en forma realista. Revisalo diariamente.</p>
<p>Tené en cuenta que, si un día no cumplís con las horas previstas en la universidad, tendrás que recuperarlas al día siguiente. Sé eficiente en el uso del tiempo para poder disfrutar de tus horas libres.</p>
<p><strong>2. Utilizá un calendario para registrar actividades, fechas de exámenes y trabajos. Incluí tiempo para dormir, hacer ejercicios físicos y actividades sociales.</strong></p>
<p>Es importante, ya que es difícil aprender estando aturdidos o agotados.</p>
<p><strong>3. Revisá el lugar donde estudias</strong>. Que sea un espacio ordenado, bien ventilado, con buena luz, alejado de ruidos que distraigan tu atención y con un asiento cómodo.</p>
<p><strong>4. Tené todos los libros, apuntes y útiles en tu lugar de estudio.</strong> (Lápices, resaltadores, etc.)</p>
<p><strong>5.</strong><strong> </strong><strong>Elegí el mejor momento del día para estudiar.</strong> Cada uno tiene un momento del día en el que se concentra más. Registrá cuál es el tuyo y, en lo posible, resérvatelo para estudiar.</p>
<p><strong>6.</strong> <strong>B<strong>uscate un buen grupo de estudio,</strong> </strong>sobre todo, si te cuesta sentarte a estudiar solo<strong>.</strong></p>
<p><strong>7. Si no tolerás mucho tiempo sentado, tené en cuenta que podés ir cambiando paulatinamente.</strong> Cuando estudies, no te pares por cualquier motivo. Poco a poco, agregá minutos de estudio e intercalalo con caminatas al aire libre.</p>
<p><strong>8. Utilizá</strong><strong> </strong><strong>las técnicas de estudio</strong> <strong>en forma inteligente.</strong></p>
<p>Te sugiero:</p>
<ul>
<li>Una <strong>lectura más general</strong>,      teniendo presente los objetivos y contenidos señalados en el programa de      la asignatura. Esto te ayudará a recordar las ideas centrales y más      relevantes con las que ir relacionando el resto de la información.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Lee comprensivamente</strong>.      No avances si no lo estás entendiendo. Memorizar sin comprender puede      confundirte, y así los contenidos se olvidan rápidamente.</li>
</ul>
<ul>
<li>Luego, hacé una <strong>lectura más profunda y reposada</strong>,      buscando las ideas principales y, a partir de allí, tomá notas a medida      que leés. Intentá hacer un <strong>esquema del material      organizando las ideas principales y todos los detalles que se justifican</strong>.      Organizar los conceptos de una manera que tenga sentido para vos te hará      más fácil recordar los detalles.</li>
</ul>
<ul>
<li>En tus propias palabras, escribí un breve <strong>resumen de las ideas centrales o hacé un diagrama      (esquemas, mapas conceptuales, etc.), con colores, que ilustre las      relaciones entre las ideas principales. </strong></li>
</ul>
<ul>
<li>Si conseguís <strong>organizar y expresar los contenidos con tus      propias palabras, estás realmente aprendiendo</strong> y será difícil que olvides esos      contenidos.</li>
</ul>
<p><strong>9. Tomá apuntes en clase y revisalos en tu casa;</strong><strong> </strong>tomate tiempo para tomar buenos apuntes a partir de lo que explica el profesor. Si te cuesta escribir rápido, podés grabar y, cuando faltes a clase, recordá conseguir los apuntes cuanto antes para no perder el hilo.</p>
<p>Después, te recomiendo que completes esos apuntes con los libros. De esa forma, cuando llegue la época de estudiar para los examines de la universidad, vas a tener la tranquilidad de contar con resúmenes completos y que se ajustan a las pautas dadas en clase. Además, esto te ayudará a afianzar contenidos y a comprender mejor los diferentes temas.</p>
<p><strong>10. Dividí los trabajos muy extensos o complicados en subtareas o etapas más pequeñas y manejables</strong>. Esto te permitirá ir avanzando, sin agobiarte con tanto volumen de trabajo.</p>
<p><strong>11. Si no entendés una materia, pedí ayuda</strong><strong> </strong>a un compañero, amigo, docente de la facultad, profesional y, si es necesario, a un profesor particular. No tengas miedo de hacer el ridículo. Nadie nace sabiendo y nadie sabe todo de todo.</p>
<p><strong>12. Utilizá un sistema de tarjetas o fichas para las ideas o términos que te resulten difíciles de comprender y/o retener</strong>. Te permitirá consultarlas o repasarlas de manera ágil y cómoda.</p>
<p><strong>13.</strong> <strong>En los exámenes</strong>, sería positivo que leas con atención las consignas, que pienses detenidamente lo que vas a contestar y cómo lo vas a hacer, que calcules el tiempo que le vas a dedicar a cada respuesta, para finalmente contestar en forma adecuada lo que solicita el profesor. Además, si te alcanza el tiempo, es recomendable dar una última leída antes de entregar la evaluación.</p>
<p><strong>14.</strong> <strong>En los trabajos especiales</strong>, te sugiero que, antes de comenzar, realices un esquema con los aspectos más importantes que debés tratar y, en lo posible, comentes con el profesor el esquema y desarrollo que planificaste. Asimismo, te recomiendo que, al buscar la información requerida, no te limites a copiar al pie de la letra lo que leés, ya que tu análisis y conclusión personal seguramente van a ser valorados por el profesor. Cuidá su presentación.</p>
<p><strong>15. Potenciá tu memoria al máximo. Para estudiar, es importante que estés concentrado</strong>: a mayor concentración, mayor capacidad de memoria.</p>
<ul>
<li>Si las pantallas distraen tu atención, tratá de buscar un lugar alejado      de la computadora y de la TV. Apagá tu celular mientras      estudiás.</li>
</ul>
<ul>
<li>Pedí a tu familia que no te interrumpa sin motivo.</li>
</ul>
<ul>
<li>Dormí por lo menos ocho horas diarias y alimentate correctamente.      Además, tomá agua durante las horas de estudio, ya que facilita la concentración.<strong> </strong></li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Empleá estrategias</strong><strong> </strong>para      recordar las <strong>ideas clave.</strong><strong> </strong>Generá ejemplos, hacé      resúmenes y fichas, subrayá textos o apuntá tus notas al margen.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Creá acrónimos para recordar</strong>, es decir, construir palabras o frases que te ayuden a recordar una      serie de conceptos. Por ejemplo, si querés recordar &ldquo;red nacional de      ferrocarriles españoles&rdquo;, &ldquo;RENFE&rdquo; es el acrónimo que te ayudará a      memorizar.</li>
</ul>
<ul>
<li>Dibujá diagramas      de los conceptos. Debés ser capaz de explicar verbalmente el concepto y      reproducir el diagrama. Apoyate en imágenes visuales.<strong> </strong></li>
</ul>
<ul>
<li>Estudiá hasta      que seas capaz de definir y explicar el tema con tus propias palabras.</li>
</ul>
<p> <strong>Fundamental:</strong></p>
<ul>
<li>Pensá en la      alegría que vas a sentir después de alcanzar tus objetivos.</li>
<li>Confiá en todo      el potencial que tenés y, esforzándote, lograrás tus metas.</li>
</ul>
<p> </p>
<p>¡Mucha suerte!</p>
<p>Lic. Cecilia Crouzel<br /> <a href="mailto:cecimrc@hotmail.com">cecimrc@hotmail.com</a><strong> </strong></p>							
							<a href="Hábitos_de_estudio:_claves_para_el_éxito_en_la_universidad_nota-33"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/33_2011_07_07_17_14_33esztudiantes.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Hábitos de estudio: claves para el éxito en la universidad" title="Hábitos de estudio: claves para el éxito en la universidad" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Ideas falsas: Estudiar es inútil</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-32</link> 

<pubDate>2011-07-07 15:22:55</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Más allá de que esta idea expresa una emoción del estudiante secundario, o de todo estudiante que más que estudiar arrastra su ser por los caminos de cualquier programa de estudios, lo cierto es que desde todo punto de vista <strong>estudiar hace una, o muchas diferencias.*</strong> Es verdad que a veces se estudian cosas inútiles, pero aun entonces (y suponiendo que uno sepa, antes de estudiarlas, que son realmente inútiles) suele ser mejor la opción de estudiarlas a la de no estudiarlas. ¿Por qué tiene semejante descrédito el estudio? ¿O tiene que ver más bien con que estudiar implica hacer un esfuerzo y siempre parece mejor hacer otra cosa o no hacer nada? Vamos por partes:</p>
<p>Una objeción frecuente al estudio es la que se formula como: <strong>¿y a mí para que me sirve estudiar esto?</strong> Sabemos que muchas de las cosas que se enseñan en los programas de estudio parecen desconectadas de la realidad. Puede ser que verdaderamente lo estén, pero también puede ser que la propia realidad personal sea tan estrecha que sea uno incapaz de captar el modo en que un saber puede resultar útil o incidir en lo concreto. Supongamos que es cierto que el contenido que un programa propone no tiene nada que ver con uno, y que probablemente nunca se vaya a usar ese conocimiento, lo que sí es seguro es que vamos a usar nuestra cabecita (y la sensibilidad) que estamos ejercitando y disciplinando. <strong>Estudiar no es algo que tiene que ver con contenidos, sino con formación de capacidades personales.</strong></p>
<p>El <strong>saber es un recurso que no puede preverse antes de tenerlo</strong>, como pasa con todos los recursos. Uno no sabe para qué le va a servir algo antes de contar con ello. Se pueden hacer algunas previsiones, pero su disponibilidad suele abrir a mundos desconocidos. El conocimiento trae nuevas perspectivas y nuevos usos y sentidos para ese conocimiento. Además, una cosa es concebir la utilidad estrecha del conocimiento (para qué sirve, cuánto más puedo ganar con un título que me habilite a ciertas cosas) y otro es percibir como <strong>éste amplía en términos generales la propia experiencia del mundo</strong>. Una sensibilidad educada es una sensibilidad más rica, más amplia, más capaz (siempre se puede objetar que hay muchos necios que estudiaron mucho, pero ese argumento no sirve, porque también esta lleno de necios que no estudiaron nada: el necio es una variable constante en todo tipo de argumentación; hay que descartarlo). La posibilidad de <strong>encontrar sentido en la vida tiene un gran aliado en el conocimiento.  </strong></p>
<p><strong>Estudiar es crecer, seguir un camino de crecimiento pautado y ganar poder, fuerza, posibilidades</strong>. Saber más es poder más, ver más lejos, desarrollar planes y estrategias de la vida más logrados, tener recursos para llevarse mejor con la gente, ser más capaz de desplegar iniciativas y concretar todo tipo de realización.</p>
<p>Datos reales, no opinables, estadísticos, respecto a la influencia del estudio en el salario: la gente que estudió tiende a ganar más que la que no estudió. La crisis puede haber transformado las cifras, pero no la dinámica. Para una persona que estudió, es decir, que terminó la secundaria o mejor aun terminó un ciclo terciario o la universidad, es mucho más posible el acceso a trabajos mejor pagos que para una persona que no lo hizo. Es falso que no haya diferencias de ingreso entre personas que tengan distintos niveles educativos.</p>
<p>La crítica al estudio viene de la ley del menor esfuerzo, pero esa es la ley del preso: sale mal. Es la ley que dice: para qué voy a ir a trabajar si puedo ser más vivo que otro y sacarle su dinero. Pero la mayor parte de las veces el que tiene algo no lo tiene por habérselo sacado a otro, sino por haberse hecho de abajo. El esfuerzo es la mejor opción, el camino de la satisfacción, y lo sorprendente es que lo hace siempre, aun en un país en crisis. Estudiar, aprender, saber es la vía del esfuerzo y es la que lleva más lejos.</p>
<p><strong>El conocimiento es un capital personal, propio</strong>, utilizable en toda circunstancia. Es instalar un activo en sí mismo que uno lleva adonde vaya. Saber cosas: idiomas, complejidades mecánicas, conceptuales, psicológicas, poder ver algo allí donde en principio parece no haber nada. Cuando no sabemos no vemos, cuando sabemos empezamos a captar la forma insospechada, a entender lo que llena ese espacio que parecía vacío. La vida confusa y depresiva tiene que ver con la falta de comprensión, con sentirse siempre un chico incapaz de entender las cosas de los adultos, por más que uno tenga muchos años. Aprender es madurar, decidirse a poder.</p>
<p>Un amigo con quien conversaba sobre el tema de esta columna, me contó el caso de un tipo al que su hijo le dijo que no quería estudiar. Parece que el tipo se sorprendió por su propia falta de argumentos para apoyar la necesidad de estudio, pero que al final se dio cuenta de algo importante y le dijo a su hijo: &ldquo;Sabiendo se disfruta más de todo&rdquo;. La conciencia fortalece la vida. En el estudio, como en general, el esfuerzo es el precio del disfrute por venir.</p>
<p>Tal vez la principal influencia del conocimiento en la experiencia personal sea la de abrir la mirada hacia la complejidad de las cosas. La ignorancia nos hace ver las cosas más sencillas de lo que son. Conocerlas es hacerse capaz de captar matices, mecánicas, variables, causas, relaciones, el funcionamiento real de los fenómenos que de otra forma trivializamos. El peligro de la superficialidad no es tanto el de faltar a la verdad, sino el de no poder desarrollar la capacidad de dar forma, no ver la puerta de entrada a la posibilidad de incidir en la realidad.</p>
<p>Todos hemos tenido la experiencia: <strong>estar con gente que sabe cosas es interesante y motivador.</strong>La curiosidad es la clave para que la vida sea interesante y para ser interesante uno mismo.</p>
<p><strong>Estudiar es una oportunidad</strong>. Muchos querrían tenerla, otros la dilapidan. Una de las confusiones que se presenta en torno al estudio es la de creer que si uno estudia hace lo que otro quiere que uno haga. Como si se estudiara para el profesor y no para uno mismo. O para los padres. A mucha gente se le arma esa escena, y siente que si da bien un examen pierde, y que gana el que lo quiso obligar a hacer algo que no quería. Esta forma de plantearlo es errada. Tiene que ver con una visión inmadura y caprichosa, con no querer hacerse cargo de uno mismo. Cuando uno crece puede entender que <strong>estudiar sirve para hacer lo que uno quiere.</strong> Cualquiera sea la cosa que uno quiere hacer.</p>
<p><strong>Es común creer que si uno comenzó a estudiar algo y después cambió, lo que hizo fue perder el tiempo, pero es falso.</strong> Uno no está haciendo mérito, al decidir estudiar, está creciendo, y los cambios de rumbo son perfectamente legítimos: como en las demás cosas de la vida, es necesario adecuar el rumbo en la medida en que uno se conoce más a sí mismo. <strong>Hacerlo no es perder el tiempo, es haberlo usado</strong>. Todo despliegue de conocimientos (el autoconocimiento incluido) lleva tiempo, la certeza que nos da la posibilidad de tomar una decisión no surge de un día para otro.</p>
<p>Estudiar no es necesariamente aprender, es cierto, pero suele andar cerca. Aprender puede no tener que ver con estudiar una carrera o con sacar buenas notas. Aprender es mirar de cerca las cosas, dejarse tomar, hacer más intenso el interés que ciertos temas nos despiertan, trabajar el despliegue el entusiasmo, muchas veces problemático, en esos temas.</p>
<p> </p>
<p>Conclusión:</p>
<ol>
<li>Sí, hay gente que no estudió y a la que le va bien. Eso no refuta el hecho de que el que estudio ayuda a que te vaya bien. Es así.</li>
<li>También hay gente que estudia y a la que le va mal. La infelicidad del que estudió puede deberse también a muchas otras cosas, hacerla depender del hecho de haber estudiado es un argumento absurdo, hay que observar cada caso con detalle.</li>
<li>Aclaración: vale la pena elegir qué estudiar. No todo da lo mismo, aunque todo pueda resultar útil de alguna forma. El estudio que tiene más sentido es el que representa nuestros intereses personales más auténticos. Pero para darse cuenta hay que probar varias cosas. Empezar una carrera y dejarla no es perder el tiempo: es estar buscándose y tratando de darse cuenta de qué es lo que uno quiere hacer. Es tiempo bien invertido, hay que ser capaz de hacer esos movimientos de experimentación sin culpa.</li>
<li>Estudiar puede ser muchas veces difícil, pero crecer es difícil. El que desprecia el estudio se desprecia a sí mismo. Es falso que en la sociedad no se valore a quien estudia, lo hace de manera económica y de manera existencial todo el tiempo. Invertir tiempo y esfuerzo en uno mismo a través del estudio es siempre una buena inversión.</li>
</ol>
<p> </p>
<p><strong>Por Alejandro Rozitchner</strong></p>
<p><strong>En <em>Ideas falsas. Moral para gente que quiere vivir</em> (2004).</strong></p>
<p><strong>Editorial Del Nuevo Extremo.</strong></p>
<p><strong><br /></strong></p>
<p>* el resaltado corresponde a los editores de la revista <strong>Provocación</strong>.</p>							
							<a href="Ideas_falsas:_Estudiar_es_inútil_nota-32"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/32_2011_07_07_15_22_56estudio.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Ideas falsas: Estudiar es inútil" title="Ideas falsas: Estudiar es inútil" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Steve Jobs: Tienen que encontrar eso que aman</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-31</link> 

<pubDate>2011-07-07 15:14:31</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>En junio del año 2005, Steve Jobs, director ejecutivo y creador de Apple Computer y de Pixar Animation Studios, fue el elegido para cerrar la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Por lo enriquecedor de sus palabras y por la claridad que le puede aportar a todo aquel que se encuentre en una etapa de elección, es que decidimos reproducir el discurso en su totalidad. ¿Te parece largo? Animate a leerlo, y seguramente cuando estés llegando final, te des cuenta de que una nueva etapa comenzó en tu vida.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Steve Jobs -</strong><strong>14 de junio, 2005 -</strong><strong>Satnford University</strong></p>
<p>&ldquo;Me siento honrado de estar con ustedes hoy en su ceremonia de graduación, en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué de una universidad. La verdad sea dicha, esto es lo más cerca que he estado de una graduación. Hoy deseo contarles tres historias de mi vida. Eso es. No es gran cosa. Sólo tres historias.&rdquo;</p>
<p> </p>
<p><strong>La primera historia se trata de conectar los puntos</strong></p>
<p>Me retiré del Reed College después de los primeros seis meses, y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses o más antes de renunciar de verdad. Entonces, ¿por qué me retiré?</p>
<p>Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era joven, estudiante de</p>
<p>universidad, graduada, soltera, y decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací, decidieron en el último minuto que, en realidad, deseaban una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: &ldquo;Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?&rdquo;. Ellos dijeron: &ldquo;Por supuesto&rdquo;.</p>
<p>Posteriormente, mi madre biológica se enteró de que mi madre nunca se había graduado de una universidad y de que mi padre nunca se había graduado de la enseñanza media. Se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.</p>
<p>Luego, a los 17 años, fui a la universidad. Sin embargo, ingenuamente, elegí una</p>
<p>universidad casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase obrera fueron gastados en mí matrícula. Después de seis meses, yo no era capaz de apreciar el valor de lo anterior. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y no tenía idea de la manera en que la universidad me iba a ayudar a deducirlo. Y aquí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. Fue bastante aterrador en ese momento, pero mirando hacia atrás fue una de las mejores decisiones que tomé. Apenas me retiré, pude dejar de asistir a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir irregularmente a las que se veían interesantes.</p>
<p>No todo fue romántico. No tenía dormitorio; dormía en el piso de las habitaciones de</p>
<p>amigos; llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos en la noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser inestimables posteriormente. Les doy un ejemplo: en ese tiempo, Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano, en todo el campus. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Fue hermoso, histórico, artísticamente sutil, de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.</p>
<p>Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. No obstante, diez años después, cuando estaba diseñando la primera computadora Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido tipos múltiples o fuentes proporcionalmente espaciadas. Además, puesto que Windows sólo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal las tuviera. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.</p>
<p>Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro; solamente pueden</p>
<p>conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo: su instinto, su destino, su vida, su karma, lo que sea. Esta perspectiva nunca me ha decepcionado, y ha hecho la diferencia en mi vida.</p>
<p> </p>
<p><strong>La segunda historia es sobre amor y pérdida</strong></p>
<p>Yo fui afortunado. Descubrí lo que amaba hacer temprano en la vida. Woz y yo</p>
<p>comenzamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y, en diez años, Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garaje, transformándose en una compañía de US$2 mil millones, con más de 4.000 empleados. Acabábamos de presentar nuestra más grandiosa creación &ndash;la Macintosh&ndash; un año antes, y yo recién había cumplido los 30. Y luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que comenzaste? Bien, debido al crecimiento de Apple, contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo; los primeros años, las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse, y finalmente, tuvimos</p>
<p>un tropiezo. Cuando ocurrió, la Junta del Directorio lo respaldó a él. De ese modo, a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta; fue devastador.</p>
<p>Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e, incluso, pensaba en alejarme del Valle. No obstante, lentamente, comencé a entender algo: todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y así decidí comenzar de nuevo.</p>
<p>En ese entonces, no lo entendí, pero sucedió que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser un principiante otra vez, menos seguro de todo. Me liberó, para entrar en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, comencé una compañía llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story, y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple. Además, con Laurene, tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto hubiera sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones, la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me permitió seguir fue que amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman. Y eso es tan válido para su trabajo como para sus amores. Su trabajo va a llenar gran parte de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Y, al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se detengan.</p>
<p> </p>
<p><strong>La tercera historia es sobre la muerte</strong></p>
<p>Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a: &ldquo;Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto&rdquo;. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: &ldquo;Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?&rdquo;. Y cada vez que la respuesta ha sido &ldquo;no&rdquo; por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.</p>
<p>Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he</p>
<p>encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo &ndash;todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso&ndash; desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.</p>
<p>Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un <em>scanner</em> a las 7.30 de la</p>
<p>mañana, y claramente mostraba un tumor en el páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas.</p>
<p>Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los tres o seis meses. Mi doctor me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para la muerte.</p>
<p>Significa intentar decirles a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos diez años; hacerlo en unos pocos meses. Significa asegurarte de que todo esté finiquitado, de modo de que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.</p>
<p>Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego, al atardecer, me hicieron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja mi páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.</p>
<p>Fue lo más cercano que he estado a la muerte, y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más. Al haber vivido esa experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era un útil, pero puramente intelectual concepto: nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser, porque es muy probable que la muerte sea la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán viejos y serán eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.</p>
<p>Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona. No se</p>
<p>dejen atrapar por dogmas, es decir, vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencien su propia voz interior. Y más importante todavía, tengan el valor de seguir su corazón e intuición, que de alguna manera, ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.</p>
<p>Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada <em>The Whole Earth Catalog</em>, una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, con un toque poético. Fue a fines de los 60, antes de las computadoras personales y de la edición mediante microcomputadoras, por lo tanto, en su totalidad, estaba editada usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Era un tipo de Google en formato de edición económica, 35 años antes de que apareciera Google: era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos.</p>
<p>Steward y su equipo publicaron varias ediciones de <em>The Whole Earth Catalog</em>, y luego, cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70, y yo tenía la edad de ustedes. En la contratapa de la última edición, había una fotografía de una carretera en el campo, temprano en la mañana, similar a una en que estarían haciendo dedo si fueran así de aventureros. Debajo de la foto decía: &ldquo;Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados&rdquo;. Fue su mensaje de despedida. Manténganse hambrientos. Manténganse descabellados. Siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúan para empezar de nuevo, es lo que deseo para ustedes.</p>
<p>Permanezcan hambrientos. Permanezcan descabellados.</p>
<p>Muchas gracias.</p>							
							<a href="Steve_Jobs:_Tienen_que_encontrar_eso_que_aman_nota-31"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/31_2011_07_07_15_14_35mac.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Steve Jobs: Tienen que encontrar eso que aman" title="Steve Jobs: Tienen que encontrar eso que aman" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Mejor hablar de ciertas cosas: Bulimia y anorexia</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-30</link> 

<pubDate>2011-07-07 15:06:58</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration: underline;"><br /></span></strong></p>
<p>En la adolescencia, los cambios corporales hacen su aparición de forma explosiva y generan mucha angustia, inseguridad y crisis por la niñez perdida. En una sociedad con un fuerte mandato estético, este territorio se vuelve fértil para la aparición de manifestaciones psíquicas que dan cuenta de la vivencia de un gran conflicto. Los trastornos alimentarios pueden surgir como síntomas, pero sólo son la punta del <em>iceberg</em>: la enfermedad va mucho más allá de una relación patológica con los alimentos.</p>
<p>Una chica desgarbada con los huesos que le asoman como pinches se para frente a un espejo y se ve gorda. La delgadez extrema se vuelve un ideal enfermo; el alimento deja de tener una función nutricional, de ser un placer, para convertirse en algo que te agrede, que te daña. ¿Qué le sucede internamente a una persona para que la única forma de expresar lo que le pasa, o de relacionarse con el mundo, sea a través de la comida?</p>
<p>Entre los llamados trastornos alimentarios, la anorexia y la bulimia no son los únicos, pero son los más conocidos. Ambas enfermedades son trastornos mentales que se manifiestan a través de la ingesta de alimentos y la obsesión por la figura.</p>
<p>En la anorexia, hay una gran restricción de las comidas, y quienes la padecen tienen bajo peso, distorsión de la imagen corporal, pérdida de la menstruación y falta de conciencia acerca de la enfermedad.</p>
<p>La bulimia se caracteriza por la falta de control de los impulsos, que se traduce en episodios de gran voracidad o atracones; y el empleo de conductas compensatorias, como la actividad física excesiva, el uso de laxantes, diuréticos, o el vómito autoinducido.</p>
<p>&ldquo;Estos cuadros de trastornos alimentarios son mucho más frecuentes en mujeres, pero cada vez es mayor la presencia de pacientes varones&rdquo;, asegura Ana María Armatta, médica especialista en adolescentes, del grupo de trabajo interdisciplinario de trastornos de la conducta alimentaria del Hospital de Agudos Cosme Argerich. &ldquo;Antes del desarrollo puberal, el peso se mantiene estable, pero en el momento que hay una curva de crecimiento tiene que haber un aumento importante del peso para que se produzca este desarrollo puberal&rdquo;, enumera Armatta.</p>
<p>Susana Conde, socióloga especialista en salud, también es parte del equipo del Argerich y explica: &ldquo;Esta etapa está signada por una percepción del propio cuerpo en crecimiento, en cambio; y una percepción de la propia personalidad, aquí donde hace impacto la imagen social que nos llega de forma vertiginosa, que nos inunda, nos invade y que muy pocas veces permite el discernimiento&rdquo;.</p>
<p>Por su parte, Omar Amador Alva Lilue, psiquiatra y coordinador del grupo de trabajo interdisciplinario del hospital, cierra el concepto con un diagnóstico concreto. Según el especialista: &ldquo;La situación general más importante, si uno tuviera que hablar acerca de los trastornos de la conducta alimentaria, es que, justamente, hay en esta época una situación muy importante de vacío cultural, una ausencia de modelos. Y frente a una situación, la tendencia de las pacientes es justamente buscar en la cuestión de la imagen corporal una satisfacción, que obviamente es una satisfacción vacía también, por lo cual, el cuadro rápidamente tiende a perpetuarse&rdquo;.</p>
<p>Durante la pubertad, muchos chicos no se sienten a gusto con la imagen que les devuelve el espejo. Se angustian, se acomplejan. Algunos se encierran; otros hacen dieta. Pero no todos los adolescentes que tienen estas conductas sufren de trastornos alimentarios. ¿Cuándo es que sentimientos tan comunes como la insatisfacción corporal y la preocupación por el peso se convierten en una enfermedad?</p>
<p>&ldquo;Atrás de los síntomas, viene la propia paciente con su particularidad, con su propia historia, con las cosas que generaron los síntomas, que son distintas de una a otra. Esto es fundamental. Es lo que les decimos a las pacientes. La baja autoestima es un elemento importante que juega en todo esto; hace que la paciente se sienta mal, se sienta menos que las otras, y esto también hace que se aísle&rdquo;, explica Lilué.</p>
<p> </p>
<p><strong>Estar bárbara</strong></p>
<p>&ldquo;Cuando a mí me decían gorda en el colegio, me sentía como muy discriminada. Yo me quería tal cual era, pero los demás no me querían tal cual yo era. Eso fue, en cierta forma, lo que a mí me acomplejaba, me ponía mal, me angustiaba. Hasta que un verano cambió todo, empecé a hacer dietas muy restrictivas&rdquo;.</p>
<p>La que habla es Bárbara Baldizzone. Tiene 16 años, el pelo castaño y la voz ronca. Llegó a pesar 43 kilos.</p>
<p>&ldquo;Después de ese verano, volví al colegio y ya no era la misma. Había bajado mucho de peso, había hecho mucha gimnasia, y bueno, el mismo chico que me había cargado, que me decía gorda, ahora me estaba pidiendo que fuera la novia&rdquo;, relata.</p>
<p>Alfredo Ulisino es nutricionista dietista. También es parte del equipo interdisciplinario del Argerich. Según Ulisino: &ldquo;La cuestión social tiene un peso muy importante, porque hoy en día estamos viviendo en una sociedad donde la cuestión estética, la cuestión de la delgadez, favorece la aparición de estos cuadros. Uno tiene que tener presente que las pacientes empiezan a tener cambios de actitudes, es decir, que empiezan a tener una vida social diferente, dejan de participar, dejan de integrarse, dejan de ir a hacer deportes, cambian sus actitudes con respecto a los alimentos&rdquo;.</p>
<p>La anorexia nerviosa se caracteriza por una pérdida de peso, fruto de la decisión voluntaria de no comer. Hay dos tipos bien diferenciados: la restrictiva, formado por aquellas personas que, para bajar de peso, ayunan, comen muy poco o realizan ejercicio excesivo; y la anorexia nerviosa de tipo purgativa, en la que se emplea el vómito autoinducido, laxantes, diuréticos o enemas, y se presentan episodios de atracones de comida parecidos a los de la bulimia.</p>
<p>Bárbara cuenta que una de sus inspiraciones más importantes era la tele, que la prendía, veía desfiles, pero que ella sólo veía piernas, cuerpos, panzas. &ldquo;Uno se pinta una gloria, un mundo perfecto que va a haber atrás de un peso y, en realidad, no hay absolutamente nada: es eso, un peso nada más. Vos llegás ahí y lo último que vas a encontrar es gloria. Es un vacío, un dolor horrible, una sensación horrible&rdquo;, confiesa.</p>
<p>Susana Conde explica cómo los medios, el cine y la publicidad imponen un modelo: hay que ser flacos, lindos y estar a la moda. Pero la idealización de estos valores puede ser peligrosa porque se persigue un modelo cultural vacío de contenido. Y al alcanzarlo, en vez de satisfacción, produce más vacío.</p>
<p>&ldquo;Debemos correlacionar la aparición de estas enfermedades sociales y psicosociales con la sociedad de la cultura de masas, con la cultura del consumo&rdquo;, afirma Conde. &ldquo;Las palabras asociadas con <em>bulimia</em> y <em>anorexia,</em> en este momento, son <em>identidad</em>, <em>autoestima</em>, <em>imagen</em>, <em>competencia</em>, <em>moda</em>, <em>ser lindo</em>, <em>ser exitoso</em>, <em>consumir</em>.</p>
<p>&ldquo;A medida que iba bajando, empezaba a tener una distorsión de lo que era y de lo que eran los demás. Veía a todo el mundo gordo. En su momento, me acuerdo que también había creado una cadena de <em>fotolog</em>, de foros, en los que apoyábamos a Ana y Mía, en los que promovíamos todo esto. Nos uníamos y llevábamos a cabo ayunos, nos dábamos consejos&rdquo;, se descarga.</p>
<p>Internet es la cuna de &ldquo;Ana y Mía&rdquo;, que es como las chicas llaman a la anorexia y a la bulimia para distanciarse de su patología. En las infinitas páginas y <em>blogs</em> dedicados al tema, se pone de manifiesto de forma impactante la obsesión por los huesos, las calorías, los modelos por seguir y el culto a lo liviano a través de íconos como mariposas, hadas o libélulas. Comparten sus dramas y se dan consejos para seguir dentro de este mundo. No hay control posible sobre estos contenidos, que en la mayoría de los casos hacen apología de los trastornos alimentarios.</p>
<p>&ldquo;Internet es un vacío que puede ser llenado como hueco de resonancia y ser útil a nuestros fines, y que puede ser también un modo de alejarnos de la realidad y de romper los vínculos humanos. Es tal el punto de ficción en el que entramos cuando nos vinculamos virtualmente, que perdemos el pudor. Ustedes observen que pueden contarse en Internet los aspectos más íntimos de la persona, porque no hay una verdadera exposición. No se está exponiendo el sujeto. La persona está simplemente mostrando y hablando con otros desde la periferia, desde la banalización de la vida, no desde lo profundo de la vida misma&rdquo;, alerta Conde.</p>
<p>&ldquo;Esto empieza como un tema estético, como una dieta, y cada vez se hace más devastador, hasta que tomás conciencia de que la muerte está cerca y ya no sentís que haya vuelta atrás. No podés parar, es una adicción a no comer. Todo cambió desde el día que yo decidí empezar a ayunar. Siento que no voy a volver a ser la misma que era nunca más&rdquo;, cuenta Bárbara, quien hoy sigue luchando contra la anorexia.</p>
<p> </p>
<p><strong>La enfermedad, en números</strong></p>
<p>Todas estas alteraciones alimentarias son consecuencia de un temor desmedido al aumento de peso. Pero detrás de los síntomas, se esconde cada persona con su particularidad, con su propia historia, sus miedos y angustias.</p>
<p>Según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), estas enfermedades pueden padecerse en ambos sexos, entre los 12 y los 30 años de edad, pero hay una predominancia del 95% en el sexo femenino. En el desarrollo puberal de la mujer, es necesario tener no menos de un 20% del peso en tejido graso, que luego se compensará con el estirón. Se trata de un tejido estrogénico, que es el que brindará la posibilidad de la fertilidad, la lactancia y una regularidad menstrual. Por eso es fundamental tener una buena alimentación en esta época del desarrollo, ya que aquí se termina de formar el cuerpo que quedará para toda la vida.</p>
<p>Para ALUBA, Argentina es el segundo país, después de Japón, con más índice de casos de bulimia y anorexia en el mundo. En la bulimia, el vómito produce lesiones en el esófago y en la boca, alteraciones digestivas graves, y deja una secuela irreversible: el deterioro del esmalte dental con la posibilidad de pérdida de piezas. En la anorexia, a causa del bajo peso, se produce insuficiencia cardíaca, deficiencia del sistema inmunológico, presión baja, lesiones en la piel, y una osteoporosis temprana que será para toda la vida. Según la Organización Mundial de la Salud, un 15% muere a causa de estas patologías.</p>
<p> </p>
<p><strong>La otra pata</strong></p>
<p>Antes de empezar el atracón, la mayoría de los bulímicos están inquietos, tienen palpitaciones y sudan. Durante la ingesta, se sienten liberados y se esfuman los pensamientos negativos. Pero luego temen haber engordado y tienen culpa por inducirse el vómito, estableciéndose un círculo vicioso del que no pueden salir. Si son descubiertos cuando están comiendo, su comportamiento puede cambiar hacia la agresión o la ira.</p>
<p>&ldquo;Pueden consumirse seis u ocho milanesas, tortas, un kilo de galletitas, y todo esto, generalmente, les produce una instancia, una doble situación: un malestar físico orgánico, por la gran ingesta de alimentos que han llevado a la práctica, y, por otro lado, un malestar psíquico, psicológico&rdquo;, cuenta Ulicino.</p>
<p>Agustina Acevedo tiene 21 años. Tiene el pelo negro y es una linda mujer. Pero sus trastornos alimenticios comenzaron desde chiquita y variaron: primero sufrió de anorexia; después, y hasta la actualidad, fue atacada por la bulimia.</p>
<p> &ldquo;A los 9 años, empecé a evitar comidas de a poco, muy de a poco. Trataba de no desayunar. Iba al colegio y lo que me llevaba no lo comía, solamente comía a la noche, con mis papás. Pero fue todo muy gradual&rdquo;, relata Agustina. Su pesadilla había comenzado a los 6 años, cuando entró a la escuela de danza clásica del Colón y descubrió la rigurosidad en el tema del peso.</p>
<p>Según cuenta Agustina: &ldquo;A los 8, 9 años, ya me empecé a ver muy diferente con respecto a mis compañeras. Eran todas muy menuditas, chiquititas, y yo era alta, era flaca, pero era más bien grandota. Me empecé a acomplejar tremendamente. Más con los profesores que me insistían en ser flaca. El ambiente de la danza es complicado porque las profesoras son muy exigentes, por lo menos en ese momento cuando una es chica y querés llegar a algo, te empiezan a exigir con el cuerpo: que seas flaca, que no te desarrolles. Hubo un momento en que empecé a crecer, y todas las demás eran muy flaquitas. Me empecé a desarrollar. Y las profesoras hablaron con mis padres para ver si me podían dar pastillas para no menstruar&rdquo;.</p>
<p>Durante la pubertad, una buena alimentación es fundamental para poder crecer sanos y vitales. En esta etapa en la que forjamos nuestra personalidad, la aceptación de nuestro cuerpo pasa a tener una especial relevancia. ¿Cómo afecta a los adolescentes esta nueva percepción? ¿Por qué los trastornos alimentarios aparecen con más frecuencia en este momento de la vida? Las chicas que padecen trastornos alimentarios dañan muchos de sus órganos y perjudican severamente su sistema hormonal. Pero no sólo están los problemas físicos: estos desórdenes las hacen más propensas a sufrir de estrés, ansiedad y depresión. Además, hay factores externos, propios de la vida de las chicas y de su entorno, que facilitan la aparición de esta enfermedad.</p>
<p>Con el tiempo y las presiones por pertenecer, Agustina fue dejando de comer, primero, y más tarde a comenzó a darse atracones y a provocarse vómitos. Su familia se dio cuenta e intentó hablar con ella. Incluso internarla. Pero sólo decantó en ataques de furia y rebeldía, profundizando la patología.</p>
<p>&ldquo;Cuando empecé la terapia, me di cuenta del verdadero significado de no comer o de vomitar. Sufrí un abuso de chiquita que duró hasta los 15 años, que fue cuando me tuvieron que internar, y con el psicoanálisis me di cuenta de eso. La psicóloga me ayudó a ver por qué no comía, porque en realidad quería demostrar que estaba mal, quería que se dieran cuenta de alguna manera. En realidad, creo que no comer es no querer decir, y vomitar es todo lo que querés decir y no podés. En mi caso, que tuve un abuso, era todo eso que yo no podía decir, directamente no lo comía, después lo vomitaba. Es la no palabra&rdquo;, reflexiona Agustina.</p>
<p>Según Lilué: &ldquo;Las pacientes con bulimia nerviosa tienen muchos antecedentes de haber presentado un abuso sexual&rdquo;. Los tratamientos de los trastornos alimentarios deben realizarse de manera interdisciplinaria, no multidisciplinaria. La diferencia radica en que, en el primer caso, los distintos especialistas trabajan en equipo; y, en el segundo, cada uno por separado. Estos cuadros tienen que ser tratados desde el punto de vista psiquiátrico, psicológico, clínico, nutricional y ginecológico. El tratamiento de la bulimia dura un promedio de dos años; y el de la anorexia, un promedio de cuatro años. La sanción de la Ley de Trastornos Alimentarios, en agosto de 2008, reconoce a la bulimia y a la anorexia como enfermedades. Esto significa que ahora las obras sociales deberán brindar tratamientos gratuitos a pacientes con estos padecimientos.</p>
<p>Muchas pacientes sienten que nunca van a lograr sobreponerse a esa conciencia enferma que les altera la visión de su cuerpo, y que entierra con la comida sus emociones más profundas. Permanecer en el tratamiento, compartir miedos y angustias es el primer paso, la luz al fondo de un túnel largo y oscuro.</p>
<p>&ldquo;Es que es tan difícil saber que tenés una imagen distorsionada, que realmente te ves al espejo y te ves así y no podés identificar que las otras personas tienen razón y que te están viendo flaca. Tengo días en los que me siento mejor y no pienso tanto en el tema del cuerpo y pienso, bueno, mejor, capaz que no vomité tanto esta semana, pero en las dos etapas, en la buena y en la mala, me veo gorda porque estoy gorda&rdquo;, dice Agustina. &ldquo;Hoy, a nivel anímico, me siento bien, sigo teniendo mis cosas con el tema de la alimentación, sigo teniendo bulimia, pero me siento bien más allá de eso, que es lo que no me pasaba antes. E intento hacer cosas para cambiar el problema de alimentación&rdquo;, asegura.</p>
<p>Cada sociedad tiene un vínculo particular con la comida. Es significativo que trastornos alimentarios no se den en países pobres, y sí en lugares donde la cultura nos induce a ser flacos para ser felices. El problema aparece cuando belleza y salud dejan de ser sinónimos, para convertirse en una relación viciosa y enferma.</p>
<p>Los ayunos, los atracones y los vómitos son parte de un mundo enfermo que distorsiona la imagen y los valores. Que no es real. Lo que sí es real es que, una vez que se adoptan las conductas obsesivas con la comida, es muy difícil dejarlas. Al punto de llevar a  la muerte a la persona afectada. No está bueno dejarse influir por un ideal de belleza superficial y vacío. Es mentira que a una persona puedan quererla más por ser flaca. Si te sentís angustiada, recurrí a tu familia, a tus amigos. No te aísles.</p>
<p> </p>
<p>Gentileza Rosstoc</p>							
							<a href="Mejor_hablar_de_ciertas_cosas:_Bulimia_y_anorexia_nota-30"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/30_2011_07_07_15_07_02anorexia.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Mejor hablar de ciertas cosas: Bulimia y anorexia" title="Mejor hablar de ciertas cosas: Bulimia y anorexia" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Miedos positivos</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-29</link> 

<pubDate>2011-07-07 14:53:38</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>Por Raquel San Martín (*)</p>
<p><br /> A la hora de buscar universidad y de elegir la carrera universitaria, algunos chicos no tienen información suficiente, no tienen datos sobre el ejercicio profesional y no tienen mucha idea de cómo harán para acostumbrarse a la universidad. Pero todos tienen algo: miedo. </p>
<p>Los fantasmas son muchos y pueden combinarse: miedo a desaprobar materias; a no poder tomar apuntes; a perder la posibilidad de ver a los amigos, jugar al fútbol, tocar la guitarra o dedicarse al hobby preferido; a no poder manejarse en la facultad, encontrar las aulas o conseguir los materiales para estudiar; a las materias que tienen matemática; a no entender a los profesores y, peor aún, a no animarse a preguntar. </p>
<p>Sin embargo, el miedo mayor es otro y ataca a casi todos los que empiezan la universidad. Es el temor a descubrir que se equivocó en la carrera elegida. Y tiene, además, temores asociados: a desilusionar o enojar a los padres, a perder tiempo, a fracasar en una segunda elección, a no encontrar nunca la propia vocación. Si quienes lo sienten se animaran a confesarlo, seguramente se sorprenderían al ver cuántos de sus compañeros y amigos lo comparten, y cómo sus padres o adultos cercanos también lo sintieron cuando pasaron por la universidad.</p>
<p>El miedo a equivocarse en la elección de la carrera universitaria no es raro ni anormal como una enfermedad. Pero, como si lo fuera, tiene síntomas que lo revelan y también remedios para curarlo.</p>
<p>El primer síntoma de que se tiene miedo de equivocarse al elegir la carrera es no querer hablar del tema, tener dudas y quedarse con ellas, pensando que se es el único en un aula, o en una casa, o en una mesa de amigos, que lo siente. </p>
<p>Otro síntoma frecuente de que se está asustado de equivocarse es pensar que la decisión de la carrera universitaria no tiene vuelta atrás, que no se puede modificar y que, una vez tomada, es irreversible, y convierte al futuro en una sucesión de años donde se tendrá que hacer algo que no interesa, aburre o desagrada. Es una presión grande, muchas veces también promovida, sin quererlo, por los propios padres o adultos cercanos, que están preocupados por el futuro de sus hijos y generan más ansiedad que tranquilidad para decidir.</p>
<p>Un tercer síntoma aparece cuando ya se empezó a cursar la carrera universitaria, y se advierten señales de que no es la que más se ajusta a la propia vocación. Es confundir esa sensación con la idea de que en realidad no gusta la universidad, o un profesor, o alguna materia, pero que, cambiando de institución, o cursando a la tarde, o tratando de &ldquo;zafar&rdquo; un examen, el panorama se aclarará. </p>
<p>Finalmente, el síntoma más claro del miedo es pensar que sentirlo ya es sinónimo de haberse equivocado de Carrera universitaria.</p>
<p>Para cada uno de estos síntomas hay remedio, e incluso hay algunos que curan varios a la vez. Veamos algunos, como sugerencia:</p>
<p>-Imaginar que los profesionales exitosos o felices con sus carreras que vemos alrededor seguramente tuvieron miedo de equivocarse cuando comenzaron a estudiar. Preguntar a nuestros padres, profesores y conocidos cómo se sentían en aquella época y enterarse de si algunos incluso hicieron varios intentos antes de encontrar la carrera universitaria para ellos.</p>
<p>-Poner el miedo en palabras. Decir que uno lo siente. Estar inseguro ante cualquier decisión importante en la vida no es un síntoma de debilidad, ni un anticipo de fracaso, sino una señal de madurez. Los adultos responsables dudan. Eso sí: no se quedan con eso, sino que tratan de entender las raíces de los temores y de enfrentarlos para poder decidir.</p>
<p>-Pedir ayuda. Seguramente hay alrededor padres, centros de orientación vocacional, profesores o familiares que pueden ayudar y acompañar para tomar la decisión.-Despejar el panorama. Es decir, entender si el malestar con una carrera universitaria se debe a un error en la elección (muchas veces por falta de información) o a los miedos normales a lo nuevo. Cambiar de carrera soluciona equivocaciones vocacionales, pero no termina con el temor a poder atravesar la educación universitaria. </p>
<p>-Si se está seguro de que es la carrera lo que no satisface, entonces llegó el momento de replantear la decisión tomada y estar listo para pensar nuevamente en el propio proyecto y, ya con la experiencia primera, elegir otra vez y, seguramente, mejor.</p>
<p>En general, los orientadores vocacionales y psicólogos especializados coinciden en que la mejor actitud cuando se elige una carrera universitaria es admitir que el error es una posibilidad, pero no un fracaso del que no se vuelve. Es más, para muchos, una primera carrera que no se terminó fue la manera de encontrar la vocación verdadera.<br /> <br /> (*) Periodista, subeditora de la sección Cultura del diario La Nación y docente en la Universidad Católica Argentina (UCA).</p>
<p> </p>							
							<a href="Miedos_positivos_nota-29"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/29_2011_07_07_14_53_43feliz.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Miedos positivos" title="Miedos positivos" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Payamedicos, curando con una sonrisa</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-28</link> 

<pubDate>2011-07-07 14:45:56</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Después de egresar del Colegio Nacional Normal de Lomas, José Pellucchi (44) decidió comenzar a estudiar Biología, carrera que, por cuestiones del destino, movería el timón de su vida hasta llevarlo a la medicina, que combinaría luego con el arte. La decisión de un cambio llegó con un trabajo para la facultad sobre el comportamiento psicológico de ciertos peces. Eso le despertó curiosidad por comenzar a estudiar el comportamiento del &ldquo;animal&rdquo; más perfecto y desarrollado: el hombre. Una vez recibido de médico, se especializó en psiquiatría, terapia intensiva y diagnóstico por imágenes. Paralelamente, dividía su tiempo estudiando Bellas Artes y Teatro. Todos estos conocimientos terminaron conjugándose en uno solo cuando creó Payamédicos, una asociación integrada predominantemente por médicos, psicólogos, estudiantes y artistas, con la misión de contribuir a la salud emocional de los pacientes hospitalizados.</strong></p>
<p><strong>¿Te costó especializarte en tantas ramas bien diversas?</strong></p>
<p>No. Tengo muy desarrollado el instinto epistemofílico (<em>estudio de las cosas</em>). Me encanta el conocimiento. Soy un estudioso, y siempre fue un placer todo lo que hacía.</p>
<p><strong>¿Cuándo te diste cuenta de que la medicina y el arte se podían combinar?</strong></p>
<p>Pensar que todo se divide es un problema filosófico. Para mí es más fácil encontrar conexión entre las cosas antes que resignarse a las separaciones. La primera unión entre lo artístico y lo médico fue cuando estaba en el curso superior de psiquiatría y formé un grupo que se llamaba Los Ribas. Junto con otros médicos, hacíamos prevención a través del teatro. Luego, con algunos de ellos, comenzamos a trabajar terapéuticamente con pacientes hospitalizados, y ahí se creó Payamédicos.</p>
<p><strong>¿Cómo es el trabajo que realizan?</strong></p>
<p>Trabajamos terapéuticamente utilizando técnicas teatrales, como <em>clown</em>, música, magia, malabares, danzas, etc&hellip; Antes de visitar a un paciente, hacemos un &ldquo;payapase&rdquo;, donde conocemos su historia: el pronóstico, la situación vincular con su familia, con el resto de los pacientes, con nuestros  colegas y qué pasó cuando se internó. Muchas veces se quedan sin trabajo, los abandonan; muchos chicos pierden escolaridad, amistades, etc. A partir de esto, establecemos una estrategia desde lo psicológico, y después desde lo estético-artístico, buscando lo mejor para cada paciente. También algo fundamental es la preparación de la &ldquo;payaética&rdquo;; con cada paciente hay muchas palabras que elegimos no usar porque pueden traer una reminiscencia al problema que los afecta.</p>
<p>Una vez que termina la jornada de trabajo, nos encontramos y hacemos un &ldquo;payabalance&rdquo;. Ahí se ve cómo respondió cada paciente. También analizamos la figura de cada médico y el vínculo que desarrolló, ya que en muchas situaciones es algo bastante difícil.</p>
<p><strong>¿Qué efecto produce en el paciente una intervención de ustedes?</strong></p>
<p>Un paciente, después de una intervención de Payamédicos, aumenta su potencia. Cuado se ríen, liberan endorfinas, y eso ayuda a recuperarse. El sistema anímico está conectado con el inmunológico y, a mejor estado de ánimo, mejores defensas.</p>
<p>Además, una de las cosas más importantes que buscamos es la producción de subjetividad, que el paciente sea un sujeto, deje de ser un objeto pasivo y que tenga un encuentro intenso. Apuntamos a eso, a la intensidad con que se viven las cosas. Uno puede estar muy sano, pero estar completamente muerto, y se puede estar cercano a la muerte, pero tener un encuentro de tal intensidad que mueva muchos resortes nuevos, y eso es la vida.</p>
<p><strong>¿Cómo eligen a los pacientes?</strong></p>
<p>Los médicos de cabecera nos piden que vayamos a visitar a ciertos pacientes. También lo piden los enfermeros, sus propios familiares, o nosotros si en alguna visita vemos que a un paciente le puede llegar a servir.</p>
<p><strong>¿Patch Adams fue una influencia para ustedes?</strong></p>
<p>Fue una ayuda en la difusión. Nosotros habíamos empezado a trabajar en esto antes de que saliera la película. Cuando la vimos, nos incentivó mucho saber que había otros que hacían algo parecido.</p>
<p>A Patch lo conocimos cuando vino a la Argentina y nos hicimos amigos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que, si bien teníamos muchas similitudes, también había diferencias. Lo nuestro va más por el lado científico, somos más rigurosos, mientras que lo de Patch va por el lado social. Con él puede trabajar cualquiera que tenga buena onda y sea solidario. Nosotros buscamos una formación más sólida. No somos ni mejores ni peores, sino distintos.</p>
<p><strong>¿Qué fue lo más loco que hicieron por los pacientes?</strong></p>
<p>Todos los años celebramos las &ldquo;payafestividades&rdquo;, aprovechando las fiestas religiosas y las clásicas. Si bien no pertenecemos a ninguna religión ni partido político, hay chicos en el grupo que sí. Elegimos estas fiestas porque exceden de esos marcos. Por ejemplo, festejamos las &ldquo;payanavidades&rdquo;, tenemos un &ldquo;payanoel&rdquo;, con &ldquo;payatrineo&rdquo; y &ldquo;payarrenos&rdquo;. Todo lo hacemos con elementos que desdramaticen la realidad de estar en un hospital. Un trineo es una silla de ruedas; los cuernos de los renos, guantes de latex inflados, y las tabulaciones son las riendas. Los pacientes se acostumbran y ven esto como algo familiar.</p>
<p>Varias veces organizamos fuegos artificiales y globos aerostáticos de colores en el patio central del hospital. Hacer esto fue casi una operación comando. Iban varios &ldquo;payamédicos&rdquo; avisando a los pacientes en qué momento tenían que mirar por la ventana, y de pronto se encontraban con todo lo que habíamos preparado. Fue muy lindo poder verlos en cada ventana, sosteniendo el suero con la mano y con la cara iluminada por las luces de colores.</p>
<p>Este tipo de &ldquo;payanavidades&rdquo; terminó con la tragedia de Cromañón. A muchos de nosotros nos tocó recibir a los chicos esa noche. Como personal, quedamos afectados y ya no queremos saber nada con el fuego.</p>
<p><strong>¿Reciben algún subsidio?</strong></p>
<p>Somos una asociación civil sin fines de lucro y muy rara vez recibimos alguna ayuda. Por primera vez, el año pasado, el ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires nos hizo un contrato para trabajar en el Hospital Ludovico, de La Plata. Eso fue bueno, porque si bien no es un sueldo, nos ayuda a cubrir los viáticos y comer un sándwich al terminar nuestro trabajo.</p>
<p><strong>¿Cómo influyó en vos haber creado Payamédicos?</strong></p>
<p>Gran parte de mi subjetividad está puesta en esto. Le dedico mucha energía. Me sustenta. Poder producir es una forma de sacarnos el vacío, la locura y la muerte. Estamos en una cultura que nos vende el deseo de lo que &ldquo;nos falta&rdquo;; el capitalismo lo aprovecha y nos vende esas cosas &ldquo;faltantes&rdquo;. Cuando me quedaban dos materias para recibirme de médico, pensaba &ldquo;que bárbaro cuando sea médico&rdquo;. Después me recibí, y no pasó nada. El deseo debería ser producción, por ejemplo, ser médico es algo a lo que uno puede llegar, pero ser &ldquo;payamédico&rdquo; es algo que produje, lo inventé yo. Esto tiene un cuerpo propio entre el teatro y la medicina, el <em>clown</em> y el psicoanálisis. Es una producción deseante. Eso nos sustenta.</p>
<p> </p>
<p><strong>EXTRA:</strong></p>
<p><strong>¿Dónde encontrarlos?</strong></p>
<p>El trabajo se realiza en las salas de internación, terapia intermedia e intensiva, pasillos, salas de espera, prequirófano, salas de recuperación postquirúrgica, en las habitaciones de los pacientes, durante  estudios o procedimientos médicos dolorosos e invasivos o donde lo solicite el equipo médico. En este momento, Payamédicos interviene en el Hospital de Gastroenterología &ldquo;Bonorino Udaondo&rdquo;, con pacientes adultos; en el Hospital de Clínicas &ldquo;José de San Martín&rdquo;, con pacientes pediátricos; en la Sala 29 de HIV Pediátrico del Hospital Muñiz; en el Hospital Ludovico de La Plata; y en el Hospital Bouquete Roldán en Neuquén. Próximamente, Payamédicos comenzará a trabajar en los hospitales Álvarez y Durand, en la Ciudad de Buenos Aires. </p>
<p> </p>
<p><strong>Cursos de formación</strong></p>
<ul>
<li>Talleres de teatro y <em>clown</em> orientados al trabajo      hospitalario. Dr. José Pellucchi</li>
<li>Cursos sobre aspectos      psicológicos del paciente orgánico grave, pre y postquirúrgico, relación      médico-paciente, cuidados paliativos, duelo, muerte. Lic. Andrea      Romero.</li>
<li>Otros      profesionales y artistas invitados que colaboran con la capacitación.</li>
</ul>
<p><strong>Contacto con Payamédicos</strong></p>
<p><a href="http://www.payamedicos.org.ar/">www.payamedicos.org.ar</a></p>							
							<a href="Payamedicos,_curando_con_una_sonrisa_nota-28"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/28_2011_07_07_14_45_57payamedico.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Payamedicos, curando con una sonrisa" title="Payamedicos, curando con una sonrisa" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Mejor hablar de ciertas cosas: TABAQUISMO</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-27</link> 

<pubDate>2011-07-07 14:20:04</pubDate> 
<description><![CDATA[<p>El tabaquismo es una de las peores adicciones de la historia de la Humanidad. Cada año, mueren en el mundo cinco millones de personas a causa del cigarrillo, muchas más muertes que las ocurridas en accidentes de tránsito, o por enfermedades como el SIDA y la tuberculosis juntos.</p>
<p>Empezamos a fumar por curiosidad; lo hacemos desafiando una sustancia muy poderosa: el tabaco, que tiene una capacidad adictiva superior a la de la heroína y la cocaína. Además, está respaldado por una industria multimillonaria. Creemos que podemos controlar su consumo, que el cigarrillo nos ayuda a calmar la ansiedad. No somos conscientes de que el humo que inhalamos provoca cáncer o puede ser la puerta de entrada a otras adicciones. Y si seguimos fumando, es probable que el cigarrillo termine por matarnos.</p>
<p>&ldquo;La adolescencia es un período de transición entre la niñez y la adultez. En ese lapso, los chicos atraviesan varios duelos. Por eso es una etapa tan difícil y tan conflictiva&rdquo;, explica la psicóloga Corina Samaniego. &ldquo;Los adolescentes tienden a presentar más conductas riesgosas, entonces, empiezan a experimentar situaciones que antes no vivían. El cigarrillo es una de esas conductas&rdquo;, concluye.</p>
<p>Fumar tiene muchos significados: puede considerarse un indicio de que ya somos grandes; la aventura de hacer algo prohibido; o el comienzo de un momento de placer. Pero es una adicción que genera una dependencia física y psicológica de la que es muy difícil salir. Comparada con otras adicciones, parece inofensiva, pero lentamente destruye la salud. Es un negocio legal que da ganancias millonarias y mata a más gente que las guerras y que muchas enfermedades: las personas que fuman tienen entre 15 y 20 veces más posibilidades de contraer cáncer que aquellos que nunca han fumado. En la Argentina, mueren 40.000 personas cada año por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Uno de cada tres argentinos que muere antes de los 65 años de edad lo hace por las mismas razones. Esta adicción, que termina con la vida de tantos adultos, empieza como un juego inocente en la entrada a la adolescencia.</p>
<p> </p>
<p><strong>Un amigo que no ayuda</strong></p>
<p>El hábito de fumar se inicia muchas veces en la adolescencia. A escondidas de los padres, en el baño de la escuela, en una plaza.</p>
<p>Cuando fumás por primera vez, no pensás en las consecuencias que esto trae. No sabés que el cigarrillo retarda el desarrollo de los pulmones. Y tampoco que cuanto más joven empezás a fumar, más difícil es dejarlo.</p>
<p>Evelyn Saulo tiene 16 años y una hermosa cara de nena. Sin embargo, apenas entró en la adolescencia, comenzó a fumar. Tenía sólo 13 años cuando tomó por primera vez un cigarrillo.</p>
<p>&ldquo;Empecé a comprarme cuando estaba triste, cuando estaba re depresiva. Cuando estoy con ganas de llorar, angustiada, voy y pido una moneda, o le saco una moneda a mi mamá&rdquo;, cuenta. Y confiesa: &ldquo;Quiero dejar el cigarrillo, quiero solucionar mis problemas en vez de estar triste. En vez de hablar y confiar en esas personas, agarro un cigarrillo y me lo fumo. Y bueno, ahora espero que no sea más así&rdquo;.</p>
<p>En los últimos años, la adicción al cigarrillo se incrementó más entre las mujeres que entre los hombres. Muchas chicas que fuman quieren dejar de hacerlo, pero no lo logran porque temen aumentar mucho de peso. Otras, directamente, fuman para no comer, ya que, al hacerlo, se alteran las funciones corporales, y disminuye la sensación de hambre.</p>
<p>Pero el cigarrillo nunca resulta una ayuda para el organismo: las mujeres que fuman tiene tres veces más probabilidades de ser infértiles que las que no lo hacen y también tienen mayor riesgo de contraer cáncer de cuello de útero.</p>
<p>Desde Santa Rosa, La Pampa, Franco Marenda acerca su testimonio. Comenzó a fumar a los 12 años. &ldquo;Iba a una escuela agraria, donde estábamos internados de lunes a viernes. Entonces, en el colectivo, un pibe más grande me dice: &lsquo;Tomá, ¿querés probar?&rsquo;. &lsquo;No&rsquo;, le contesto. Pero un par de días después, me dice: &lsquo;Tomá, probá&rsquo;. &lsquo;Bueno&rsquo;, le digo yo, y probé&rdquo;, relata con detalle.</p>
<p>Franco cuenta que la primera sensación que tuvo fue de ahogo. Pero insistió. &ldquo;&lsquo;Uy, si este fuma, yo tengo que fumar también&rsquo;, pensé, &lsquo;él es grande, y yo soy chico, pero él fuma, y yo tengo que fumar también&rsquo;&rdquo;. Entonces, &ldquo;si él puede, yo tengo que poder también&rdquo;. Dice que su adicción derivó en una charla familiar donde le recordaron que sus dos abuelos habían muerto a consecuencia del cigarrillo. &ldquo;Yo digo que ya fumo, y les guste o no, ya agarré el vicio, ya me atrapó, ya está. Y bueno, hoy, con 19 años, todavía no lo dejé&rdquo;, se apena, aunque sostiene que para él el cigarrillo es &ldquo;la peor mugre que existe sobre la tierra&rdquo;.</p>
<p>Asegura que sólo piensa en dejar cuando hace números. &ldquo;Mirá la cuenta que saqué: juntando todos los cigarrillos que fumé desde que comencé, a un atado por día, son 51.000 cigarrillos en siete años. Es una locura. Tengo en mi cuerpo 51.000 cigarrillos, ¡el humo de 51.000 cigarrillos!&rdquo;, dice alarmado.</p>
<p>&ldquo;Ya hace bastante que fumo, y fumo cada vez más. Y estoy en un punto en el que el cigarrillo me llegó a dominar. Es más: hoy, si no tengo cigarrillos, me vuelvo loco&rdquo;, confiesa desesperado.</p>
<p>Muchos fuman para controlar la ansiedad, para aliviar las tensiones, para calmar el estrés. El cigarrillo, como toda sustancia adictiva, produce una momentánea sensación de calma. Pero, a cambio, genera una ansiedad mucho peor: la de volver a fumar. Si consideramos el precio accesible de un atado de cigarrillos, y lo fácil que es conseguirlo, es muy probable que caigamos en la tentación.</p>
<p> </p>
<p><strong>Tabaco e historia</strong></p>
<p>El tabaco es una planta de la familia de las Solanáceas. Las dos especies más importantes son la Nicotiana Tabacum y la Nicotiana Rústica. Los indígenas americanos lo usaban de diversas maneras antes de la llegada de los españoles. Colón observó esa costumbre y decidió llevarla a España, desde donde se difundió al resto de Europa.</p>
<p>En 1881, un joven estadounidense de sólo 21 años llamado James Bonsack patentó una máquina para enrollar tabaco que podía preparar 120.000 cigarrillos por día. Esto, junto con la invención de los fósforos, facilitó la popularización de los cigarrillos.</p>
<p>Hoy es un negocio millonario. Las compañías tabacaleras muchas veces apelan a los jóvenes como principal objetivo, ya que saben que si los conquistan, tendrán clientes asegurados por muchos años. Seis de cada diez adolescentes fumaron alguna vez. La edad de inicio en el consumo de cigarrillos es cada vez menor en la Argentina. El 15% de los chicos de entre 10 y 12 años fuma. De los 12 a los 14 años, la cantidad de fumadores sube al 25%. Y pasando los 16 años, fuma el 40% de los argentinos. Si analizamos por género, fuma el 34% de las mujeres y el 47% de los hombres. La mitad de todos ellos intentó dejar el tabaco en el último año y no lo consiguió.</p>
<p>Es que a pesar de que la publicidad de cigarrillos está prohibida, el cigarrillo siempre tuvo un vínculo muy fuerte con la imagen. El cine y la televisión nos mostraron actores fumando, deportistas fumando, mujeres hermosas fumando.</p>
<p>Durante años, se asoció el cigarrillo con un estilo de vida, una manera de ser que poco tenía que ver con la realidad. En ninguna publicidad había personajes desesperados por fumar, ni enfermos, ni moribundos. Ni siquiera había humo. Cada año, se venden en el mundo seis trillones de cigarrillos; la ganancia estimada alcanza US$20.000 millones.</p>
<p>&ldquo;Se cree que la nicotina, al estar procesada junto con el amoníaco, en la industrialización del tabaco, genera mayor potencia adictiva, que puede superar hasta cinco veces a la de la cocaína o la heroína, también por su velocidad de llegada al cerebro, en el pico y en el tiempo muy corto. De eso también depende en gran parte su potencial adictivo&rdquo;, cuenta la doctora Brunilda Casetta, especialista en enfermedades respiratorias.</p>
<p>Un cigarrillo no se arma sólo con hojas de tabaco. También se usan casi seiscientos agregados, entre los que se destacan sustancias como el amoníaco y venenos como el arsénico o el cianuro, usados para lograr que los cigarrillos sean más suaves y más sabrosos.</p>
<p>El humo aspirado contiene unas 4000 sustancias químicas, varias de las cuales son muy tóxicas. Más de cuarenta de estas sustancias han demostrado ser cancerígenas.</p>
<p>En la Argentina, más de la mitad de los fumadores afirma que quiere dejar el cigarrillo, pero no puede hacerlo. Eso se debe a su elevado poder adictivo. El 95% de la nicotina que se aspira llega al pulmón. De ahí pasa a la sangre y alcanza los distintos órganos en menos de 20 segundos. Su acción se percibe de inmediato, ya que llega al cerebro en aproximadamente 7 segundos.</p>
<p>Los pulmones están constituidos por más de 300.000 alvéolos, que son los encargados de extraer el oxígeno del aire. Cada cigarrillo contiene 20 miligramos de alquitrán. Una persona que fuma un atado por día lleva a sus pulmones 73 gramos de alquitrán en el término de un año. Luego de fumar tabaco durante una década, los pulmones acumulan casi ¾ kilos de alquitrán. Este destruye los miles de sacos o alvéolos, y provoca una enfermedad incurable: el enfisema pulmonar. La superficie útil de los pulmones se reduce, y cada vez se hace más difícil respirar.</p>
<p>A diferencia del cáncer de pulmón, que generalmente es mortal al año de ser diagnosticado, el enfisema mata de forma lenta.</p>
<p>En nuestro país, fabricar cigarrillos también es un buen negocio, con 8 millones de clientes incondicionales. En 2007, se vendieron más de 2051 millones de paquetes de cigarrillos, y los fumadores gastaron $5515 millones, en promedio, casi $700 por persona en un solo año. Desde 2003, la industria tabacalera argentina restringió sus campañas publicitarias en medios de comunicación. Se enfocó en el auspicio de espectáculos masivos y en el diseño de sugerentes carteles para la vía pública que asocian el consumo de cigarrillos con ideas como la libertad, la diversión, la independencia o la personalidad.</p>
<p>Cada dosis de nicotina aumenta la liberación del neurotransmisor &ldquo;dopamina&rdquo; en el sistema nervioso. Esto produce placer, alegría y aumento del estado de alerta. El efecto se disipa a los pocos minutos, haciendo que el fumador desee prender otro cigarrillo para repetir los efectos placenteros.</p>
<p>Casetta comenta al respecto: &ldquo;Los efectos dañinos más famosos son los ejercidos sobre el pulmón, que generan cáncer de pulmón, estos fueron los primeros datos importantes que se diagnosticaron en los 60. También entonces se conoció que es causa de EPOC o enfisema, de bronquitis crónica, o sea, de una incapacidad respiratoria progresiva. Además, que es la quinta causa de muerte en el mundo&rdquo;.</p>
<p>Y concluye: &ldquo;Durante la abstinencia, el lapso más duro es lo que se llama crabing, que es un período de urgencia. Es la sensación de que lo único que importa es fumar, y lo único que importa es que yo consiga un cigarrillo y que lo fume. En realidad, se sabe que dura entre uno y dos minutos, por eso, conocer alguna técnica de relajación, de respiraciones lentas que permitan pasar esos dos minutos, facilita la superación del crabing y puede ser muy efectiva&rdquo;. Algunas ayudas para superar ese pico de ansiedad son beber mucha agua; tomar nota del horario y motivo de cada cigarrillo que se fuma; canalizar la ansiedad de otra forma, con chicles sin azúcar o una fruta; hacer ejercicio; acudir a terapias individuales o de grupo; conocer las experiencias de otros que lograron dejar de fumar; y consultar a un médico que pueda orientarte.</p>
<p> </p>
<p><strong>El futuro</strong></p>
<p>José Fernández tiene 65 años y es oxígeno dependiente. El cigarrillo lo está matando de a poco desde hace unos meses. Anda por la vida con una mochila de oxígeno que le da un máximo de cinco horas de autonomía. Comenzó a fumar a los 14 años, haciéndose &ldquo;el piola&rdquo; con sus amigos. De a poco, el cigarrillo lo fue atrapando, se le fue haciendo difícil dejarlo. &ldquo;Yo fumaba mi primer cigarrillo con el desayuno y bueno, seguía a la tarde hasta las 10, 11 de la noche, y en ese momento no fumaba tanto, apenas dos atados. En el año 76, cambié de trabajo y ahí sí me puse loco. Empezaba mí día a las 6 de la mañana y terminaba a la 1.30 o a las 2 de la madrugada del día siguiente. Pasé a cuatro atados y alguna vez abrí un quinto&rdquo;, describe.</p>
<p>&ldquo;A mí me internaron de urgencia, derecho a terapia intensiva, en el Hospital Tornú. Ahí ya me decretaron el enfisema. Estaba muy mal, muy mal. Vino un sacerdote a darme la extremaunción. Me despedí ese día, me puse a llorar, pedí perdón, no me quería morir. Y al otro día, me hicieron una operación, algo que ellos llaman &ldquo;neumotórax&rdquo;, sin ningún tipo de anestesia, porque no la resistía el pulmón&rdquo;, se emociona. Y se salvó. Hoy sobrevive gracias al concentrador de aire que tiene en su casa.</p>
<p>José es la cara que jamás mostraría una publicidad de cigarrillos. El final de una historia que, como la de muchos fumadores, empezó como un juego adolescente y hoy transcurre en medio del dolor de una enfermedad. Las adicciones son siempre autodestructivas. Así como al fumar aceptamos el daño que nos estamos provocando, uno mismo es quien decide cuándo parar.</p>
<p>El tabaquismo es una adicción muy grave, por la que mueren cinco millones de personas por año. Y si no te mata, te destruye físicamente o te conduce a otras adicciones. No está bueno fumar. Con un cigarrillo en la mano, no nos convertimos en personas más inteligentes, más lindas o más atractivas. Al fumar, somos más esclavos, más dependientes. Y cuando nuestro cuerpo dice &ldquo;basta de humo&rdquo;, es demasiado tarde. Si ya fumás, hacé el intento de dejar el cigarrillo. Y si estás tentado de hacerlo, es importante que sepas que es muy difícil dejarlo.</p>
<p> </p>
<p>Gentileza Rosstoc</p>							
							<a href="Mejor_hablar_de_ciertas_cosas:_TABAQUISMO_nota-27"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/27_2011_07_07_14_20_05pucho.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Mejor hablar de ciertas cosas: TABAQUISMO" title="Mejor hablar de ciertas cosas: TABAQUISMO" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Taringa la red social más grande y polémica de Latinoamérica</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-26</link> 

<pubDate>2011-07-07 14:09:15</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Corría el año 2006, los hermanos Matías y Hernán tenían un <em>host</em> de Internet llamado </strong><strong>Wiroos,</strong><strong> donde guardaban la información de usuarios que contrataban el servicio. Uno de sus clientes, </strong><strong>Fernando Sanz, alias <em>Cypher</em>, por entonces estudiante secundario, alojaba con ellos una red social llamada Taringa que había creado simplemente por diversión.</strong><strong> </strong><strong>Un</strong><strong> día, a Fernando le salió un trabajo en Costa Rica, y este episodio, sumado a que ya estaba cansado de trabajar e invertir en su iniciativa, hizo que decidiera venderlo por </strong><strong>US$ 5000</strong><strong> a los hermanos </strong><strong>Botbol</strong><strong> y a dos socios más, </strong><strong>Alberto Nakayama y Esteban Mancuso, quien se alejaría del proyecto a los pocos meses.</strong><strong> Por ese entonces, Taringa era solo una iniciativa en desarrollo que proponía a los internautas que, por medio de esta, compartieran los contenidos que quisieran.</strong></p>
<p>&ldquo;Cuando en el año 2006 Fernando se va a vivir a Costa Rica, dejó un poco abandonado el sitio porque para él era un <em>hobby</em>, no un negocio, y tenía que poner plata para mantenerlo. Era un sitio con 30.000 visitas diarias, y pensamos que nosotros podíamos mejorarlo. Entonces, lo compramos, lo reprogramamos y, en febrero de 2007, lo relanzamos&rdquo;, nos explica Matías, el mayor de los hermanos Botbol.</p>
<p>La página no había quedado en manos de cualquiera. Los tres socios, todos menores de 30 años de edad, no tardaron en ajustar y pulir la prometedora adquisición. Afirma Matías: &ldquo;Los cambios principales fueron organizar la base de datos, la estructura general a nivel cogido, y posicionar Taringa en los buscadores&rdquo;. El resultado no pudo ser mejor: en menos de dos años, transformaron el sitio en una de las redes sociales más convocantes de toda Latinoamérica.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Funcionamiento</strong></p>
<p>La propuesta fue bien simple: mediante un sitio web despojado al máximo de elementos innecesarios, le ofrecieron los usuarios la posibilidad de registrarse y publicar gratuitamente todos los contenidos que se les ocurrierran, siempre y cuando (en teoría) no violasen derechos de autor ni fueran ofensivos para terceros. Es importante aclarar que Taringa no funciona como un lugar para alojar dichos contenidos, sino que es una suerte de nexo entre quien busca algo y el lugar en el que eso se encuentra alojado en la web. Una vez hecho el enlace, la información se clasifica (video, texto, música, humor, <em>software</em>, etc.) y se pone a disposición de todos. Al ser una comunidad, el resto de los usuarios puede debatir y opinar sobre los contenidos compartidos. No por nada, el eslogan de la red es &ldquo;Inteligencia Colectiva&rdquo;. Además, para mejorar la calidad del contenido, Matías nos explica que los usuarios poseen un sistema de puntajes para evaluar constantemente la información: &ldquo;Cada usuario registrado, tiene una determinada cantidad de puntos diarios. Ellos pueden dar hasta diez puntos por <em>post</em> (la información que encontraron publicada). Esto genera una especie de evaluación de contenidos, y, de esa forma, se van clasificando según calidad y categoría. Esos puntos también sirven para evaluar a los usuarios&rdquo;. A grandes rasgos, ese es el funcionamiento del sistema, simple, directo y al grano. Uno entra, busca, encuentra, descarga y brinda un puntaje a lo obtenido.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Crecimiento</strong></p>
<p>A partir de que los Botbol y Alberto tomaron la posta de Taringa, el sitio no paró de crecer, y los números dan escalofríos: ¡un millón y medio de usuarios registrados, casi tres millones de visitas por día y picos de 140.000 personas <em>on-line</em> al mismo tiempo! Mensualmente, recibe más de 10 millones de visitas desde Argentina, lo que representa más del 50% de la totalidad de los usuarios de Internet del país. En la charla, Matías dice que estas cifras no los inquietan del todo porque, al fin y al cabo, &ldquo;son solo números que aparecen en las estadísticas&rdquo; y que no toman verdadera conciencia de la magnitud. Igualmente, no puede evitar contarnos una anécdota que lo sacudió un poco: &ldquo;Fui a uno de los recitales de Soda Stereo en el estadio de River y me quedé mirando la gente. Eran 60.000 personas. Quedé <em>shockeado</em> al pensar que era la misma cantidad que había en ese momento en Taringa&rdquo;.</p>
<p>A partir de este año, el inquieto trío se la jugó por poner un pie en tierras más cálidas y abrieron una sucursal en Brasil. Según explica Hernán Botbol para la revista <em>Newsweek: </em>&ldquo;Brasil es un país que está muy avanzado en el mundo <em>on-line</em>, por lo cual, las inversiones en publicidad en Internet son mucho más altas que el promedio de la región&rdquo;. Y agrega: &ldquo;Esperamos que con Brasil se repita el éxito alcanzado en Hispanoamérica, ya que este país representa la mitad de los usuarios en Latinoamérica. Hay muchas posibilidades de que el crecimiento en 2009 sea explosivo si se repite el fenómeno que se viene dando en América Latina&rdquo;.</p>
<p>Actualmente, Taringa se sustenta con las publicidades, desde marcas como Axe, Rexona y Nike, hasta el candidato oficialista en Capital Federal Carlos Heller, quien comenzó a publicar <em>banners</em> para hacer campaña. Hernán afirma que quien elige publicitar en una red social debe hacerse cargo después de lo que la gente opine. Por eso, si un político quiere publicitarse, que lo haga, pero que sepa que la gente puede opinar libremente. ¿Cuánto cuesta una campaña en Taringa? Si uno entra en la sección Anuncios, que figura al final de la página, encuentra que las posibilidades van desde menos de $3.000 hasta arriba de los $30.000 mensuales. Según una nota publicada en mayo por la revista <em>Newsweek</em>, la facturación de estos muchachos podría ascender a los US$ 40.000 por mes.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Polémica</strong></p>
<p>Hasta este punto, todo es gloria, y un horizonte jugoso y prometedor. Pero qué pasa con todo el contenido publicado que posee derechos de autor, como discos, películas, series o toneladas de <em>software</em>, que los usuarios intercambian libremente. El flujo de información alcanzó tal nivel, que uno puede encontrar desde un video gracioso de un bebé que no para de reírse mientras acaricia a un gato, hasta la última película hollywodense todavía no estrenada en los cines locales. Si bien la empresa elimina cualquier contenido que sea denunciado por poseer derechos, cae de maduro que es un trabajo casi imposible. ¿Su defensa? Nada de lo que aparece fue publicado por ellos o alojado en su sitio, sino que se trata de enlaces ofrecidos por los usuarios. Por lo tanto, parecerían jugar al filo de la legalidad. Según Matías: &ldquo;Aunque algunos nos comparan con otros sitios ilegales, nosotros, siempre que hay algún tipo de denuncia, enseguida bajamos el contenido&hellip; Tampoco los usuarios están haciendo nada ilegal porque la ley no aplica todavía sobre esto. Compartir un <em>link </em>no es ilegal. En el caso de que se hiciera una ley, nos hicieran un juicio y se bajara Taringa, iría en contra de lo que es el concepto de Internet, y bajo esa idea también Google o Yahoo! dejarían de existir. Lo que pasa es que la industria necesita defenderse de alguna forma, pero esto es el futuro. En cincuenta años, el concepto de 'me compro un disco y no me lo bajo de Internet' 'fue'. Hoy mismo, ¿quién compra un CD? Es un problema que no creo que puedan resolver. La gente no va a dejar de bajar contenidos. Ya existe la tecnología. Es la industria la que tiene un modelo de negocio que quedó antiguo&rdquo;.</p>
<p> </p>
<p><strong>Taringa hoy</strong></p>
<p>¿Cuánto vale actualmente Taringa? Creo que pocos deben saber a ciencia cierta lo que vale esta gallina de los huevos de oro. Por ejemplo, Fotolog.com cobró US$ 10 por usuario registrado, y algunos estiman que podría ocurrir algo similar en este caso. ¿Qué sentirá este trío sub30 cuando en sus cabezas aparece un verde número quince acompañado de seis enormes ceros? Es muy sorprendente la tranquilidad con la que hablan al respecto, muy lejos de lo que uno podría esperar. A lo largo de la entrevista, a Matías no se le mueve un pelo para responder sobre el tema. &ldquo;Cuánto puede valer Taringa es muy relativo. Uno no le puede poner precio, ni es algo que nos preocupa demasiado porque esto nos divierte y no estamos trabajando para esperar tres meses, vender el sitio e irnos a Cancún. Si se da la posibilidad y ofertan, lo veremos. Estamos más preocupados por estar agregándole chiches y mejorando el sitio&rdquo;. Y con gran tranquilidad, como si no supiera lo que tiene en sus manos, aclara: &ldquo;Somos un poco inconscientes en esto, no nos la creemos, seguimos pensando en crecer. Sabemos que un sitio web es algo efímero, si bien es superpopular. Si se te sube la fama, te dormís en los laureles y el proyecto se muere. Hay un montón de casos donde los dueños se olvidaron de sus usuarios y, justamente, un sitio son los usuarios y no uno&rdquo;.</p>
<p>En las oficinas de Taringa, reina un gran silencio, aunque hay doce personas, más los tres fundadores trabajando constantemente. A pesar de que no lo reconozcan del todo, saben que su momento puede llegar en cualquier minuto. Un mail o un llamado inesperado pueden cambiarles la vida para siempre a estos tres socios. Pero siguen tranquilos. Realmente se les nota en sus caras y en la forma de hablar. No usan ropa de supermarcas; no tienen una mega oficina estilo loft ambientada por un decorador, como muchos que la están pegando; tienen el perfil bajo y no se desesperan, porque, en el fondo, saben que, como la pesca, es solo cuestión de esperar.</p>
<p>Por último, Matías, sabiendo a quiénes está dirigida la revista, arriesga algunos consejos desde su experiencia como emprendedor:</p>
<p>&ldquo;No piensen según la plata. Hagan lo que de verdad les gusta y para disfrutar. El resto de los beneficios, ya sean económicos o de crecimiento de proyecto, son una consecuencia de hacer lo que a uno le gusta. Hay miles de ejemplos de gente que quiso hacer proyectos y fracasó porque solo buscaba un rédito económico. En cambio, casi el 100% de todos los proyectos exitosos lo fueron porque quienes los empezaron lo hicieron con sentimiento y porque les gustaba&rdquo;.</p>
<p> </p>
<p>Quién es quién en Taringa:</p>
<p>Matías Botbol: jefe de Operaciones de Taringa!. Cofundador de Wiroos Global Solutions, empresa de hosting. Anteriormente, se desempeñó en Latin3 como Online Media Creative Leader, y en UOL como coordinador de Publicidad y Nuevos Medios.</p>
<p>Hernán Botbol: responsable de Desarrollo de Negocios de Taringa!. Cofundador de Wiroos Global Solutions. Fue manager en la empresa de entretenimientos Sierra At Tahoe y Team Leader en Teletech.</p>
<p>Alberto Nakayama: jefe de Tecnología de Taringa!. Cofundador de Wiroos Global Solutions. En la actualidad, reside en Beijing (China), donde se desempeña como Ingeniero Senior en la compañía United Virtualities. Anteriormente, fue desarrollador en UOL International y operador en SatLink.</p>							
							<a href="Taringa_la_red_social_más_grande_y_polémica_de_Latinoamérica_nota-26"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/26_2011_07_07_14_09_20taringa.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Taringa la red social más grande y polémica de Latinoamérica" title="Taringa la red social más grande y polémica de Latinoamérica" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Hecho en Buenos Aires</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-25</link> 

<pubDate>2011-07-07 13:58:49</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Buenos Aires es única y, sin duda, muchas de sus características la identifican del resto de las grandes metrópolis del mundo. Si estamos lejos, basta con mirar o recordar algunos de los elementos que la conforman para que, enseguida, nos remitan a ella. Podría mencionar los más trillados, como el Obelisco, una pareja que baila tango, una cafetería tradicional, Caminito, el Diego&hellip; en fin, los clásicos, los que vemos en cualquier postal turística. Pero también hay otros elementos que nos transportan a una Buenos Aires más personal, más nuestra, más &ldquo;real&rdquo;, donde vemos tanto lo bueno como lo malo, nuestras fortalezas y debilidades, y que también forman parte de este rompecabezas que, de algún modo, dice quiénes somos. Ahí, justamente, es donde se encuentra la revista Hecho en Buenos Aires, un proyecto con mucha conciencia social, que ya transita su sexto año de vida y que, además de dar una gran mano, expresa la voz de mucha gente que, a veces ignorada, pide a gritos una oportunidad.</strong></p>
<p> </p>
<p>Corría el año 1998 cuando a Patricia Merkin, una ciudadana más que trabajaba como traductora, le llegó a sus manos la revista británica <em>The big issue. </em>Ésta no resultó ser una revista más del mercado. Tenía como fin generar, mediante sus ventas, empleos sustentables para personas que vivían en la calle. Fue una idea que no pasó inadvertida para Patricia, quien, sin perder tiempo, comenzó a pensar en cómo realizar algo similar, pero en Buenos Aires.</p>
<p>Seguramente, la mayoría de nosotros posee cierta conciencia social y preocupación por aquellos que nos necesitan, pero pocos son los que se levantan un día y deciden jugársela por un cambio. Eso fue lo que hizo Patricia Merkin: tenía una meta e iba a luchar por ella.</p>
<p>El primer paso fue armar un grupo que compartiera la misma preocupación e interés por aquellos que menos tienen. Luego, con el objetivo de brindarles una oportunidad a las personas en &ldquo;situación de la calle&rdquo;, excluidos y desempleados, para que pudieran obtener un ingreso a través de la autogestión, comenzaron a &ldquo;patear&rdquo; en búsqueda de fondos. Lograron que el British Council (una organización internacional del Reino Unido que tiene como fin promover las oportunidades educativas y las relaciones culturales) les concediera una cierta financiación. Con esto, pudieron hacer una primera tirada de la revista de dos mil ejemplares en el año 2000.</p>
<p>Jorge Martinelli, uno de sus fundadores, nos cuenta que el primer número fue prácticamente un boceto de lo que realmente querían. Comenta que todavía recuerda aquella primera tapa, en la que podía verse a un vendedor de Hecho en Buenos Aires sosteniendo una revista, en la cual la portada mostraba una foto suya, que iba acompañada de una leyenda bien directa que rezaba: &ldquo;ANDÁ A LABURAR&rdquo;.</p>
<p>La revista era un hecho; el primer paso estaba dado, y ya contaban con los vendedores, pero para que el ciclo cerrara faltaba algo clave: gente que la comprara, la leyera y le gustara. Para lograr esto, Hecho en Buenos Aires cuenta con periodistas profesionales y colaboradores que logran un contenido serio, completo y algo fundamental: para todos.</p>
<p>Los temas que pueden encontrarse en sus páginas son de interés general, actualidad, entrevistas a artistas, líderes comunitarios y personalidades; enfoques sociales, arte y espectáculos. Asimismo, sus vendedores cuentan con un espacio en el cual escriben, reflexionan, relatan y expresan lo que llevan dentro. Explica Jorge que quienes compran la revista no son simples lectores, &ldquo;porque cada vez que alguien se acerca a un vendedor y entabla una conversación, por más mínima que sea, lo está incluyendo, y eso es una parte fundamental del ciclo&rdquo;.</p>
<p> </p>
<p>Actualmente, Hecho en Buenos Aires cuenta con alrededor de 220 vendedores (si se suman todos los que participaron desde el principio, llegan a 1930) y una tirada de 30 mil ejemplares mensuales. Cada revista tiene un costo de $2, de los cuales $1,30 son para el vendedor, y el resto es reinvertido. Pero no sólo se les ofrece la posibilidad de generar sus propios ingresos, sino que también reciben terapias de apoyo psicológico y alternativas, capacitación en ciudadanía y asesoramiento legal, y pueden participar de talleres creativos.</p>
<p> </p>
<p><strong>¿Cómo se llega a ser un vendedor de Hecho en Buenos Aires? </strong></p>
<p>El primer paso para aspirar a ser uno de sus vendedores es analizar en qué situación habitacional, social y económica se encuentra. Sobre este aspecto, sus responsables siempre hacen una importante aclaración: &ldquo;Estar en 'situación de calle' o en condiciones de vulnerabilidad social no es sólo dormir en la calle o debajo de la autopista. Puede ser que una persona no se encuentre en esta situación, pero que se albergue de forma temporaria en un hogar de tránsito, o que esté en una casa ocupada o a punto de ser desalojada&rdquo;. Pero, ante todo, destacan que dormir en las calles no es más que una de las tantas manifestaciones de la actual crisis de vivienda, desempleo y falta de oportunidades de nuestra sociedad.</p>
<p>Una vez que alguien es autorizado por Hecho en Buenos Aires a formar parte del grupo de vendedores, completa una ficha personal, firma un código de conducta y recibe diez revistas en forma gratuita. Además, se le entrega una credencial que lo identifica y se le asignan determinados puntos en las cuales podrá vender. Con el tiempo, los vendedores logran mejorar su calidad de vida, alquilar una habitación y pagar sus cosas, lo que no significa que tengan que dejar de trabajar. &ldquo;Encontrar un lugar para estar no implica que una persona haya dejado de ser excluida socialmente&rdquo;, nos aclaran.</p>
<p> </p>
<p>Razones sobran para que la próxima vez que te encuentres con alguno de los tantos vendedores de &ldquo;Hecho en Buenos Aires&rdquo; no desvíes tu mirada y, con unas pocas palabras y tan sólo $2, te lleves un buen rato de lectura y la certeza de haber ayudado a alguien.</p>
<p> </p>
<p><strong>Testimonios</strong></p>
<p>"Antes de empezar a vender la revista, dormía bajo el puente de Constitución; andaba todo sucio y perdido. Acá, hice amigos, me siento acompañado y hasta aprendí a vender, a charlar de otra forma con la gente." Eduardo Ramón, 22 años.</p>
<p>"'Hecho' me ayudó a rehacer mi vida. Antes, estaba tirado y no tenía para comer. Hoy, tengo la posibilidad de trabajar por mi cuenta y no mendigar. Me siento mejor; soy otra persona y estoy saliendo de la calle." Raúl Gustavo, 37 años.</p>
<p>"Hoy, puedo comer y vivir de otra manera; si no, estaría mangueando. Es feo estar en la calle viendo tu vida pasar siempre en el mismo lugar. Hecho en Buenos Aires nos cambió la vida." Marcelo, 30 años.</p>
<p>"La revista es muy completa, y me gustaría que nunca cambie en ese aspecto y siga con el mismo nivel. A mí, Hecho en Buenos Aires me dio mucho, me sacó de la calle, me hizo conocer gente maravillosa, soltarme más, aprender a vender y sentirme otra vez útil. Acá, se capitaliza, ante todo, el valor humano. ¿Qué más puedo pedir...?" Mirta, 54 años</p>
<p><strong><br /></strong></p>
<p><strong>Otras actividades</strong></p>
<p><em>Centro Social Puerto 21</em>: en un espacio cedido por la Secretaría de Cultura del gobierno porteño, pusieron en funcionamiento una cafetería, y crearon un programa integral de talleres creativos, terapias alternativas, apoyo psicológico, actividades culturales y de capacitación para ayudar a los vendedores/as a completar un proceso de inserción integral.</p>
<p><em>Colectivo-Salud:</em> desde 2003, junto con la organización Médicos del Mundo, funciona, en la Ciudad de Buenos Aires, un móvil sanitario que ofrece asistencia primaria, médica y odontológica para personas en situación de vulnerabilidad social.</p>
<p> </p>
<p>Contacto</p>
<p>Jorge Martinelli - 15 55 97 71 44</p>
<p> </p>							
							<a href="Hecho_en_Buenos_Aires_nota-25"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/25_2011_07_07_13_58_54hecho.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Hecho en Buenos Aires" title="Hecho en Buenos Aires" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Macanudo</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-24</link> 

<pubDate>2011-07-07 13:53:40</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Liniers es el seudónimo de Ricardo Siri, creador de un mundo de duendes, pingüinos que hablan, hombres misteriosos, gatos reflexivos y otros fantásticos personajes que cobran vida en su tira Macanudo, del diario La Nación.</strong></p>
<p><strong>A los 35 años, casado y con la llegada de Matilda, su primera hija, nacida hace sólo semanas, su historia no es muy distinta a la de otras personas, salvo por una diferencia: posee un espíritu bien optimista que le permite combinar la realidad cotidiana con un mundo surrealista y soñador que, paradójicamente, suele tener los pies bien sobre la tierra. </strong></p>
<p><strong>Para llegar a su profesión y al reconocimiento que ganó como historietista, primero debemos atravesar un camino de búsqueda y rebotes constantes. Confiesa que, después de terminar la secundaria en el Colegio St. Brendan&rsquo;s, estaba &ldquo;perdido y sin la menor idea de qué hacer&rdquo;. Luego de evaluar el escenario, encontró en la profesión de su padre, que era abogado, una posible salida, pero tuvieron que pasar siete meses de estudio para que se diera cuenta de que la cosa no iba. Probó con Ciencias de la Comunicación y le gustó, pero duró un tiempo. Tenía que seguir buscando, así que entró en Publicidad y aclara que &ldquo;tenía la idea de que debía estudiar algo que económicamente me permitiera vivir. No imaginaba que siendo artista, escritor o filósofo también lo pudiera hacer&rdquo;. Cuando la publicidad empezaba a desilusionarlo, notó que su vocación no iba a pasar por una cuestión económica, y que ése era un mal camino para encontrarla. Todavía en la facultad, decidió aprovechar las tardes libres para estudiar en un taller de historietas y, de a poco, se fue entusiasmando. También se animó a publicar en un diario universitario algunos de sus dibujos, y afirma que &ldquo;ésa fue una gran felicidad, equivalente a cuando me enteré de que iba a publicar en La Nación o, ahora, que me van a publicar en Francia y España&rdquo;. Por fin se decidió, iba a dejar su tercera carrera, había encontrado su vocación, y cuando ésta llega&hellip;, ya no hay vuelta atrás. </strong></p>
<p> </p>
<p><strong>¿De verdad no sabías qué era lo que te gustaba o no te animabas a tomar la decisión?</strong></p>
<p>No tenía la menor idea. Seguro que Picasso, a los 16 o 17 años, sabía que era un artista, pero yo no era el que mejor dibujaba de la clase, ni tampoco tenía una pulsión tan grande para el dibujo. A esa edad, para mí era lo mismo ver tele, jugar a los &ldquo;fichines&rdquo;, leer a Stephen King<strong> </strong>o dibujar (risas). Es difícil saber de antemano lo que a uno puede o no gustarle. Lo descubrí haciéndolo, y así conocí gran parte de mi profesión. (Entre risas) ¡Es medio injusto decidir a los 17!</p>
<p><strong>¿Sentís que los años previos al dibujo fueron una pérdida de tiempo?</strong></p>
<p>¡Nooo, al contrario! Si hoy puedo vivir de las historietas, es por todo lo que hice antes. Es como la película <em>El efecto mariposa</em> (un <em>film</em> sobre la manipulación del tiempo): si alterás algo del pasado, quizás el presente se modifique, y si no hubiera estudiado lo que estudié, tal vez no llegaba a lo que soy hoy. Por todo lo que pasé, fueron como &ldquo;un montón de buenas mini noticias&rdquo; que me acercaban a mi profesión. Todo es para bien. Lo que uno estudia te enseña a pensar y a conocer. ¡No hay que desesperarse!</p>
<p><strong>¿Es verdad que muchos historietistas son muy tímidos?</strong></p>
<p>Sí. Es una constante en el 90% de los dibujantes. Este trabajo es una evasión enorme y es muy antisocial. Metemos la cabeza en el escritorio y, durante tres o cuatro horas, no le hablamos a nadie (se ríe). Todos nosotros tenemos, en alguna parte de nuestra infancia, algo de esto guardado. Por ejemplo, conozco a muy pocos historietistas que jueguen bien al fútbol. En mi caso, cuando estaba en el colegio y había un partido, como jugaba mal me quedaba en clase dibujando; y si hubiera jugado bien, por ahí ahora sería abogado (risas). Entonces ya saben. ¡Los chicos con problemas como nosotros también tienen posibilidades!</p>
<p><strong>¿Te dio cierto desahogo poder comunicarte a través del dibujo?</strong></p>
<p>Sentí que le ponía voz a mi timidez. Cuando era chico, me acercaba a las mujeres y les decía (con voz baja y finita): &ldquo;¿Hola, querés bailar?&rdquo;. Entonces, me decían que no, y me iba destrozado. Ese &ldquo;querés bailar&rdquo; no era mi verdadera voz; era apenas una vocecita llena de pánico. La historieta fue una manera de contar lo que me pasaba.</p>
<p><strong>¡Ah! ¡Entonces fue un recurso para levantar minas!</strong></p>
<p>(Carcajada) ¡No, porque ya había conocido a mi mujer! Me enamoré y hoy estoy con ella. ¡Un desperdicio total de posibilidades! Ése es el humor cruel que tiene Dios. A los 18 años me decía a mí mismo: &ldquo;¡Dónde están las minas!&rdquo;. Y ahora que vienen un montón a pedir que les firme el libro, no puedo hacer nada&hellip; Una desgracia.</p>
<p><strong>¿Cómo evolucionaron tus tiras hasta llegar a <em>Macanudo</em>?</strong></p>
<p>Arranqué en <em>Página/12</em>, con <em>Bonjour</em>, que salía muy escondido una vez por semana en un suplemento, y buscaba llamar la atención. No estaba tan preocupado por lo que decía o cómo hacía, y cada idea extraña la ponía. Cuando pasé a hacer <em>Macanudo</em>, descubrí que podía tranquilizarme, ir a las cosas &ldquo;más chiquitas&rdquo; y que no tenía la necesidad de hacer un chiste tras otro; no quería fórmulas armadas. <em>Macanudo</em> viene a ser como una columna. Es escribir cada día sobre algo distinto. Con eso me saqué la obligación de tener que rematar cada chiste. Además, no me considero la gran cosa como para pensar que no van a entender mi genialidad si no tiene un remate (risas). Tengo un nivel de entendimiento básico y normal, así que no subestimo a nadie.</p>
<p><strong>¿Cómo es el proceso creativo de una tira?</strong></p>
<p>Creo que no hay repuesta para explicar cómo nacen las ideas. Tenemos un espacio en blanco; el cerebro empieza a hacer &ldquo;<em>ping-pong</em>&rdquo; con un montón de cosas, quizás aparece algo que funciona, y me pongo a dibujar. Pero el proceso nunca es el mismo. Me gustan las sorpresas. Por eso mi registro de humor es tan cambiante: a veces es tierno, absurdo, cruel o gracioso.</p>
<p>Busco trabajar de la manera que a mí me gustaría leer una historieta. Lo mismo me pasa con el cine y los escritores. No me gusta lo prefigurado. El primer gesto para salir de esto es no subestimar al lector. Para eso ya está la tele (risas). A veces tengo la sensación de que los productores se preguntan: &ldquo;¿Qué quiere ver la gente?&rdquo;. Respuesta: &ldquo;A Nazarena desnuda&rdquo;. Y listo, a no pensar más. ¡Creen que eso es lo que quieren todos, pero no es así! Se subestima mucho al espectador o al lector, en mi caso. Las cosas buenas son buenas porque alguien se sentó a pensar ideas y no por el atajo del <em>rating</em>.</p>
<p><strong>¿Por qué te personificás a vos mismo como un conejo en <em>Macanudo</em>?</strong></p>
<p>Es una mezcla de muchas cosas. Otros artistas, como Matt Groening (creador de Los Simpsons), también usan conejos, y descubrí que era mucho más fácil hablar de mí mismo con un disfraz. Al principio, en la tira <em>Bonjour</em>, me dibujaba tal cual soy, pero me daba vergüenza y creía que la gente iba a pensar que era un gil. Entonces, hacía que todos los personajes me agredieran o terminaba llorando porque no tenía ideas. Todo eso era por miedo a hablar. Más tarde, descubrí que me gustaba poder ser autorreferente, contar las cosas que me pasan de verdad, y lo logré gracias a ese disfraz. Pero no es el único personaje que me identifica. Soy una mezcla de todos y elijo a cada uno según lo que quiero contar.</p>
<p><strong>¿Y cómo nacieron todos esos personajes que también te representan?</strong></p>
<p>Cada personaje nace por la necesidad de encontrarle la vuelta a algo que quiero decir. Por ejemplo, &ldquo;Oliverio la  Aceituna&rdquo; aparece porque quería hacer humor negro. Como en <em>La Nación</em> tengo muchos lectores variados, no puedo publicar cualquier cosa como en <em>Página/12</em>. Entonces, encontré que a una aceituna podía matarla las veces que quisiera o ponerla en peligro de muerte. Otros personajes, como &ldquo;La vaca cinéfila&rdquo; o &ldquo;El traductor&rdquo;, aparecieron porque me gusta mucho el cine y quería contar cosas ridículas que veo en las películas. Para el surrealismo están los duendes, y de esa forma sigue la lista. Todos tienen algo para decir.</p>
<p><strong>Por momentos,</strong><strong> pienso que la tira carece de personajes malos, porque en el fondo a todos siempre se los termina queriendo. ¿Te pasa lo mismo en tu vida cotidiana?</strong></p>
<p>Creo que sólo hay malos y buenos en las películas. Nadie es el más malo del mundo o el más bueno. Pienso que la maldad es la falta de identificación y empatía con los demás, y todos pasamos por eso en algún momento. Cuanto más vivimos en la ciudad, esto aparece como un mecanismo de defensa. La gente va por la calle tratando de no hacer contacto visual, se deshumaniza y ése es el germen de la maldad.</p>
<p><strong>¿Por eso aparece tanto la Patagonia en tus dibujos?</strong></p>
<p>Claro. En el silencio, se puede pensar mucho mejor. Es más lógico que alguien saque una conclusión en la Patagonia, que en Córdoba y Santa Fe&hellip; (silencio, lo veo más pensativo) ¡En realidad, esas calles no se tocan! ¡Imaginate la falta de comunicación que hay!</p>
<p><strong>Pero vos vivís justo al lado de la 9 de Julio.</strong></p>
<p>Sí. Por abajo de mi casa, pasan cinco líneas de colectivos, y me veo viviendo en algún momento en el Sur. Ahí voy a tener tanta paz, que las tiras van a ser al revés: todas mala onda (se ríe).</p>
<p><strong>¿Cómo definirías tu vocación?</strong></p>
<p>¡Con incredulidad! Jamás imaginé que esto podía ser un trabajo, y es increíble que lo que antes hacía gratis y por disfrute se haya transformado en mi profesión. No lo puedo creer.</p>							
							<a href="Macanudo_nota-24"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/24_2011_07_07_13_53_42macanudo.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Macanudo" title="Macanudo" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Juan Pablo Varsky</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-23</link> 

<pubDate>2011-07-07 12:42:06</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Debo confesar que conseguir una entrevista con Juan Pablo Varsky (39) se había transformado casi en un desafío personal. Venía rastreándolo desde hacía un largo tiempo, pero con muy mala suerte para combinar los horarios. <br /> Finalmente, conseguí que, después de su programa &ldquo;No somos nadie&rdquo; que se emite todas las mañanas por FM Rock and Pop, pudiéramos charlar un rato. Tras tres cancelaciones de último momento, pudimos ponernos de acuerdo con su productor y agendar una fecha inamovible.<br /> Llegó el día acordado y me presenté en la radio con veinte minutos de anticipación. Pero para mi sorpresa, llega el fin del programa y lo veo salir hecho una bala por la puerta, seguramente con destino a grabar para algún canal. Me interpongo en su camino con la total decisión de que de ahí no me iba sin mi nota. Me confiesa que en realidad se había olvidado de la entrevista y que estaba medio apurado. A esa altura, como ya no tenía mucho para perder, le respondí lo mismo: &ldquo;Yo también estoy apurado, podríamos hacer la nota acá nomás y quedás liberado&rdquo;. Mira hacia abajo, se rasca la nuca, me vuelve a mirar, ahora con una sonrisa, y casi con voz de resignación me dice: &ldquo;OK, dale, la hacemos&rdquo;.<br /> Aunque mi recuerdo me decía que no habíamos charlado más de cinco minutos, cuando prendí el grabador para empezar a escribir figuraban 21:02. Ése es siempre el mejor síntoma de que una entrevista fue entretenida e interesante.</strong></p>
<p><strong>¿Cómo llegas al periodismo?</strong></p>
<p>Cuando terminé de estudiar en el Nacional de Buenos Aires, empecé a estudiar Ciencias Económicas en la UBA y, al mismo tiempo, Ciencia Política en UBA. Paralelamente, desde el 89 y durante tres años, trabajé como periodista deportivo. Las carreras las estudiaba, en parte, porque me gustaban, y también porque en ese momento no había una escuela de periodismo como las hay ahora. <br /> Al principio, el periodismo fue una vocación, pero lo veía como un hobby, me gustaba ver, escuchar y opinar sobre deportes, pero pensaba que mi futuro estaba más cerca de las carreras que estudiaba. Era una primera visión influenciada por los mandatos familiares. Finalmente, después de tres años de hacer todo junto, me decidí por seguir solo con el periodismo.</p>
<p><strong>¿Entonces te terminaste dando cuenta solo de qué era lo que querías?</strong></p>
<p>Sí, además, tuve varios avisos, una mononucliosis psicosomática (se ríe a carcajadas) y ahí empecé a ir al psicólogo. Tenía un mandato familiar tan fuerte, que era muy difícil de romper, pero trabajando me di cuenta de que esto podía ser mi vocación y mi profesión. Igualmente, seguí estudiando por un tiempo. Era un argumento importante para poder decir &ldquo;dejo de ir a la facu, pero no dejo de estudiar&rdquo;. Fue difícil al principio.</p>
<p><strong>¿Te considerás un periodista deportivo o un periodista que además hace deportes?</strong><br /> Siempre me gustó decir que soy periodista, siempre lo fui. La diferencia es que antes sólo hacia deportes y así me identificó el público. No reniego de eso, pero mi valoración personal es que soy un periodista en su totalidad.</p>
<p><strong>¿Cómo fue la transición del periodismo deportivo a estar todas las mañanas en un noticiero radial?</strong></p>
<p>Se fue dando de forma totalmente natural, como una etapa que me había propuesto cumplir. Quizá el público todavía pueda llegar a sentirse sorprendido, pero fue una transición totalmente natural y la disfruto. Para poder llegar al programa que hoy tengo en Aspen, me preparé mucho. Durante tres meses, escuché todos los programas de radio de la primera mañana, tanto en AM como FM. Eso nos sirvió para poder hacer un producto alternativo y distinto, con identidad y sin parecerse a ninguno, y creo que eso se notó desde el primer día en que salimos al aire.</p>
<p><strong>Paralelamente a la radio, seguís en La Nación y en Fox Sports. ¿Con qué medio te quedás?</strong></p>
<p>Con los tres. Si no, no los estaría haciendo. Si estoy en un lugar que no me gusta, lo dejo. Creo más en los ambientes de trabajo y en los contenidos, que en los propios medios. Podés estar en la radio y pasarla muy mal porque tenés un equipo malo; podés pasarla mal en un diario porque tu jefe te vuelve loco, y lo mismo en la tele. En mi caso, siempre prioricé las relaciones humanas en los ámbitos de trabajo.</p>
<p><strong>¿Llegás a saturarte de fútbol?</strong></p>
<p>Yyyy (menea la cabeza), hay muchas cosas que no veo, tengo que elegir sacrificar ciertas cosas por otras. Mi día futbolero es el domingo. En otro momento, veía cuatro partidos en un día, pero hay que aprender a ser selectivo. Está claro que uno no puede abarcar todo. Actualmente, es muy difícil que en una semana comente cuatro partidos, aunque puede tocar. Busco no correr el riesgo de saturación</p>
<p><strong>Veo que muchos jóvenes entran y salen de tu estudio. ¿Por qué elegís trabajar con ellos y no con gente más grande?</strong></p>
<p>Porque yo tuve mucha suerte. Empecé en esto porque mi &ldquo;vieja&rdquo;  trabajaba en BCC y tuvo un jefe muy generoso que me enseñó muchas cosas. Lo mismo me pasa ahora a mí, y me gusta dar trabajo a chicos y formarlos. Veo que muchos tienen talento, pero también siento que la generación posterior a la mía está peor formada, pero más informada por la proliferación de nuevos medios. Me gusta verlos crecer y que se potencien. Creo que eso crea una buena mística dentro de los grupos de trabajo.</p>
<p><strong>Muchos periodistas se quejan porque dicen ser censurados. ¿Cómo te llevas con esto?</strong></p>
<p>Formo parte de un equipo que hace un programa en una radio de un grupo empresario. Sé cómo se maneja y admito primero esa situación. En general, lo que me molesta del periodismo independiente es la declamación. Me siento más independiente estando en una radio que me paga un sueldo, antes que decirme &ldquo;independiente&rdquo; y tener que buscar avisos para vivir. Creo que esto último es lo que recorta la independencia. Por ejemplo, acá me han pedido hacer notas que no compartía y no las hice. Después me pidieron que hiciera una nota con una chica que maneja el Cerro Chapelco, porque la radio es el sponsor oficial, y les dije: &ldquo;Listo, todo ok. La hacemos&rdquo;. Creo que hay que analizar cada caso en particular; siempre hay cosas que gustan y otras que no. Tengo una forma especial de decir lo que no me gusta, y es riéndome mucho y siendo irónico. Muchas veces, frente a algo malo, el periodista pone cara de serio y se pone en denunciador a los gritos: &ldquo;¡Pero es una barbaridad el INDEC!&rdquo;. Se puede decir lo mismo, pero de una manera menos forzada e impostada.</p>
<p><strong>¿Cuál es el entrevistado más complicado que te tocó?</strong></p>
<p>Creo que fue hace poco, en la radio, cuando sacamos al aire a Luis Patti. Fue muy duro con algunas personas del equipo. Nos preguntaba si éramos de alguna agrupación, y se metió de mala manera con gente de la producción del programa.</p>
<p><strong>¿Y el que más placer te dio?</strong></p>
<p>Fue una nota que nos costó muchísimo conseguir. Hace como siete u ocho años, con la ayuda del &ldquo;Flaco&rdquo; Menotti, pudimos hablar con Johan Cruyff. Para mí, él fue quien revolucionó el fútbol, como futbolista y entrenador, a diferencia de Pelé y Diego, que lo hicieron sólo como futbolistas. Es una persona a la que admiro mucho y fue un placer hacer la nota.</p>
<p><strong>Un consejo final para los que piensan que el periodismo puede ser su vocación&hellip;</strong></p>
<p>Pregúntense qué es lo que realmente les gusta, si les atrae el periodismo o lo que éste da. El ejercicio de la profesión es muy gratificante en sí mismo, pero también están a los que les gusta la plata, conquistar chicas o chicos y ser famosos. A esos, en algún momento, les llega el desencanto de todo lo que hacen. Algunas veces, los periodistas nos creemos más de lo que somos, y la sociedad nos da una importancia mayor de la que tenemos. Cuando eso pasa, terminás más pendiente de lo que da la profesión, que de su ejercicio. Ahí estás listo.</p>							
							<a href="Juan_Pablo_Varsky_nota-23"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/23_2011_07_07_12_42_10varsky.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Juan Pablo Varsky" title="Juan Pablo Varsky" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Gastón Pauls</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-20</link> 

<pubDate>2011-07-07 12:11:44</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Gastón es un tipo sencillo y abierto, una de esas personas que te podés cruzar en lugares que te obligan a esperar &ndash;paradas de bondi, salas de espera o colas para un recital&ndash;, y que seguro, no tendría ningún drama en ponerse a charlar como si te conociera.</strong></p>
<p><strong>Estamos en la sala de reuniones de su productora, en un amplio primer piso. Arriba parece que hay alguien decidido a remodelar o destruir su inmueble y no deja de dar mazazos contra el piso, nuestro techo. Después de las primeras palabras de cortesía de toda entrevista, entramos de lleno en ella, y los golpes pararon. Lamentablemente, al desgrabar la charla, noté que los ruidos siempre habían estado, y me di cuenta de que Gastón me había llevado por su historia con tantos detalles, que me hizo olvidar de todo lo que pasaba alrededor.</strong></p>
<p><strong>¿En qué situación te encontrabas cuando estabas terminando el colegio?</strong></p>
<p>Tenía varios compañeros que ya sabían qué querían estudiar, y en cambio, yo no; me sentía extraño y con algo de desesperanza. Ahora, me doy cuenta de que cuando se termina una etapa, primero hay que hacer un proceso de duelo, entender qué es lo que se deja y comenzar a caminar hacia algo nuevo. A mí eso me llevo unos años.</p>
<p>Fui pasando por varias cosas, hasta que en 1990 decidí tomarme el año para pensar, y transitar la angustia y la incertidumbre. De a poco, todo se fue  transformando en algo positivo. En lugar de tratar de ponerle respuestas a las dudas, fue mejor vivirlas, hasta ir encontrando respuestas lógicas, internas y puras. Tiempo después apareció la actuación, y empecé a estudiar y trabajar de eso. Lo que más rescato fue no haber tomado una decisión apurada, que terminase siendo desacertada.</p>
<p><strong>¿Cuáles fueron tus primeros trabajos?</strong></p>
<p>No bien terminé el colegio, empecé a trabajar como asistente en una distribuidora de programas televisivos. Después trabajé en una agencia de turismo que tenía mi viejo, entre otras cosas. En ese momento, lo único que quería era hacerme millonario. Tenía la teoría de que si llegaba a tener un millón de dólares, después iban a llegar solos otros tantos. La idea me duró apenas un tiempo. Después sólo me importaba hacer lo que me gustaba.</p>
<p><strong>¿Sentís que lo que viviste en tu juventud es una parte fuerte de lo que sos hoy?</strong></p>
<p>Sí, en realidad lo que soy es un resultado de mis 36 años de vida, de mi educación, de la familia, de los amigos... Al mismo tiempo, lo que hoy estoy haciendo va a formar lo que sea dentro de algunos años. En ese sentido, hay algo muy interesante: nunca dejamos de aprender, vivimos en una constante etapa de educación y de generar cosas nuevas.</p>
<p><strong>¿Por qué es común que, al principio, la gente considere el arte como un <em>hobby</em> y no como una vocación?</strong></p>
<p>Uno ve a un chico de tres años que dibuja, y eso es una expresión artística. Otro canta, y es lo mismo. Eso lo hice toda la vida. Vengo de una familia en la que la expresión artrítica fue siempre bienvenida. Y muchos la realizaban. Me acuerdo de que, aun así, tenía la idea de: &ldquo;¿Cómo voy a ganarme la vida siendo actor&rdquo;. Pero hubo una noche en la que todo cambió. Tenía 21 años, estaba solo en mi cuarto y me acosté en la cama mirando al techo. Me vi a mí mismo en esa misma situación, pero a los 70 años, pensando que no era actor y que nunca me lo perdonaría. Me di cuenta de que no podía cortarle el juego al pibe que era, y al día siguiente me levanté y fui a un <em>casting</em> para el que quedé. Así empecé.</p>
<p>Pienso ahora en dos frases que retratan bien lo que quiero decir. Una es de Hermann Hesse: &ldquo;Dentro nuestro hay alguien que lo sabe todo&rdquo;. Y creo que es así, sólo que hay que refrescarlo y ayudar con el estudio para que aquello que uno ya sabe pueda desarrollarse. La otra es de Luis Alberto Spinetta, de la canción <em>La búsqueda de la estrella</em>: &ldquo;Después de todo, tú eres tu única muralla; si no te saltas, nunca darás un sólo paso&rdquo;. Creo que todo es un juego. La diferencia está en entender que se puede vivir jugando. Ése es mi ideal de vida.</p>
<p><strong>¿Cómo te manejás con la frivolidad que hay en los medios de comunicación?</strong></p>
<p>Aprendí a convivir con los opuestos, los extremos y las contradicciones, pero, principalmente, con las mías. En el cuerpo, tenemos dos lados que conviven. Si anulo uno, me pierdo del juego que generan los dos estando juntos. En este medio, uno está más expuesto a estar con mucha gente mal llamada &ldquo;estrellas&rdquo;. Cuando veo ciertos actores y actrices que se dicen divos/as, me parece que es tristísimo por dos razones: por lo que se generan a sí mismos, y por la mentira que venden de que todo &ldquo;está bien&rdquo;. Cuando venden mentira y brillo, me da lástima que no puedan contarle a la gente que ellos también sufren y lloran. Mis amigos del medio son pocos, y son aquéllos que nunca venderían esa imagen.</p>
<p><strong>La mayoría te conoce por tu trabajo en la televisión y en el cine. ¿Qué podrías contarnos sobre Casa Cultura de la Calle, un emprendimiento social que mantenés en paralelo?</strong></p>
<p>Lo social tiene que ver con algo que me pasaba cuando hacía <em>Ser Urbano</em>. Era un programa que me contactaba con mucha gente con necesidades, pero sólo iba, grababa y me volvía. Salía los martes de 23 a 24, pero la gente que iba a visitar en las villas, cárceles, etc. seguía estando ahí. Como yo era sólo el conductor, no podía hacer más que eso, pero sentía que la televisión tenía que ser más que una simple pantalla.</p>
<p>Después hicimos <em>Humanos en el camino</em>, pero esta vez con un proyecto paralelo que se llama Puente. Lo que hicimos fue contactar a quienes salían en el programa con otras personas que las pudieran ayudar a satisfacer sus necesidades.</p>
<p>Pero buscaba hacer algo que estuviera fuera de los medios. Me propuse trabajar con chicos en situaciones difíciles, brindándoles la posibilidad de encontrar mediante el arte una herramienta para vivir. Así nació Casa Cultura de la Calle, un lugar en el que los chicos, en vez de tener una botella, paco o una pistola en la mano, tuviesen un violín o una guitarra; que si necesitaban expresarse, en lugar de gritar, cantaran, actuaran o pintaran. Hoy somos diez los que estamos en esto. Ya trabajamos con más de 400 chicos, y los resultados son increíbles. Hay pibes que un año atrás estaban fumando paco y ahora están en un escenario. Eso es vida, y es lo que más satisfacción me da.</p>
<p><strong>Fuiste uno de los pocos que, en televisión, se animó a reconocer que tuvo problemas con las drogas. ¿Qué podrías contarles a los chicos de tu experiencia?</strong></p>
<p>Cuando conté que había consumido drogas en una etapa muy triste de mi vida, fue porque necesitaba sacármelo de adentro. Éste es un medio muy careta, en el que todo aparenta estar bien, y hasta hubo gente que se rió de mí en cámara, algunos de los que antes consumían conmigo. Creo que, desde el lugar que a cada uno le toca, tiene que ayudar a que el otro también descubra sus dificultades viendo las propias. Creo que la droga no va a desaparecer penalizando ciertas cosas o  metiendo presos a los consumidores. La droga se va a ir si ayudamos a generar un mundo mucho más hermoso de mirar. Alguien que la está pasando bien, que disfruta de lo que quiere, no se va a drogar, porque no va a tener tiempo ni ganas. La droga es una pérdida de tiempo para estar con la familia, con los amigos y para hacer lúcidamente lo que queremos. Yo recomiendo ni siquiera fumar un porro. Ese mismo estado puede dártelo la vida. No hace falta éxtasis para saltar en una fiesta. Sólo hay que disfrutar de la inmensa posibilidad que es ser nosotros mismos. Si alguien empieza a tomar porque es tímido, posiblemente se suelte los primero días, pero después va a volver al mismo lugar que antes, y peor, porque quizás vaya a ser difícil dejar esa sustancia. No tenemos que asustar a la gente, sino acompañar y mostrar que hay otra manera de ver, y que hay un futuro posible que cada uno tiene que armar.</p>
<p><strong>Tratamos varios temas. ¿Qué les dirías como conclusión a los que están en la búsqueda?</strong></p>
<p>Primero, que se hagan preguntas; no vayan a las respuestas sociales impuestas sobre éxito y dinero, porque hay tantos caminos y respuestas como seres humanos. Nos quieren meter una especie de chip que nos obliga a tener todas las respuestas, cuando, en realidad, no sabemos ni hacernos las preguntas. Les aconsejaría que cada uno, estando solo y tranquilo en su cama, se pregunte qué es lo que quiere. Puede que la respuesta asuste, pero con constancia van a lograrlo.</p>
<p> </p>
<p><strong>Directas</strong></p>
<p><strong>Pobreza:</strong> puedo contestarla con un ejemplo. Hace tres años, fui a hacer una nota al barrio Dos Ángeles, en Mendoza, que está construido sobre un basural, donde la gente come y se viste de la basura, y el 80% de los chicos está desnutrido. Pasé un día con ellos, me contaron sus historias, y con los chicos charlaba y me mostraban sus juguetes. Llegó el momento de la partida, algo que me genera grandes contradicciones, y cuando estaba por subir a la camioneta, vinieron corriendo los nenes con sus juguetes en la mano para regalármelos; me puse a llorar. Como no los quería aceptar, se enojaron, hasta que los recibí. Ahí me di cuenta de que ellos eran inmensamente ricos; lo poco que tenían lo daban. Entonces, empecé a entender la pobreza como la imposibilidad de dar.</p>
<p><strong>Cine:</strong> una de mis pasiones. Disfruto mucho de los dos o tres meses que dura un rodaje.</p>
<p><strong>Argentina:</strong> un espacio de tierra que tiene ese nombre. Soy antibarreras y límites. Creo que son uno de los principios de las guerras, una cuestión triste y animal, pero aun así, este &ldquo;espacio de tierra&rdquo; es mi lugar en el mundo. Todo lo que pueda transformar y generar desde acá van a ser cambios que sumen algo al mundo.</p>
<p><strong>Trabajo:</strong> debería estar ligado a vocación y placer. No veo ninguna de estas cosas por separado. Van a un mismo objetivo, la felicidad propia y la de los que nos rodean.</p>
<p><a href="http://www.cculturadelacalle.org.ar/">www.cculturadelacalle.org.ar</a></p>							
							<a href="Gastón_Pauls_nota-20"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/20_2011_07_07_12_11_49gaston.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Gastón Pauls" title="Gastón Pauls" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Homero Simpon habla de vocación!</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-19</link> 

<pubDate>2011-07-07 12:06:19</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>&ldquo;Al</strong><strong>ó, ¿con quién tengo el gusto&hellip;?&rdquo;. </strong></p>
<p><strong>¿Y si de verdad es él?, me pregunto justo después de escuchar que alguien, desde algún lugar de México, atiende a un largo número de llamada internacional. No tenía duda de que la voz me era completamente familiar, casi como una compañera de toda la vida. Había en ella cierta cadencia y estilo de entonación imposibles de ocultar, que terminaron por despejar cualquier duda: estaba hablando con el mismísimo Humberto Vélez, la famosa voz de Homero Simpson. </strong></p>
<p><strong>&ldquo;Pues claro, dime en qué puedo ayudarte&hellip;&rdquo;.</strong></p>
<p><strong>Una llamada a un celular que obtuve entre los laberintos informáticos de Internet, una breve explicación de la revista y la propuesta de hacer una nota alcanzaron para que Humberto accediera. Es más, agradecía que hubiésemos pensado en él para la entrevista&hellip; todavía no podía creer. Fue como encerrar cientos de horas de chistes ingenuos (los que apenas captaba de chico), y acidez e ironías (las que más disfruto de grande) en tan sólo una llamada de cinco minutos.</strong></p>
<p><strong>Ésta es la historia del hombre detrás del personaje amarillo más famoso del mundo. Por un rato, vas a salir de Springfield para sumergirte en un viaje a través de la vida de quien le prestó su voz a películas, series y hasta a los dibujitos que hoy ven tus hermanos más chicos</strong>. (*)</p>
<p> </p>
<p><strong>En la Argentina, no es muy común la profesión en la que trabajás. De hecho, casi todas las películas, dibujos y series que vemos son traducidos en México. ¿Cómo descubriste que el doblaje era tu vocación?</strong></p>
<p>Aquí tampoco es muy común esta profesión. Trabajamos en ella alrededor de 700 personas, como mucho (en un país de 160 millones de habitantes, no es nada). Hay mucha gente que ni siquiera sabe que existe esta profesión.<strong> </strong></p>
<p>Cuando tenía once años, vivía en Tehuacán. Allá solo se veían dos canales de televisión nacional y, desde luego, no había tele local. Pero Alicia Montiel, una tía muy querida, que vivía en la ciudad de México, nos visitaba muy a menudo y me traía, como regalo, una carga enorme de números atrasados de una revista de espectáculos especializada en televisión. Con ella, me empecé a interesar por las biografías de los actores. Un día, descubrí una columna de la revista que se llamaba &ldquo;Abismo entre voces e imágenes&rdquo;, que se dividía gráficamente en dos. Del lado izquierdo, aparecía una foto de un actor &ldquo;gringo&rdquo; y debajo de la foto, una pequeña semblanza del actor, y del lado derecho de la columna, venía una foto del actor de doblaje y una semblanza de su trabajo.</p>
<p>Fue un enorme descubrimiento para mí. Supe que las series no eran en español, que había que doblarlas para que yo las entendiera (hay que perdonarme, era un niño medio baboso). Empecé a devorar como lobo hambriento todos los números de la revista hasta encontrar a todos los actores que doblaban mis series favoritas. Un día, descubrí que el gran Jorge Arvizu doblaba a Pedro Picapiedra y me quise volver &ldquo;chango&rdquo;; más bien, me quise volver actor de doblaje. Sentí el impulso interno inentendible de hacerlo, quería ponerle la voz a los &ldquo;monos&rdquo; de la televisión. Todo esto sucedía cuando yo tenía once años de edad, allá por 1965 y 1966. ¡Habiendo tantas profesiones honorables y lucrativas, y me vengo a enamorar del doblaje!</p>
<p>Emprendí esta especialización de la actuación, que no podré abandonar nunca, aunque la Fox televisión se empeñe. También estudié Arte Dramático, hice teatro, radio y televisión profesional durante algunos años.</p>
<p><strong>¿Cuál fue el mayor aporte que te brindó el estudio para tu profesión?</strong></p>
<p>El estudio es la base. El actor trabaja con sentimientos y sensaciones. Los tiene dentro de sí. Pero debe aprender a localizarlos, y luego ponerlos a trabajar para proyectarlos hacia el público y hacerle creer que está atravesando por una situación que nunca es cierta. Debe proyectar esos sentimientos y sensaciones de manera efectiva, honesta y sin lastimarse. Entonces, debe aprender a usar varias técnicas de voz, de movimientos corporales, etc. Todo eso está inventado desde hace mucho y se enseña en las escuelas de Arte Dramático. Sin estudiar, es posible que algún privilegiado logre ser un gran actor, pero yo mejor estudié, no vaya a ser&hellip;</p>
<p><strong>¿Cuando eras chico solías jugar a imitar e inventar distintas voces? ¿Qué recordás de tu infancia?</strong></p>
<p>Jugué mucho a hacer voces. Mis padres trabajaban en una estación de radio en Tehuacán. Un día, mi padre se robó de allí una máquina grabadora de carrete abierto, preciosa, y me la regaló. Con ella, obligaba a mis hermanos Gustavo, de 10 años, y Thelma, de 8, a grabar radionovelas, con música, efectos de sonido y todo. Luego, por la noche, martirizaba a mis ancestros haciendo que escucharan mis genialidades infantiles. También montaba <em>shows</em> para la familia en los que imitaba a unos imitadores de la televisión.</p>
<p>Desde luego, mi madre se emocionaba hasta las lágrimas, y me decía que era buenísimo para hacer voces y que debería hacerlo profesionalmente. Yo se lo creía; por qué no iba a creerle, era mi madre; y un día le hice caso&hellip;</p>
<p><strong>Y se lo dijiste&hellip;</strong></p>
<p>Cuando le anuncié que quería ser actor profesional, se enojó mucho y me dijo que eso era para &ldquo;drogadictos y maricones&rdquo;, que no era un trabajo, que era una &ldquo;vacilada&rdquo;. No entendí. Durante muchos años, me había dicho que debería hacerlo, y luego me lo prohibía. ¡Preferí hacerle caso a sus consejos iniciales e ignorar sus insultos actuales!</p>
<p><strong>¿Alguna anécdota que te haya pasado en la vida cotidiana usando alguna de las voces de los personajes que doblás?</strong></p>
<p>Una noche de 1985, veía por la televisión, con mi primera esposa, un episodio de <em>MacGruder y Loud</em>, una serie policíaca en la que yo doblaba a Malcolm, uno de los actores principales. Como él era muy galán, yo hacía una voz muy sensual. A ella le gustaba mucho la voz que le ponía al personaje, y me lo dijo. Yo le pregunté muy caballeroso: &ldquo;¿Quieres que te hable como MacGruder?&rdquo;. Ella, emocionada, susurró que sí. Le dije, gritando: &ldquo;¡Policía, arriba las manos, tiene derecho de guardar silencio!&rdquo;.</p>
<p>En otra ocasión, un policía de tránsito me perdonó una multa por pasarme una luz roja al hablarle como Homero. ¡Corrupción pura!</p>
<p><strong>¿Cómo es el proceso para llegar a encontrar la voz adecuada para cada personaje?</strong></p>
<p>Es diferente en cada ocasión. A veces, hay que buscarlo junto con el director de la película, o uno solo. La mayoría de las veces, la voz sale con sólo verle los ojos al personaje. Ése es el secreto de todo el doblaje, los ojos. En los ojos está toda el alma del personaje, aunque sea un dibujo. Pero no es un proceso largo, siempre es muy rápido, casi siempre inmediato.</p>
<p><strong>¿Lleva mucho trabajo de maduración hasta sentirte cómodo con él?</strong></p>
<p>En unos cuantos segundos, encuentras la voz y luego pasan unos cuantos capítulos para que madure. Homero me costó mucho trabajo, como tres años, y aun así, nunca he estado muy conforme con lo que hice.</p>
<p><strong>¿Cuál fue el más difícil de lograr y el que mayor placer te dio?</strong></p>
<p>Homero es el más difícil, y todos me dan el mismo placer. Me gusta mucho el doblaje, y aunque Homero es muy &ldquo;grandototototote&rdquo;, no es &ldquo;el doblaje&rdquo; en sí mismo. El doblaje es todo, aun los personajes más chiquitos.</p>
<p><strong>¿Después de tantos años de trabajo, cuánto queda de tu voz original?</strong></p>
<p>Mi voz original quedó en la juventud. Los cambios en la voz son naturales. Uno no habla igual en la niñez, en la juventud, en la adultez o en la ancianidad. Hoy, tengo 52 años, y me cuesta mucho trabajo saber cuál es mi voz natural. Tengo que buscarla con la técnica de la respiración diafragmática. Pero cuando la vuelvo a ubicar, viene otro doblaje, y la pierdo. Pero ya son tantos años, que me acostumbré a hablar de varias formas, sin saber bien bien cómo hablo yo.</p>
<p><strong>¿Sentís que, a esta altura, Humberto Vélez ya no es sólo Humberto, sino que se transformó en una mezcla de todos los personajes que dobló?</strong></p>
<p>Está buena esta pregunta. La respuesta es: &ldquo;No, yo soy yo&rdquo;. Los personajes se quedan siempre en las películas; a mi casa, no me llevo a dormir ni a Homero ni a Pooh, ni a Lord Farquaad. Me cuesta trabajo ubicar mi voz, pero no mi persona. Mi voz sí es una mezcla de todo lo que he doblado, o todo lo que he doblado está hecho con pedacitos de mi voz. Pero mi persona no está hecha con pedacitos de los personajes.</p>
<p><strong>Doblaste durante quince años a Homero. ¿En algún momento te sentiste agotado del mismo personaje?</strong></p>
<p>Homero es físicamente muy agotador, requiere una gran cantidad de energía, cambios anímicos inmediatos, gritos y siempre anda caminando por la cuerda floja sin red. Pero, como no era lo único que hacía, pues nunca llegó a fastidiarme.</p>
<p><strong>Sos muy reconocido por miles de personas en todo el mundo. En la Argentina, <em>Los Simpsons</em> fueron, son y serán furor por años. Imagino que cada persona que te ve te pide que hables como Homero. ¿Cansa que siempre te estén pidiendo esto?</strong></p>
<p>Me lo piden todo el día, todo el tiempo. Pero sólo me cansa físicamente, por lo de la energía, pero es muy halagador que a la gente le guste tanto mi trabajo. Se siente muy bonito. Yo lo veo como un regalo adicional de la vida. De por sí, sólo hago lo que me gusta, cobro por hacerlo (poco, pero cobro) y a la gente le gusta. Es un gran privilegio.</p>
<p><strong>¿Cómo te sentiste luego de tu alejamiento del programa?</strong></p>
<p>Primero me sentí fatal y tuve que hacer terapia. Sentía que había perdido a un gran amigo o a una esposa. Le había dado quince años de amor, trabajo, sinceridad y la muy &ldquo;méndiga&rdquo; se va con otro. La terapia me hizo entender que nada es mío. Luego rehice mi vida, y hoy puedo ver pasar a la infiel del brazo del otro y enterarme de sus fracasos, sin sentirme mal, ni desearle a ninguno de los dos que mueran atropellados por un ferrocarril. Que vivan como puedan. Yo ya no soy parte de esa familia.</p>
<p><strong><em>Los Simpsons</em></strong><strong> cambiaron mucho en los capítulos de las últimas temporadas. Muchos sienten que perdieron algo, no así en la película. ¿Por qué crees que ocurrió esto?</strong></p>
<p>Francamente, no sabría decirte. No he visto ni uno solo de esos capítulos, ni la película. No tengo elementos de juicio.</p>
<p><strong>En <em>Monsters, Inc.,</em> compartiste doblaje con tu hija. Ella hacía de &ldquo;Buu&rdquo;. ¿Qué recordás de ese trabajo? ¿Ella también trabaja haciendo doblajes?</strong></p>
<p>Para mí es un gran orgullo que ella haya hecho eso tan bien a los dos años de edad, y estar juntos en la misma película. Además, no es cualquier película.</p>
<p>También hizo de una arañita bebé en <em>La telaraña de Charlotte</em>, y de una hermana de &ldquo;Tambor&rdquo; en <em>Bambi 2</em>. Pero yo no quiero que trabaje desde esta edad, y sólo lo hace cuando quiere y le divierte.</p>
<p><strong>¿Conocés la Argentina? ¿Qué impresión te llevaste de nuestro país?</strong></p>
<p>Estuve dos días en Mendoza, el 12 y 13 de septiembre de este año, y quedé fascinado. Es una ciudad muy hermosa. Me llevaron a comer a una bodega de vinos, la comida es grandiosa. También pude hacer muchos amigos. El fanatismo por <em>Los Simpsons</em> es notable. La hospitalidad de la gente no tiene igual, son maravillosos y siento que les quedé en deuda. Pienso regresar a la Argentina en diciembre a presentar mi libro.</p>
<p><strong>Muchos jóvenes estudiantes que se encuentran descubriendo sus vocaciones leen esta revista. ¿Cómo les explicarías desde tu experiencia lo que es una vocación?</strong></p>
<p>Vocación es un llamado interno. La profesión que escogerás para ejercer, realizarte, vivir, satisfacerte y servir a los demás, se conforma de tus gustos y tus habilidades. Para facilitar la elección, hay que hacer introspecciones preguntándose: &ldquo;¿Podría vivir haciendo esto el resto de mis días? ¿Podría dejar de hacerlo y seguir siendo feliz?&rdquo;.</p>
<p>Yo hice eso y resultó. Pero, cuidado, mi primera elección había sido la música. Lo que más me gusta en la vida es la música. ¿Entonces, por qué no fui músico profesional? Porque no puedo tocar bien. Canto muy mal. Mis composiciones son peores que promesas políticas de campaña.</p>
<p>Ése es el otro elemento. Para elegir una profesión, tiene que gustarte mucho, pero tiene que ser fácil para ti poder realizarla. Tiene que fluirte. Tiene que ser fácil desde el aprendizaje. Tiene que ser tan sencillo como caminar. Si no es así, no es una vocación. Yo no soy músico. Soy un excelente crítico musical y un gran degustador de la música clásica. Como público. No como músico.</p>
<p>Falta una cosa. Una vez que has reconocido tu vocación y has decidido abrazarla como profesión, defiéndela, contra viento y marea. Aún contra ti mismo. Que nadie te convenza de hacer otra cosa, por más jugosa que resulte alguna otra ocupación. La única manera de ser feliz que yo encontré es haciendo, a diario, lo que me gusta hacer y en lo que soy bueno para hacer. No me imagino a mí mismo como abogado, que era lo que quería para mí mi buena madre.</p>
<p> </p>
<p><strong>Definir con pocas palabras:</strong></p>
<p><strong>Homero:</strong> un gordo adorable, igual a todos nosotros. Mi alter ego durante quince años.</p>
<p><strong>Niñez:</strong> etapa de felicidad sin límites.</p>
<p><strong>Jóvenes:</strong> etapa de cambios inexplicables, dudas, decisiones sin información, esperanza, siembra, fuerza, energía y enfrentamientos.</p>
<p><strong>Latinoamérica:</strong> mi casa, mi espacio. Lo suficientemente retrasada para evitar los males del progreso; lo suficientemente adelantada para vivir modestamente, sabrosamente, con buen gusto, con amigos, inocentemente. Una oportunidad perenne para intentar la mejoría en casi todos los sentidos.</p>
<p><strong>Doblaje:</strong> mi vocación cumplida</p>
<p><strong>Un sueño:</strong> que Latinoamérica avanzara lo suficiente para erradicar la pobreza, pero sin perder la calidez de sus pueblos, ni sus valores ancestrales.</p>
<p><strong>Un pasatiempo:</strong> practico ciclismo. Hasta hace poco, lo hacía solo, ahora me acompañan Alicia y Humberto III.</p>
<p><strong>Futuro:</strong> desde hace unos tres años, empecé mi futuro como maestro de doblaje. Me gusta mucho enseñar lo que aprendí a hacer durante todo este tiempo. Me gustaría oficializar el estudio del doblaje como una especialización en las universidades, en la carrera de Arte Dramático.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(*) Mantuvimos los modismos y estilos del español de México, junto con los chistes tal cual fueron contados, para no perder la fuerza del mensaje que se quiso transmitir. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(*) En la nota, mantenemos los modismos y estilos del español de México, junto con los chistes tal como fueron relatados, para no perder la fuerza del mensaje que Humberto quiso transmitir.</em><em> </em></p>							
							<a href="Homero_Simpon_habla_de_vocación!_nota-19"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/19_2011_07_07_12_06_21homero.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Homero Simpon habla de vocación!" title="Homero Simpon habla de vocación!" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Los Pericos</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-18</link> 

<pubDate>2011-07-07 11:58:48</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong><em>Qué lejos parecen haber quedado aquellos tiempos en que tener una banda de </em>rock/reggae<em> era sinónimo de dormir de día y vivir vertiginosamente durante la noche. Tal es así que la secretaria de &ldquo;Juanchi&rdquo; Baleirón me agenda con una semana de anticipación la entrevista a realizarse a las 10 de la mañana en un café de Belgrano. Es un hecho: la vida de un músico después de 20 años de dedicación puede cambiar en sus costumbres, pero no en la pasión por lo que hace. Hoy, a los 40 años, se encuentra &ldquo;al frente&rdquo; de &ldquo;Los Pericos&rdquo;, ya sin el &ldquo;Bahiano&rdquo; (ex cantante de la banda). Al mismo tiempo, está por arrancar la carrera de </em>somelier<em> (especialista en vinos).</em></strong></p>
<p><strong><em>¿A qué edad comenzaste a engancharte con la música?</em></strong></p>
<p>Arranqué a los 10 años, tocando la guitarra criolla con un profesor del barrio. Aprendía los temas que sonaban en esa época, casi todas canciones de fogón. A los 14, me regalaron mi primera guitarra eléctrica y, gracias a mis hermanos, empecé a escuchar las bandas de <em>rock</em> del momento, como Led Zeppelin, Deep Purple, Kiss y AC/DC. Seguí formándome musicalmente, aprendiendo con nuevos profesores técnicas de <em>rock and roll</em>, <em>jazz</em>, guitarra española, armonías, etc.</p>
<p><strong><em>Estudiaste Psicología y Derecho pero, al mismo tiempo, seguías con la música. ¿La considerabas un &ldquo;hobbie&rdquo;?</em></strong></p>
<p>Sí. Al principio trataba de tener un pie en cada lado. Terminé el colegio y empecé con el estudio porque me parecía fundamental tener un título. Me preocupaba el hecho de que no me fuera bien con la música y, de ser así, iba a necesitar un título que me habilitara a trabajar. Hasta que te va bien con la música es un camino un poco incierto.</p>
<p>Entre el 81 y el 86, conocí a muchos de los que después serian la formación estable de &ldquo;Los Pericos&rdquo;. En el 87, entró el &ldquo;Bahiano&rdquo; y, al año siguiente, grabamos muy rápidamente el primer disco. Al poco tiempo que salió, la banda explotó y, de una día para otro, estábamos en todos lados. Ya para ese entonces había decidido dejar las otras carreras y dedicarme por completo a la música.</p>
<p><strong><em>¿Qué influyó en vos para que tomaras esa decisión?</em></strong></p>
<p>Cuando terminé el secundario, me di cuenta de que dedicarme a la música me gustaba y, de a poco, me fui acomodando en lo que hacía. Además, me empezó a gustar mucho todo lo que se relacionaba con el contexto musical: tocar en vivo, producir en estudio, la composición y seguir perfeccionando el instrumento. </p>
<p><strong><em>Entonces, a pesar de haber dejado tus antiguas carreras, el estudio siguió siendo importante para continuar&hellip;</em></strong></p>
<p>Sí. Me actualizaba constantemente con distintos profesores, cada uno con un estilo diferente. También, fui y sigo siendo muy autodidacta, estudiando con videos, yendo a clínicas y, sobre todo, tocando con mucha gente que sabe. Ellos son como un postgrado en intercambio de conocimientos.</p>
<p>La música no es fácil. Hay que ser muy constante, ensayar, ensayar y ensayar aprendiendo siempre la técnica. Una vez que más o menos tenés eso, es salir a tocar muchas puertas y mostrar lo que sabés hacer como solista o con tu banda.</p>
<p><strong><em>¿Qué momentos de tu carrera recordás con más cariño?</em></strong></p>
<p>Uno podría ser cuando el grupo empezaba a crecer. Me acuerdo de estar tocando en un bar y que, de pronto, se llene de gente que no eran nuestros amigos ni familiares. Estaba empezando a gustar lo que hacíamos.</p>
<p>También fue muy especial cuando tocamos por primera vez en el estadio Obras o cuando compartimos un <em>show</em> con Manu Chao en Venezuela para 180 mil personas.</p>
<p><strong><em>Después de 17 años de haber tenido al &ldquo;Bahiano&rdquo; como cantante, ¿fue difícil comenzar un proyecto sin él y con vos como cantante?</em></strong></p>
<p>La decisión fue un poco inconsciente. Decidimos entre todos seguir y así lo hicimos. Quisimos hacerle frente a la situación con lo que teníamos y salir adelante como estábamos. Continué con la guitarra y me hice cargo de la voz. Eso me obligó a tener que aprender mucho sobre la marcha. Ahora, sigo siendo uno más de la banda. No me separo del resto por ser el cantante. Soy uno más, <em>&ldquo;soy el que canta, no el cantante&rdquo;</em>... en &ldquo;Pericos&rdquo; el protagonista es la banda.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Un picado </strong></p>
<p><strong>Música:</strong> mi vida. Me dio todo. No sólo  la disfruto, sino que disfruto trabajando con ella.</p>
<p><strong>Disco:</strong> &ldquo;Revolver&rdquo;, de The Beatles.</p>
<p><em>No se puede contener y sigue con la lista</em>: de Bob Marley & the Wailers, &ldquo;Legend&rdquo; (<em>a pesar de que dice odiar los compilados de música</em>), &ldquo;Exodus, Exile on Main Street&rdquo;, de The Rolling Stones y &ldquo;Pet Sounds&rdquo;, de The Beach Boys.</p>
<p><strong>Banda vieja:</strong> The Beatles (<em>según Juanchi, en ellos está toda la invención de la música y agrega: &ldquo;Debería ser una materia en sí misma para cualquiera que estudie música.&rdquo;</em>).</p>
<p><strong>Banda actual:</strong> Coldplay, Radiohead, U2 (los primeros discos)</p>
<p><strong>Instrumentos:</strong> guitarra, bajo y, cada tanto, piano.</p>
<p><strong><em>Hobbie</em></strong><strong>:</strong> la gastronomía (¡cocinar y comer!), conocer sobre vinos y tomarlos sólo si está muy bien acompañado por su mujer y/o amigos.</p>
<p><strong>Futuro:</strong> seguir haciendo discos y tocando mientras sea digno y divertido&hellip;</p>							
							<a href="Los_Pericos_nota-18"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/18_2011_07_07_11_58_51pericos.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Los Pericos" title="Los Pericos" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>No maten sus deseos</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-17</link> 

<pubDate>2011-07-07 11:54:19</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong><em>Durante los 12 años que pasé en el colegio, el único recuerdo que tengo de haber estudiado historia argentina es que, lejos de gustarme, me aburría bastante porque no la encontraba para nada interesante. Lo que me había tocado estudiar nunca contaba grandes batallas como las de Napoleón, intrigas como las de Alejandro Magno o revoluciones como las de Francia. En consecuencia, como todo lo que se estudia sin ganas, la historia argentina que conocí fue sólo un aglomerado de fechas aisladas, de sucesos que, en realidad, desconocía.</em></strong></p>
<p><strong><em>Un día, alguien me pasó un libro de Pacho O´Donell. Pregunté de qué se trataba: </em></strong><strong>²</strong><strong><em>De historia argentina</em></strong><strong>²</strong><strong>,</strong><strong><em> me contestaron. </em></strong><strong>²</strong><strong><em>No gracias</em></strong><strong>²</strong><strong><em>, respondí. Me quedé, igual, con el libro. Se veía bien en mi pobre &ldquo;biblioteca&rdquo;. Tiempo después, en un día de aburrimiento absoluto, lo agarré y me enganché leyéndolo. Era una mirada distinta de lo que siempre había escuchado y leído en el colegio, lo cual ya de antemano, por alguna razón, me atraía bastante. </em></strong></p>
<p><strong><em>Me veo obligado a dedicar un párrafo entero para poder presentar sólo algunas de las actividades que Pacho O´Donell, nuestro entrevistado, realizó a lo largo de su vida. Además de escritor e historiador, es dramaturgo, doctor en Medicina especializado en Psicoanálisis y Psiquiatría</em></strong><strong><em>;</em></strong><strong><em> fue secretario de Cultura de Buenos Aires y de la Nación, senador nacional, y embajador en Panamá y en Bolivia, y es el actual director del Departamento de Historia de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales. Además, fue quien logró que, a muchos como a mí, nos interesara nuestra historia, y, quizás algún día, podamos entender un poco por qué pasa lo que hoy nos toca vivir. </em></strong></p>
<p> </p>
<p><strong>¿Cómo llegás a ser escritor e historiador?</strong></p>
<p>Fueron muchos los pasos. Después de terminar la secundaria en el Colegio Nacional Sarmiento, no sabía muy bien qué iba a hacer. En algún momento, pensé que podía llegar a ser arquitecto, pero tal vez por una tradición familiar, terminé optando por la medicina, a pesar de que no me gustaba mucho todo el tema de los accidentes, urgencias y sangre. Por ese entonces, también sentía un fuerte compromiso con lo artístico y humanístico.</p>
<p>Tuve la posibilidad de ir a estudiar a Roma gracias a una beca que gané. Durante ese viaje, pude estar en contacto con muchos escritores y directores de cine a los que yo admiraba, lo cual terminó por acercar más mi vocación a la literatura que a la medicina.</p>
<p>Cuando regresé a Buenos Aires, seguí un tiempo con la medicina y me especialicé en psicoanálisis, decisión que tomé por una necesidad personal de entender lo que me pasaba y no por la carrera en sí misma.</p>
<p>Mientras tanto, seguía aprendiendo a escribir, a veces con mucho pudor, casi como un acto secreto y prohibido. Eran esos momentos en los que si alguien entraba a mi cuarto mientras escribía, escondía todo en un cajón. En esto, el escritor Miguel Ángel Asturia, premio Novel, fue quien me alentó a que, aún siendo joven, me comenzara a sentir realmente un escritor.</p>
<p>Me inicié escribiendo ficciones y publiqué mi primer libro, que se llamaba <em>Copsi</em> (mezcla de Coca-Coca y Pepsi), en el 73; en el 75, se estrenó <em>Escarabajos</em>, mi primera obra de teatro, y para el 76, tuve que exiliarme en España por la dictadura.</p>
<p><strong>¿Cómo viviste ese período?</strong></p>
<p>Al llegar a España, me encontré con un país que me recibió con gran apertura y libertad. Eso me sirvió para, dentro de lo doloroso y terrible que era para mí un exilio, poder seguir escribiendo, además de conocer a muchos artistas muy importantes. Ahí, se dio una gran paradoja, porque yo escribía sobre la soledad del exilio pero, al mismo tiempo, no recuerdo otros momentos de tanta compañía.</p>
<p><strong>¿En qué momento la historia argentina empieza a ocupar un lugar importante en tu vida?</strong></p>
<p>En el 90, me tocó ser embajador en Bolivia, y se me presentó la posibilidad de tener acceso a un material histórico muy rico y muy poco conocido (Bolivia posee una de las industrias editoriales más pobres de Latinoamérica). Dicho material contaba también parte de nuestra historia, la del Alto Perú, en donde se desarrollaron las principales batallas. Así fue como, mientras era embajador, también comencé a escribir y publiqué mi primer libro de historia, <em>Juana Azurduy</em>, en el que rendí homenaje a la mujer por su papel en nuestra independencia. Luego de un tiempo, publiqué <em>El grito sagrado</em>, que remite a una recopilación de párrafos y recortes de hechos que me sorprendieron, gustaron o indignaron de diferentes momentos. Éste fue un libro que disparó parte de lo que se denominó &ldquo;revisionismo histórico&rdquo;, y que luego tomaron personajes como Felipe Pigna y Jorge Lanata. Lo que ocurrió es que los historiadores comenzaron a cuestionar la denominada &ldquo;historia oficial&rdquo; que siempre nos contaron.</p>
<p><strong>En general, existe cierto desinterés en los jóvenes hacia nuestra historia. ¿Por qué ocurre esto?</strong></p>
<p>Lo que pasa es que siempre recibieron esa &ldquo;historia oficial&rdquo;, una historia de &ldquo;fascículos&rdquo;, aburrida, compuesta sólo por fechas y grandes nombres, dejando de lado el verdadero papel del pueblo. Es una historia escrita por los vencedores de las guerras civiles, que responde a lo que fue el proyecto de organización nacional (&ldquo;Buenos Aires y lo que quepa&rdquo;, dice) de forma autoritaria en lo político y liberal en lo económico.</p>
<p>Desde la crisis de 2001, hay un cierto barrido de convenciones vacías de sentido o de sentidos contradictorios, que despertó un nuevo interés por otra historia.</p>
<p><strong>En tu currículo, podemos ver que hiciste todo tipo de actividades, algunas bien distintas. ¿A qué se deben tantas disciplinas?</strong></p>
<p>A lo largo de mi vida, fui haciendo lo que me parecía mejor en cada momento. Tomaba cosas que luego iba dejando, para luego volver a tomarlas y dejarlas nuevamente&hellip; Uno debe ir buscando un estilo de vida que le permita no quedar preso, en este caso, de la vocación. A uno le puede gustar algo a los 18 años, pero habrá que ver qué pasa a los 45. Hay que tener cuidado de no matar el resto de los posibles deseos por encontrar algo que gusta de verdad. Creo que una clave fundamental de esta sociedad es poder funcionar en tanto imponga sus propios deseos y presionar para que uno abandone los propios. Se terminan considerando más importantes deseos como comprar un auto nuevo, las mejores zapatillas o tener lo último que salga, y se pierde lo que uno realmente quiere. Es importante no perder la capacidad de desear, y que las elecciones que uno vaya haciendo no terminen siendo su propia cárcel.</p>
<p><strong>¿Y qué conclusión podés sacar de haber transitado por tantos caminos?</strong></p>
<p>Creo que la base de ese desparramo de cosas que hice fue una búsqueda; intentar es, en el fondo, descubrirle un sentido a la vida y la idea de que, a lo mejor, en algún lugar se puede encontrar. Alguna vez, me preguntaron qué epitafio pondría en mi tumba, y contesté: &ldquo;Aquí yace alguien que buscó y no encontró, pero buscó&rdquo;.<strong><em> </em></strong></p>							
							<a href="No_maten_sus_deseos_nota-17"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/17_2011_07_07_11_54_19pacho.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="No maten sus deseos" title="No maten sus deseos" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>La vida es una caja de resonancia</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-16</link> 

<pubDate>2011-07-07 11:47:51</pubDate> 
<description><![CDATA[<p> </p>
<p><strong><em>&ldquo;Siento un cambio adentro que se aproxima, <br /> aunque entiendo al que resigna, <br /> pero alcanzo al que camina. <br /> Tengo bronca, tengo tiempo, <br /> por eso canto, no creo el cuento. <br /> Resisten vidas, las siento mías&hellip; me inspiran&rdquo;.</em></strong></p>
<p>Este fragmento pertenece a la canción &ldquo;Si el amor se cae&rdquo;, de Los Cafres, que se transformó en uno de los indiscutibles <em>hits</em> que tuvimos en los años pasados. Una década atrás, hubiera sido bastante raro que la música <em>reggae</em> adquiriera tanta relevancia entre todos nosotros. Fue por esto que quisimos acercarnos a esta banda, encargada de crear buenas melodías sin descuidar la pureza y el buen contenido de sus letras. Guillermo Bonetto, su cantante, aceptó dejar por un rato la composición del próximo disco, para abrirnos las puertas a su ya largo romance con estos ritmos jamaiquinos. </p>
<p>Para llegar a su historia, hay que bucear en sus primeros años de vida, cuando Guillermo, siendo muy chico, se iba a dormir y soñaba que algún día llegaría a ser cantante. Pero esta idea quedó guardada en el subconsciente onírico, como un tesoro desconocido, para ser rescatada muchos años después.</p>
<p>Casi toda su familia estaba integrada por artistas, y desde chico sentía que su vida iba a andar por esos caminos.</p>
<p>El primer acercamiento propio al arte lo tuvo en la adolescencia cuando empezó a estudiar dibujo, y más tarde, con 17 años, ya se encontraría trabajando en un estudio de dibujos animados. Afirma que por esa época sentía una vocación muy grande por el dibujo, pero que un año después, inesperadamente, la semilla de la música comenzó a germinar en su historia.</p>
<p><strong>¿Cómo llega la música a tu vida?</strong></p>
<p>Cuando tenía 15 ó 16 años, lo primero que empecé a escuchar era <em>punk</em>. El primer disco que me compré fue de Kiss, y me encantó (automáticamente comienza a cantar uno de sus temas). Llegué a pintarme la cara como ellos (risas). Después, entró en mi familia alguien que sería muy importante en mi historia, Adrián Canedo (baterista original de Los Cafres), que era novio de mi hermana y me llevaba dos años. Él me hizo conocer mucha música nueva. Dentro de todo eso estaba el <em>reggae</em>. No sabía de qué se trataba realmente, pero de a poco me fue atrapando.</p>
<p><strong>¿Qué fue lo primero que te gustó de este estilo? ¿La música o su filosofía?</strong></p>
<p>Las dos cosas. No se las puede separar. Es muy fuerte la energía de esta música por el mensaje que lleva.</p>
<p><strong>La palabra <em>cafres </em>proviene de África. Es muy antigua y tiene varios significados. ¿Cuál le dan ustedes?</strong></p>
<p>Es un poco de todos los significados. Nosotros lo tomamos como un rebelde y marginado, entendiendo la marginación no como algo negativo, sino positivo, en &ldquo;pro&rdquo; de generar nuevos caminos.</p>
<p><strong>El <em>reggea</em> es un estilo de vida. ¿En qué momento te diste cuenta de que también podías vivir de él?</strong></p>
<p>En realidad, se fue dando con el tiempo, sin que sea una visión mía previa. Al principio, era un estilo que no se escuchaba tanto, pero siempre confiaba en la fuerza y energía que sentía en esta música.</p>
<p><strong>¿Qué se necesita para que una banda se haga grande?</strong></p>
<p>Que tenga algo para decir y mostrar, cierta cantidad de <em>fans</em> y un muy buen aparato de prensa. Sin estas tres cosas, no se puede. Según la magnitud y cómo se las combine, el crecimiento va a ser mayor o menor. En la música, la mitad de las cosas son buenas y la otra mitad están bien vendidas. También muchos <em>hits</em> saben combinar estos dos aspectos y hacen algo buenísimo, por ejemplo, &ldquo;Red red wine&rdquo;, de UB40, y se los puede escuchar mil veces.</p>
<p><strong>¿Alguna vez sentiste que un tema cumplía con esa fórmula de <em>hit</em>?</strong></p>
<p>Sí. Por ejemplo, &ldquo;Si el amor se cae&rdquo;. Un día fui solo a mezclar el disco, y cuando escuché la canción terminada me emocioné y dije: &ldquo;Guauu, cómo quedó esto!&rdquo;. Ese tema, al principio, lo habíamos sacado de la lista porque no estaba bien terminado; le probamos unos ajustes y así quedó. Cada tema tiene un camino propio, más allá de la voluntad de cada uno, y algunos terminan en <em>hit</em> y otros no.</p>
<p><strong>¿Cómo es el proceso creativo?</strong></p>
<p>Depende de cada tema. Hay algunos que fluyen y salen enteros o casi enteros de una; otros, en cambio, salen por frases, o melodías de momentos. También están los que son sensaciones, y eso es lo mejor, estar atento a uno mismo como instrumento y a la vida como caja de resonancia, porque la música está en todos lados.</p>
<p><strong>¿A partir de cuándo la banda comenzó a tomar más relevancia?</strong></p>
<p>El disco &ldquo;Espejitos&rdquo; (2000) no tuvo mucha fuerza en la Argentina, pero sí en toda Latinoamérica. Después sí comenzamos a crecer acá, pero para hacernos más conocidos necesitábamos que alguien manejase bien el marketing de la banda. Somos artistas. Administrándonos y promocionándonos, somos un desastre, y como lo nuestro pasa por la música, empezamos a trabajar con PopArt, que es una gran empresa de marketing, y crecimos mucho.</p>
<p><strong>¿Te asusta la magnitud que tomó la banda?</strong></p>
<p>No, para nada. No me asusta algo en lo cual tuve mucho que ver para generar. Además, no soy yo solo el que tiene toda la energía del proyecto. Somos un grupo integrado por gente muy talentosa. Es algo que soñamos, pero también sé que se puede terminar mañana o seguir por treinta años. Esto no me quita el sueño. Trato de ser justo en la vida y con los demás. Entonces, creo que vamos a tener lo que merezcamos.</p>
<p><strong>¿Y la fama?</strong></p>
<p>Con la fama es igual. Doy todo lo que puedo dar, y cuando me piden de más, hasta ahí llego. Tengo mucho amor por la gente que se acerca y me dice que lo que hacemos les transmite felicidad. Cuando no éramos conocidos todavía y algunos <em>fans</em> se acercaban y nos decían que lo que hacíamos les gustaba, esa era nuestra mejor paga.</p>
<p><strong>¿Sentís presiones con tanta gente esperando el nuevo disco?</strong></p>
<p>Hay presiones, pero por suerte somos saludablemente inconscientes de eso.</p>
<p> </p>
<p><strong>Reseña:</strong></p>
<p>El primer disco de Los Cafres ­­&ndash;grabado en la Argentina y mezclado en Jamaica&ndash; apareció en 1994, varios años después de haber comenzado a tocar, y se llamó "Frecuencia cafre". Ese mismo año, tocaron con Jimmy Cliff en el teatro Gran Rex, y con Los Fabulosos Cadillacs en Obras.</p>
<p>Durante el '95, se presentaron dos veces en Obras: junto a Alpha Blondy & The Solar System, y teloneando a Black Uhuru y Yellowman, todos grandes exponentes de la música <em>reggae</em>. Ese mismo invierno dieron forma a "Instinto", la segunda placa, y luego a su versión <em>dub</em>, "Instinto Dub". Estos álbumes impulsaron aún más la popularidad del grupo.</p>
<p>Durante 2000, Los Cafres estuvieron grabando su disco "Espejitos", con temas que hoy son clásicos de la banda, como &ldquo;Aire&rdquo;, &ldquo;Hormiga&rdquo; y &ldquo;De mi mente&rdquo;.</p>
<p>En 2002, grabaron &ldquo;Vivo a lo Cafre&rdquo;, un disco doble en vivo que sirvió para conmemorar los quince años de la banda.</p>
<p>El año 2005 los terminó de coronar como una de las grandes bandas de <em>reggae</em> cuando publicaron &ldquo;Quién da más&rdquo;, disco ya considerado un clásico. Un año más tarde llegó otro CD en vivo, &ldquo;Luna Park&rdquo;, que, a diferencia del anterior, venía acompañado por un DVD.</p>
<p>Actualmente, se encuentran trabajando en su próximo disco de estudio, que tendrá la particularidad de ser doble y saldrá en la segunda mitad del año.</p>
<p>
<object width="425" height="350" data="http://www.youtube.com/v/O5B8to-F-iQ" type="application/x-shockwave-flash">
<param name="data" value="http://www.youtube.com/v/O5B8to-F-iQ" />
<param name="src" value="http://www.youtube.com/v/O5B8to-F-iQ" />
</object>
</p>							
							<a href="La_vida_es_una_caja_de_resonancia_nota-16"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/16_2011_07_07_11_47_51los-cafres.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="La vida es una caja de resonancia" title="La vida es una caja de resonancia" /></a>
							]]> </description></item>
    <item> 
<title>Ironía y humor, en solo diez segundos.</title> 
<link>http://www.portalprovocacion.com/_nota-15</link> 

<pubDate>2011-07-07 11:32:02</pubDate> 
<description><![CDATA[<p><strong>Cristian Dzwonik, conocido como Nik desde que cursaba en el Colegio Nacional de Buenos Aires, fue desde muy chico un apasionado por el dibujo. Publicó sus primeros trabajos cuando apenas tenía 14 años y ni siquiera imaginaba que el humor gráfico podía ser una forma de vida. En 2002, fue reconocido, con el Premio Konex de Platino, como el mejor humorista argentino de los últimos 10 años. Nik refleja una imagen mezcla de adulto con algo de niño, dueño de una forma de hablar que atrapa y que lo va llevando a uno por distintos momentos, como si fueran cuadros de un cómic, al mismo tiempo que sostiene una constante media sonrisa, que completará según el momento del relato. Pero el detalle más importante de Nik se oculta detrás de sus anteojos redondos, tipo Lennon. Son un par de ojos que, a diferencia de los de todos nosotros, tienen la capacidad de ver individualmente: uno es de mirada infantil, inocente y curiosa, y es el encargado de crear a Gaturro y su familia; mientras que el otro ve la realidad de forma sutil, filosa e irónica, es el más peligroso de los dos y produce, todos los días, chistes sobre actualidad y política.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Qué llegó primero a tu vida, el humor o el dibujo?</strong></p>
<p>El dibujo estuvo desde siempre. Todos, cuando somos chicos, dibujamos algo. La diferencia es que, después, algunos siguen haciéndolo y otros no. Tuve la suerte de contar con el incentivo de mis padres, abuelos y el colegio para hacer lo que me gustaba, y eso permitió que el dibujo siempre estuviera presente en mi vida.</p>
<p>Además era una forma de relacionarme. De chico, y más grande también, fui muy tímido, por lo que me costaba mucho comunicarme con mi entorno. Enseguida me di cuenta de que dibujando podía contar muchas cosas y acercarme al resto. Eso me incentivo mucho.</p>
<p>Por otro lado, siempre me gustó el humor; mi papá era un tipo con muy buen sentido del humor y me "pegó" mucho. <strong><em>El humor es un género que le llega a la gente más rápido que otros como la poesía, quizás menos popular. </em></strong></p>
<p>Al juntar el dibujo con el humor, me di cuenta de que estaba solucionando mi problema de falta de comunicación y más tarde vi que podía llegar a ser un medio de vida. En los comienzos, dibujaba sólo por necesidad.</p>
<p><strong>¿De chico eras autodidacta o alguien te enseñaba?</strong></p>
<p>Al principio lo hacía solo. Después, a los 12 años, entré a la escuela de dibujo Garaycochea y conocí a mucha gente que, actualmente, sigue trabajando en esto. Estudiar en la escuela me sirvió para profesionalizar lo que hacía todo el tiempo, pero en papelitos. Además, era un ámbito en que me sentía muy cómodo. Me di cuenta de que todos eran tímidos como yo (risas) y por eso hacían humor gráfico. Creo que nosotros nos dedicamos a esto, en parte, por la timidez; si no, seguramente, seríamos actores.</p>
<p><strong>¿En ese entonces, pensaste que esto podía ser un modo de vida?</strong></p>
<p>No lo imaginaba. De hecho, mis amigos me cargaban diciendo: &ldquo;No se hagan amigos de Nik, porque tarde o temprano, va a venir a pedirnos plata&rdquo;. Nadie veía esto como un modo de vida.</p>
<p><strong>¿En qué lugares trabajaste antes de llegar al actual?</strong></p>
<p>Los trabajos fueron siempre desde la gráfica. <strong><em>Publiqué mis primeros trabajos a los 14 años en la revista de Paturuzú</em></strong> y, a los 17, en la revista Muy Interesante. Después, pasé a la Editorial Kapelusz, donde hacíamos una readaptación de las novelas de Julio Verne. Eso fue durante la secundaria. Ya en la universidad, mientras estudiaba Diseño Gráfico en la UBA, entré a trabajar en el diario El Cronista Comercial, y pasaba medio día en la redacción y el resto del día en la "facu".</p>
<p><strong>¿Ya existía Gaturro?</strong></p>
<p>No. Sólo tenía algunos personajes que todavía no había desarrollado en tiras.</p>
<p><strong>Publicás la tira de Gaturro y humor de actualidad todos los días en el diario La Nación. ¿En qué se diferencia cada uno?</strong></p>
<p>Desde siempre, manejé esos dos tipos de humor. El de actualidad no se puede realizar con anticipación. Es más satírico e irónico; tiene la ventaja de que es muy fuerte en el día, pero pierde vigencia rápidamente. En cambio, el humor de tiras tiene mucha más duración; queda en el tiempo y puede seguir siendo actual.</p>
<p><strong>¿Cómo es el proceso para lograr un chiste sobre actualidad?</strong></p>
<p>Mantengo un sistema de trabajo; me levanto temprano, escucho la radio y leo los diarios. Anoto las noticias más importantes, trato de encontrar aquellas que se interrelacionan y, una vez que cuento con eso, pienso en tener bien claro lo que quiero comunicar.</p>
<p>En el caso de la tira, trabajo mucho junto con Laura, mi mujer. Por lo general, la hacemos en conjunto, y siempre la consulto para tener una primera impresión de los trabajos. Otras veces, mando al diario varias propuestas, y me dicen cuál es la que más les gusta.</p>
<p><strong>¿Existe una fórmula para hacer humor?</strong></p>
<p>Eso es algo que la gente siempre pregunta y me quedo sin respuesta. <strong><em>Saber qué hay detrás de esto es algo bastante misterioso.</em></strong> Uno aprende la técnica, pero es muy difícil enseñar a hacer humor. Es algo más innato.</p>
<p><strong>Al tener que crear algo con la información del día, debés sentir bastante presión. ¿Cómo la manejás?</strong></p>
<p>La presión está todos los días, pero tener que trabajar contra reloj es algo que me estimula mucho. Creo que, por naturaleza, somos medio vagos y, seguramente, si tuviera más tiempo, lo dejaría todo para el final.</p>
<p>A veces, a último minuto, me llaman del diario para decirme que algo de lo que mandé no les gustó y eso aumenta la presión. Ahí es cuando surgen las mejores ideas.</p>
<p><strong>¿Alguna vez sentiste que un chiste fue demasiado lejos?</strong></p>
<p>El diario tiene una línea y no va a permitir que publique cualquier cosa. Tengo claro que no siempre un chiste duro y agresivo es el mejor. Me parece que la sutileza es más eficaz. Son esos chistes que parecen suaves, pero que son los más fuertes. <strong><em>De joven, era más agresivo, como un marcador de punta bien rústico que se tiraba directo a los pies. Ahora aprendí a ser más parecido a Riquelme, tocar y jugar más. Ésa es la madurez. </em></strong><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong>¿Suena el teléfono de tu casa porque a algún político le cayó mal lo que publicaste?</strong></p>
<p>Eso pasaba mucho en los gobiernos de Menem y, sobre todo, en el de De la Rúa. Se quejaban tanto ellos como sus asesores. Este gobierno tiene un sistema distinto. No levantan el teléfono y me llaman a mí. Por lo general, hablan con algún directivo del diario. Los presidentes siempre se quejaron, y eso es un buen síntoma de que el trabajo sirve. También hubo políticos que me llamaron para pedirme que hiciera un chiste sobre ellos, a pesar de que fueran duros. Son, en general, los políticos de segunda línea, que quieren aparecer y poder decirle a su mamá: "¡Mirá, 'ma'! ¡Llegué!".</p>
<p><strong>¿Por qué decidiste dejar la redacción del diario para trabajar directamente desde tu estudio?</strong></p>
<p>Trabajar en la redacción era entretenido, pero me costaba mucho concentrarme. Necesitaba pasar mucho tiempo pensando en distintas ideas, y el que me veía imaginaba que no estaba haciendo nada, y por esa razón siempre se me acercaban para charlar, pensando que estaba aburrido. Ése fue el motivo por el que busqué otra alternativa de trabajo. <strong><em>Creo que hoy, en muchos empleos, toman como sinónimo de trabajar estar siempre hablando por un celular, caminando con papeles en la mano, etc. El 90 por ciento de mi trabajo pasa por pensar.</em></strong></p>
<p><strong>¿En quiénes te inspirás para darle vida a la familia de Gaturro?</strong></p>
<p>Los personajes son una mezcla de todos nosotros. Inconscientemente, voy buscando un promedio para poder representar a la mayor cantidad de lectores. El papá y la mamá de Gaturro tienen algo de los míos y de otras personas que conozco. Yo me siento un poco Gaturro, un observador que da vueltas y siempre opina. Agatha tiene una relación con él que es bien histérica, &ldquo;que sí, que no&rdquo;. Ahí están mis historias de adolescencia. Eso es en cuanto a la construcción de los personajes, pero también buscamos adoptar elementos bien actuales como ciertos códigos, nuevas formas de comunicarse, formas de transmitir el afecto, el grupo familiar y las nuevas tecnologías.</p>
<p><strong>Mucha gente lee el diario de atrás para adelante y con lo primero que se encuentra es con tus trabajos. ¿Qué se siente al llegar a tantos lectores?</strong></p>
<p>Leer el diario de atrás para adelante es algo muy sintomático. Hoy, el diario se lee muy rápido; hay mucha información y termina quitando tiempo para poder abarcarla toda. Además, con la influencia de la televisión, la imagen tomó más fuerza. <strong><em>La tira o el chiste de actualidad es un formato que se adapta a esta época: es corto, preciso, práctico, y en 10 ó 20 segundos entretiene e informa</em></strong>. Lo que siento por esto es un gran placer. Antes me costaba comunicarme con mi entorno y ahora lo hago con muchísima gente a través de un medio. Y gracias a los e-mails, comentarios en la calle y hasta con los políticos que se quejan, recibo respuestas de todo lo que hago. Eso termina cerrando el círculo de la comunicación. Me siento realizado al haber superado mi trauma comunicacional, poder vivir de lo que me gusta y trabajar junto con la persona que amo.</p>
<p>
<object width="425" height="350" data="http://www.youtube.com/v/VNWckGVHPeo" type="application/x-shockwave-flash">
<param name="data" value="http://www.youtube.com/v/VNWckGVHPeo" />
<param name="src" value="http://www.youtube.com/v/VNWckGVHPeo" />
</object>
</p>							
							<a href="Ironía_y_humor,_en_solo_diez_segundos._nota-15"><img src="global/thumb.php?src=../images/galerias/15_2011_07_07_11_36_02nik.jpg&h=390&w=552&zc=1" width="552" height="390" alt="Ironía y humor, en solo diez segundos." title="Ironía y humor, en solo diez segundos." /></a>
							]]> </description></item></channel></rss> 



